El cardenal Jiménez de Cisneros, 1492-1517

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Dirección y Administración, 1883 - 239 páginas

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Página 230 - Nos en la nuestra Corte, doquier que Nos seamos, del día que vos emplazare fasta quince días primeros siguientes so la dicha pena, so la cual mandamos á cualquier Escribano público que para esto fuere llamado, que dé ende al que vos la mostrare testimonio signado con su signo, porque nos sepamos en como se cumple nuestro mandado.
Página 67 - Alonso; en qué lugar y dónde se retrajo don Alonso y se defendía entre dos peñas; la herida que el Ferí, cabeza de los moros, le...
Página 67 - ... referían cómo y dónde se salvaron los que quedaron vivos, y entre ellos el conde de Ureña y don Pedro de Aguilar, hijo mayor de don Alonso; en qué lugar y...
Página 68 - Lloráronle amigos y enemigos, y en aquel punto renovaron los soldados el sentimiento; gente desagradecida, sino en las lágrimas. Mandó el general hacer memoria por los muertos, y rogaron los soldados que estaban presentes que reposasen en paz, inciertos si rogaban por deudos o por extraños; y esto les acrecentó la ira y el deseo de hallar gente contra quien tomar venganza.
Página 54 - Años había que trataban de entregar el reino á los príncipes de Berbería ó al turco; mas la grandeza del negocio, el poco aparejo de armas, vituallas, navios, lugar fuerte donde hiciesen cabeza, el poder grande del Emperador y del rey Felipe su hijo, enfrenaba las esperanzas...
Página 67 - ... ya los lugares desdichados. Lo primero dieron en la parte donde paró la vanguardia con su capitán, por la escuridad de la noche, lugar harto extendido y sin...
Página 50 - ... cristiano por fuerza, por la presente vos aseguramos é prometemos por nuestra fe é palabra real , que no habernos de consentir ni dar logar á que n'.ngun muro por fuerza torne cristiano : é Nos queremos que los moros nuestros vasallos sean asegurados é mantenidos en toda justicia como vasallos é servidores nuestros.
Página 54 - Habían ya muchos años antes enviado a solicitar con personas ciertas no solamente a los príncipes de Berbería, mas al emperador de los turcos dentro en Constantinopla, que los socorriese, y sacase de servidumbre, y postreramente al rey de Argel pedido armada de levante y poniente en su favor; porque faltos de capitanes, de cabezas, de plazas fuertes, de gente diestra, de armas, no se hallaron poderosos para tomar y proseguir a solas tan gran empresa.
Página 61 - Tambien el conde de Ureña , mal herido en demasía, se sale de la batalla, llevado por una guia que sabia bien la senda, que de la sierra salia; muchos moros deja muertos, por su grande valentía.
Página 40 - Albaicin , y después de habérsele hecho alguna resistencia apedreándole el adarga (que es entre ellos respuesta de rompimiento ) , se la tornó á enviar : al fin la recibieron , y pusiéronse en manos de los reyes...

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