Imagens das páginas
PDF
ePub

1

[ocr errors]

«Don Fernando É DONA ISABEL, por la gracia de Dios Rey é Reyna de Castilla, de Leon, de Aragon, etc. A vos el Concejo, Justicia, Regidores, Caballeres, Escuderos, Oficiales, Omes-buenos de la Cibdad de Toledo, salud e gracia: BIEN SABEDES como plugo á nuestra señor llevar para sí al Illustrísimo Príncipe Don Mi.. guel nuestro nieto, et heredero que habia de ser destos nuestros Reynos y señorios, fijo legítimo de la Serenísima Reina e Princesa Doña Isabel, nuestra hija primogénita y heredera destos nuestros reinos, e del Serenísimo Don Manoel, Rey de Portugal, su marido, por lo cual quedó por nuestra primogénita y heredera destos nuestros Reynos y señoríos, para despues de mí, la Reyna, en defecto de varon, la Illustrísima Princesa Doña Juana, Archiduquesa de Aus“ tria, Duquesa de Borgoña, etc., nuestra fija mayo legítima que agora es, e porque segund las leyes, e uso, e costumbre destos nuestros Reynos, usada e guardada, en ellos los Procuradores de las cibdades e villas dellos, que recelen ser llamados á Córtes, juntos en ellas han de recibir e jurar á nuestra Primogénita heredera

heredera e legítima suceso ra destos dichos nuestros Reynos de Castilla e de Leon, e de Granada, en defecto de hijo nuestro varon, y para despues de los dias de mí, la Reyna, por Reyna y señora destos dichos nuestros Reynos; e para que esto se haga, los dichos vuestros Procuradores deben ser llamados á Córtes, e sobresto mandamos dar esta nuestra Carta para vosotros, por la qual vos mandamos įque luego que vos fuere notificada por

!

e

por

Princesa y

García de Coca, nuestro Portero de Cámara, que para ello embiamos, juntos en vuestro Concejo, elijades e nombredes vuestros Procuradores de Cortes, e las dedes e otorguedes vuestro poder bastante para que vengan e parezcan, e se presenten ante Nos en la Cibdad de Toledo, á quince dias del mes de abril, primero que verná deste presente año, de la data desta nuestra carta con el dicho vuestro poder para facer el dicho rescibimiento e juramento a la dicha Illustrísima Princesa Doña Juana nuestra hija, por Princesa, e nuestra Primogénita heredera, legítima sucesora destos dichos nuestros Reynos de Castilla, de Leon, e de Granada, en defecto de hijo nuestro varon, et para despues de los dias e fin de mí, la Reina, por Reyna y señora destos dichos nuestros Reynos, y al Illustrísimo Príncipe Don Felipe, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, etc., nuestro hijo, como á su legítimo Marido; E otrosí para que en señal de obediencia e reconoscimiento de la fidelidad que

debeis á la dicha Illustrísima Princesa nuestra hija primogénita y legitima sucesora destos dichos nuestros Reynos, e al dicho Illustrísimo Príncipe nuestro hijo como á su legítimo marido, les besen las manos; E otrosí para que con mayor firmeza de lo suso dicho fagan el pleyto omenage que en tal caso se acostumbra á hacer; E otrosí les dedes poder general para platicar, e facer, e otorgar por Córtes, y en vós y en nombre de los dichos nuestros Reynos qualesquier cosa que Nos vieramos ser cumplidera á servicio de Dios nuestro señor, e nuestro, e al bien comun de los

dichos nuestros Reynos e señoríos; E de cómo esta nuestra carta vos fuere notificada, e della supiéredes en cualquier manera, mandamos á cualquier escribano público, que para esto fuere llamado, que dé ende al que vos la mostrare testimonio signado de su sigmo, porque Nos sepamos como se cumple nuestro mandado,—Dado en la villa de Llerena á ocho dias del mes de mayo de mil e quinientos e dos años.— Yo EL REY.-Yo LA REYNA.—7 o Miguel Perez de Almazan, secretario del Rey e la Reyna nuestros señores, la fize escribir por su mandado.—A la espalda tiene un sello estampado en cera roja y tres rúbricas. —M. Doctor Archidiaconus de Talavera. —Licenciatus Zapata. B. Cabezas por Chanciller.» A la unidad nacional en nada contribuyó el cardenal Gonzalez de Mendoza: acompañó este prelado á los Reyes Católicos en la guerra de Granada, como les acompañaron otros prelados; y nada más. Jimenez de Cisneros, por el contrario, influyendo en los consejos de aquellos ilustres monarcas, contribuyó en gran manera á la formacion de la gran monarquía española, llevando el guion del primado y la bandera de Castilla á la costa septentrional de Africa, como ejecutor testamentario de Isabel la Católica, y aseguró despues la conquista de Navarra, destruyendo el ejército francés que pretendia entronizar de nuevo en aquel reino á Juan de Albret, el pusi

lánime gascon marido de Catalina de Fox y de Francia, que no habia sabido defenderle cuando la invasion de las armas castellanas, al mando del duque de Alba.

¡Cuán grande, cuán perfecto habria sido el triunfo de la unidad nacional en aquellos dias, si la muerte ro hubiese arrebatado al niño Don Miguel de la Paz, el heredero de los reinos de Castilla, de Aragon, y de Portugal!

¡Ah! Entonces habria entrado á formar parte de la nacion española ese pedazo de tierra ibérica que regaron con su sangre, rescatándole de los moros, los soldados de Alfonso III el Magno, y de Alfonso VI el Victorioso.....

FIN DE LA OBRA.

« AnteriorContinuar »