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persona graduada en derecho como antiguamente se acostumbraba; plugo á S. M. nombrar para dichos oficios persona de la calidad contenida en el predicho capítulo hasta la conclusion de las primeras cortes.

TÍTULO XLIV.

Del oficio de Baile general y Procurador Real, sus

tenientes, asesores, abogados y procuradores fiscales. (4).

I. En esta ley se disponia que el Baile general de Cataluña y Procurador de Rosellon y Cerdaña, so pretexto de su oficio ó en otra manera, no sustrajesen personas algunas de la jurisdiccion de los oficiales ordinarios, aunque fuesen arrendatarios ó personas de Lezdas ó de otras rentas de derechos Reales; los que se declaran ser del fuero y

jurisdiccion de los ordinarios en las cosas que no pertenez

can á los indicados arrendamientos. Ademas se prevenia

(1) Pedro IV de Aragon tercer conde de Barcelona, creó varios oficios en su casa Real formando para todos sus ordenanzas, y entre otros creó el de Bayle general de Cataluña; y en 1 de julio de 1547 dirigió á Pedro ¿ baile general tres pragmáticas. En la primera le dió poderes amplísimos sobre sus bienes patrimoniales para defenderlos y conservarlos: en la segunda sobre cosas fiscales y pertenecientes al Real fisco para defenderlas y pedirlas; y en la tercera sobre todas las cosas feudales y enfitéuticarias. Abusaron los Bailes generales de estas pragmáticas, y por esto en las cor. tenidas en 1422 se hizo la ley primera de este tít. Oliva De jure fisci cap. 7. n. 5.

A este oficio en el decurso de los tiempos se añadieron algunas atribuciones, se le quitaron otras, y se dieron varias providencias sobre el particular. Bosch en su obra de los títulos de honor de Cataluña lib. 2. cap. 56 $ 18 y siguientes.

En el Real decreto de nueva planta sufrió este destino la misma suerte que casi todos los demás. En el cap. 57 se dijo que todo lo encomendado á los oficios que no quedaban subsistentes, si , fuese perteneciente á rentas y hacienda habia de quedar á cargo del Intendente ó de la persona ó personas que S. M. diputare para ello; que no pudiesen el expresado Baile general y demas oficiales ejercer otra jurisdiccion sino en y con la forma que la usaban en tiempo del Rey D. Pedro, segun las principales comisiones de sus oficios, dando por nulas todas las comisiones y provisiones en contrario hechas, y aun todas las licencias de llevar armas, y exenciones concedidas y que en adelante se concedieren por el dicho Baile general y demas arriba expresados, y si estos lo contrario hicieren fuesen privados ipso facto de sus oficios y todos los actos hechos despues nulos y no obtemperados por los ordinarios.

II. En las ejecuciones de las penas pecuniarias, en vista de los fraudes que el lugarteniente del Baile general en el principado de Cataluña y los procuradores Reales del condado de Rosellon y Cerdaña pretenden haberse hecho, no po

Y por consiguiente todas las prerogativas y facultades del Baile ge-
neral quedaron agregadas á los Intendentes.
A mas de hallarse prescrito en este capítulo de la nueva planta
lo declaró despues el Real decreto de 1o de junio de 176o, en que á
consecuencia ¿ las ordenanzas de Intendentes de 1718 y 1749, se
mandó que no se embarazase á estos el conocimiento de asuntos per-
tenecientes al Real patrimonio. Y últimamente con la misma fecha
se expidió otro Real decreto declarando para el reino de Valencia,
que aquel Intendente, y no la audiencia ni otro juez alguno, era
uien debia entender de los asuntos del antiguo Baile general, cuyo
ecreto para que sirviese de gobierno á los de Aragon y Cataluña,
se les comunicó. Asi continuó hasta que S. M. el Sr. Rey D. Fernan-
do VII (Q. D. G.) en Real órden de 24 de abril de 1815 se sirvió
separar de la Real hacienda las rentas patrimoniales y establecer su
administracion particular independiente de las demas del estado,
condecorando á su gefe con el dictado y facultades de Baile general
con Real reglamento aprobado en 28 de agosto de 1816, en el que
se dignó prescribir las reglas con que el juzgado y las oficinas ad-
ministrativas entienden desde entonces en la direccion y despacho
de los negocios pertenecientes á la antigua Bailia y Real patrimonio.
En Real cédula de 28 de setiembre de 1828 se mandó llevar á
efecto el reglamento de 25 de abril de dicho año, en el cual sc
manda tener presente para la instruccion de expedientes de estable-
cimientos de esta provincia, todas las formalidades y reglas que
prescribe la Real cédula de 15 de abril de 1785 en la que se apro-

Carlos en las terceras COrtes de Monzon, año 1537. Cap. 7.

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drán estos enviar para hacerlas ningun portero cuando la
suma no excediere la cantidad de 50 sueldos; si la canti-
dad fuese de 50 sueldos á 60 puedan enviar un notario y
un portero, y excediendo de 60 sueldos enviar asesor,
abogado y procurador fiscal, escribano y portero y la parte
instante la ejecucion, removiéndose todos y cualesquiera
abusos hasta aquí hechos.
III. Estas leyes tratan de cuando debian pasarse á la
Real audiencia las causas que se seguian en la Bai-
lia; lo que ahora no debe observarse, pues el tribu-
nal de la Bailia tiene por superior la Junta suprema
Iv. patrimonial de apelaciones, debiéndose seguir lo
prevenido en el Real decreto de S. M. de 9 de agos-
to de 1845 no solo por lo respectivo á las apela-
ciones; si que tambien en las competencias. Res-
V. pecto á estas es de notar que si se suscita competen-
cia entre la Bailia y un tribunal inferior, este debe
remitir los autos á la Real audiencia, y con esta se
VI. sigue; y no conformándose se remiten los autos pa-
/ ra decidirse en los términos prevenidos en dicho
Real decreto.

TITULO XLV.

Del oficio de abogados y procuradores fiscales
y colectores de tercios.

I. Las constituciones de este título son hoy dia inútiles, porque en el decreto de nueva planta y en las Reales ordenanzas de la audiencia se ha dado una I. nueva forma á estos destinos; y únicamente pueden ) tener alguna aplicacion las tres leyes siguientes.

bó y mandó que se observase la instruccion formada para el modo de formalizar en el reino de Valencia los expedientes de establecimientos de hornos, molinos, tierras, casas y aguas.

Il. Ordenamos que si algunos tenientes de procurador fiscal, colectores de tercios, y escribanos de los tribunales, hubieren exigido ó recibido alguna cosa á la fuerza, ó por corrupcion, ó en otra manera no debida, estén obligados á haber de restituir á la parte el doble; y que á esto les obliguen sus ordinarios por la aprension de persona y bienes y por otros medios.

VIII. Si el abogado fiscal rehusare hacer parte contra algun acusado habiendo instancia de parte, se debe estará la deliberacion del Real consejo sobre si debe ó no hacer parte.

XI. En esta ley se suplicaba á S. M. que los fiscales asi del tribunal del Real patrimonio como de los demas tribunales del reino no pudiesen tener voto en las causas civiles; pero pudiesen apelar de las sentencias. S. M. dijo que siendo tan antiguo el voto de los fiscales, nada debia innovar. Hoy dia los fiscales, asi en tribunales de primera instancia, como en la Real audiencia no tienen voto. Véase la ordenanza 25 de la Real audiencia.

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Fernando I en

las cor. de Bar

cel. año 1413. Cap. 5.

El mismo en dichas cortes. Cap. 6.

Maria consorte y Lugartenien. eu. de Alfonso V en las cor. de Barcelona, año. 1422. Cap. 21.

Fernando II en

las tercer. cor.

de Barcelona, año 15o3. Cap. 39.

El mismo en dichas cortes. Cap. 35.

El mismo en las cortes de Monzon, año 151o. Cap. 5o,

Carlos en las

cuartas cor. de

Mon.año 1542. Cap. 41.

Felipe princ. y Lugarten. gen. de Carlos en las primer cor. de Monzon año 1547. Cap. 56.

Felipe II, en las primer. eortes de Barcelona año 1599. Cap. de cor. 9.

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TÍTULO XLVI.
Del oficio de los alguaciles,

SE explican en este título los derechos que podian percibir de un noble: que cosas podian qnedarse del que era condenado á muerte: que nadie pudiese ser alguacil si no era noble, caballero ú hombre de paraje, ciudadano ó burges honrado, y otras cosas que en el dia no están en uso por haberse dado tambien nueva forma á dichos destinos y haber nuevo arancel.

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