Imagens das páginas
PDF

II. Ordenamos que ningun oficial tome regalo ó gratificacion de persona alguna sino solamente de cosas de comer, y aun en poca cantidad; y si lo hiciere, que incontinenti pierda el oficio y que le sea imputado como hurto. III. Ordenamos que ningun empleado Real se atreva á tomar gratificacion alguna, ni mancomunarse con algun otro oficial; ni hacer un monopolio ni hacerse de la familia ó casa de algun noble de nuestro señorio, ni tener renta de hombre alguno, sino solamente salario nuestro mientras tenga aquel oficio, y si lo hiciere que pierda el empleo, y sea desterrado del Principado por un año, excepto aquellos que antes de tener el empleo Real tuviesen aquellas rentas ó beneficios. IV. Ordenamos que si algun monasterio ó iglesia ú hombre religioso ú otra persona, cualquiera que sea, se hubiere obligado en favor de algun empleado del Rey, obteniendo ya este el empleo, con escritura á darle durante su vida censal de dinero ó de otras cosas en poca ó mucha cantidad, sea incontinenti revocada aquella donacion, ni estén obligados á pagar aquel censal ni las otras cosas; porque lo harian por temor. Lo mismo se observe en los censos vitalicios que se les asignaren siendo ellos oficiales. V. Ordenamos que ningun veguer, portero ú otro oficial pueda hacer cuesta, y si lo hiciere que pague el doble.

VI. Ordenamos que ningun escribano, ni asesor se atreva darse á censo á veguer, ni á baile, ni á otro oficial.

VII. Ordenamos que ningun veguer ni oficial nuestro

permitirse semejantes procedimientos entre aquellos que están sujetos á un mismo Príncipe á quien se podia acudir si alguno de sus empleados cometiese alguna falta.

De aqui es que despues del decreto de nueva planta no se dió lugar á estos bárbaros procedimientos, y se acudió á la audiencia con recurso de queja contra los bailes ó alcaldes, fuesen ellos de Realengo ó de señorio.

[ocr errors][merged small][merged small][merged small][merged small][merged small][merged small][merged small]
[merged small][merged small][merged small][ocr errors][merged small][merged small]

expida bandos respecto á los hombres ó tierras que habi-
ten ó estén en territorio de castillos, de prelados, de reli-
giosos, de ricos hombres, de caballeros, de ciudadanos ú
hombres de villas (2).
VIII. Ordenamos que ningun veguer, baile ú otro em-
pleado pueda comprar ó hacer comprar rentas del lugar
en que tendrá el empleo, ni tener parte en ellas (5).
IX. Ordenamos que ningun empleado Real pueda tener
oficio de prelado, ni religioso, ni de rico hombre, ni de
otra persona alguna de cualquier condicion que sea ()).
X. Ordenamos que ningun empleado Real que tenga ju-
risdiccion pueda comprar cosa alguna inmueble que sea de
uno que pertenezca á su jurisdiccion, ni aun de muebles
vendidos por ejecucion de corte (5).
XI. Ordenamos que á la ley anterior se añada, ni ha-
cerlos comprar, ni haber parte en la compra, ni hacer
fraude alguno en esto.
XII. Ordenamos que si algun veguer, baile ó tribnnal
ú otro oficial empleado Real gastare ó convirtiere en usos

(2) Véase la ley 15 de este tit. Esta ley debe entenderse si los prelados, religiosos etc. tenian jurisdiccion, como lo indica la palabra territorio, Mieres sobre esta ley ; y como hoy á lo menos por ahora, estén extinguidas las jurisdicciones de señorio, es inútil. Esta ley debia entenderse de los bandos ordinarios, no empero de aquellos que por los oficiales correspondientes se hacian para conservar las regalias. Ripoll de regaliis cap. 8. n. 57. (5). Véanse las leyes 1o, 11, 18 y 25. de este título. Segun el modo que se explica Mieres parece que lo que aqui se prohibe es arrendar los réditos del lugar donde son oficiales, y en este sentido tambien se comprenderán tal vez los bailes y demas, aunque no sean de nombramiento Real. (4). Véase la limitacion de la ley 5 de este tit. (5). Véanse las leyes 11, 18 y 25. Cancér P. 5. cap. 1. n. 98 entiende que esta ley ¿? de oficiales temporales y no perpétuos: uienes empero se pueden llamar perpétuos, véase á Cancéribid. ontanella C. 4. glos. 1o. p. 1. m. 145. ad 156.

del Rey ó de sí mismo ó de otro en todo ó en parte los di-
neros y otras cosas á ellos encomendadas ó secuestradas
por razon de su oficio, deba restituir inmediatamente el
duplo de lo gastado ó invertido, ó hubiere hecho gastar ó
invertir en los expresados usos, y que en ningun tiempo
tenga empleo Real (6).
XIII. Ordenamos que la ley 7o de este título se cum-
pla y guarde y añadiendo, establecemos que si algo se hu-
biere hecho ó se hiciere contra aquella ley, que sea revo-
cado y no valga.
XIV. Ordenamos que ningun oficial nuestro, al cual
Nos debamos alguna cantidad de dinero, no pueda impe-
trar de Nos que se le haga alguna asignacion sobre emolu-
mentos productos, aldehalas ó derechos del oficio á él en-
cargado, pues que por tal asignacion los nuestros súbditos
quedarian agraviados, y toda asignacion hecha hasta aquí
sea revocada.
XV. Ordenamos que ningun veguer, baile, asesor, ni
cualquier otro oficial ni sus tenientes, ni aun persona algu-
na de su casa y familia acepte poder ó comision para cui-
dar de rentas ú otros derechos, que cualquiera que sea de-
ba percibir en su distrito, exceptuando solamente las ren-
tas y derechos Reales. -
XVI. En esta ley se prohibia al veguer y al baile de
Barcelona aceptar cosa alguna por la creacion de sosbai-
les y Cap de guaites, bajo la pena en ella establecida.
XVII. Sea de vuestro agrado que no se pueda dar co-
mision alguna á oficial ordinario vuestro de cualquier gra-
do ó condicion que sea, ni que este se atreva á aceptar tal
comision, ni pueda usar de aquella, no pudiendo usar mas
que de su ordinaria potestad y con consejo de su asesor; y si
lo contrario hiciere, sea privado de su oficio, y obligado
á restituir á la parte interesada todas las costas hechas y

(6) Véase lo dispuesto en la ley 2. tit. 14 tit. 14. lib. 7. de este volúmen sobre depósitos judiciales.

El mis. en las cor. de Gerona año 132 1. C.7.

El mis. en di

chas cor. C. 18.

Pedro III. en las cortes de Perpiñan, año 1351. Cap. 18.

El mismo en las cortes de

Monzon año 1363. Cap. 33.

Martin en las cortes de Barcel. año 14o9. Cap. de cor. 1o.

[merged small][ocr errors][merged small][merged small]

daños que hubiese sufrido por ello. Place al Señor Rey.,
XVIII. Ordenamos que ningun empleado Real pueda
directa ni indirectamente compelerá universidad alguna ó
cabildo de ciudad, villa ó lugar, ni tampoco á particular
alguno de cualquiera ley, estamento ó condicion que sea á
aceptar remision alguna de la cual ó por ocasion de la
cual tomen alguna cantidad ú otra cosa, y si lo hicieren
deben restituir lo que habrán recibido y exigido, con el
duplo, sin que puedan ejercer su destino hasta haber veri-
ficado dicha restitucion con el duplo. Las remisiones em-
pero hechas de este modo sean nulas, si los que las obtu-
vieron no quieren aprovecharse de ellas,
XIX. Ordenamos que en lo sucesivo los oficiales, asi de
nuestro Lugarteniente general, como de los vicegerentes
del general gobernador en dichos principado y condados,
no puedan llevarse los procesos originales de los tribuna-
les de los ordinarios por regalia, ni en otra manera no
puedan precisar ni compeler á los referidos ordinarios ni
á sus escribanos á que les entreguen dichos procesos origi-
nales; y si quisiesen precisarlos no estén obligados á obede-
cer, puesto que los escribanos de dichos ordinarios les
dén copia auténtica de dichos procesos en el término de
dos dias; y los procesos que en el dia se encuentran en
poder de la Real audiencia ó de sus oficiales, de dichos
gobernadores ó sus oficiales, sean restituidos inmediata-
mente, sacando antes copia de ellos (7).
XX. Ordenamos que los doctores del Real consejo no
puedan ocuparse en comisiones ó intervenir como asesores

(7) Quitadas las jurisdicciones de señorio, es inútil hoy dia esta ley. Ya despues del decreto de nueva planta, avocada la causa se remitian originales los autos y no se quedaba compulsa, la que en efecto para nada debia servir y solo se sacaba la compulsa si se admitia la apelacion en un solo efecto de alguna providencia; lo que hoy dia se observa en cuanto á las compulsas despues de admitidas las apelaciones, véase en las notas del tit. 7. lib. 7 de este volúmen.

ú de otra manera en causas eclesiasticas y de barones así civi-
les como criminales: que lo mismo se observe en los asesores
ó jueces Reales de los condados de Rosellon y Cerdaña,
excepto el caso en que el Virey ó el Gobernador lo mira-
sen conveniente (8).
XXI. Ordenamos que ninguno pueda ser obligado á
pagar cantidad alguna á los oficiales y ministros de los tri-
bunales de los ordinarios Reales, sin que primero estos
firmen ápoca ó recibo de la cantidad que recibieren, en la
cual se expresen y especifiquen por menor todas las parti-
das de lo que recibieren, y la causa porque lo recibieren
á fin de que pueda verse y probarse si ha excedido la tasa
de los derechos señalados, lo cual se observe bajo pena de
privacion de oficio y de deber restituir el duplo de lo exi-
gido (9).
En la primera de estas dos leyes se prohibia XXII.
al Lugarteniente general y al vicegerente del
general Gobernador hacer edictos generales ó
particulares en contravencion de las leyes y ca-
pítulos de corte, y que los oficiales que las fir- XXIII.
maren incurriesen en las penas de los contraven-
tores de constituciones. En la 2o que los vicegerentes del
general Gobernador, ministros de la Real audiencia y otros
oficiales no pudiesen intervenir en la insaculacion de los
oficios que en ella se expresan.
XXIV. Ordenamos que los doctores del Real consejo
no puedan tener parte ni compañía en tiendas, arrenda-
mientos, ni otros negocios y comercio, si solo prestará
cambio (40).
XXV. Para quitar los abusos que los doctores del Real
consejo hacen; pues que si quieren comprar una propiedad

(8) Véase la ordeuanza 79 de las de esta audiencia.

(9) En el proemio de esta ley se dice que se promulgaba por los muchos abusos que en esto habia.

(1o) Véase Cancér, part. 5.cap. 1. n. 1 o 1. y siguientes,

[ocr errors][merged small][merged small][merged small][merged small]
« AnteriorContinuar »