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V. Ordenamos que si un hombre encontrándose en algun lugar de caballero, de religioso, de ciudadano ó de hombre de villa, sacare cuchillo ó hiciere alguna ¿ esté obligado á pagar el bando, el daño que hubiere hecho y seguir la causa en los lugares en que aquellos tengan jurisdiccion en semejantes casos; asi como los hombres de los caballeros y de los demas susodichos lo hacen en los pueblos de Realengo, sucediendo casos semejantes (7).

VI. Ordenamos que ningun hombre esté obligado, en razon de lo que tuviere, á pleitear sino en poder de aquel señor por quien lo hubiere (8).

VII. Ordenamos que si hombres nuestros ó de otro alguno pasáre por lugar de los susodichos (9) en que se

dándose en que las palabras ad Nos solium pertinet claramente se
contraponen en dicha ley á los barones y ó otros que tienen juris-
dicion infeudada.
(7). Bando, es decir la pena impuesta en el bando. Sobre la sig-
nificacion de esta palabra bando, véase lo notado en el tit. 2 lib. 1.
de este volumen.
(8). Ya se ha dicho en otras partes que el señor directo tiene ju-
risdiccion sobre el enfiteuta en razon de la cosa que tiene por él :

que por esto si el señor directo queria citar al enfiteuta pidiéndole

censos, laudemio, reconocimiento de dominio ú otros derechos, no
debia citarle delante del juez ordinario, sino que podia nombrarle
un juez delante el cual debia él contextar y seguir la causa hasta
sentencia, de la que si se sentia agraviado el enfiteuta podia apelar
al mismo señor directo quien debia nombrarle otro juez, Fontanella
clau. 4. glos. 12. n. 141.
No obstante, estas causas estaban sujetas á avocacion siempre que
concurria una circunstancia de aquellas, segun las cuales podia avo-
carse las causas la Real audiencia, y esto asi á instancia del actor
como del reo. Muchas veces el actor avocaba desde el principio
la causa á la audiencia diciendo, que la nombraba juez enfiteuti-
cario. Todo esto ha quedado inútil despues de la Real cédula de
15 de setiembre de 1814.
Posteriormente á dicha cédula un interesado pidió la avocacion
de nn pleito sobre un negocio enfitenticario, y usó la misma ex-
presion de nombrar á la audiencia juez enfiteuticario, por lo cual
se mandó devolver el escrito á la parte.
(9) Es decir de prelados, religiosos, ricos homes, clérigos, ciu-

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El mis. en di chas cor. C.36.

El mis. en dichas cor. C.37.

El mis. en las tercer. cor. de Barcelona. año 1311. Cap. 6.

haya publicado bando y causaren daño en dicho lugar,
puesto que lo sepan, paguen el bando, asi como sus hom-
bres lo pagan en nuestros lugares (40).
VIII. Ordenamos que si el regente de Ribagorça á ins-
tancia de parte citare á alguno, sea este juzgado segun cos-
tumbre y usages de Barcelona si fuere en lugar en que es-
tén en uso y no haya fuero, y si por ventura es domici-
liado en lugar de fuero, que no sea juzgado segun el fue-
ro (44 ).
IX. Ordenamos que si el dicho veguer en razon del de-
lito ó daño dado, procediere de oficio contra alguno que
esté domiciliado en lugar de fuero sea juzgado segun fuero,
á menos que hubiese cometido el delito en lugar en que se
sigan las costumbres y usages de Barcelona: y que lo mis-
mo se observe en aquel que esté domiciliado en lugar de
costumbre si el veguer procede contra él por la razon su-
sodicha, y que sea juzgado segun costumbre, á menos que
el delito ó daño se hubiere cometido ó dado en lugar donde
se sigue el fuero, pues en este caso sea juzgado segun fue-
ro. Y mandamos al veguer de Ribagorca que ahora es y
por tiempo fuere que lo cumpla, y que la carta de paz
tregua se guarde desde Monzon hasta el collado de Pani-
gas (42).
X. Ordenamos que las leyes Mo y 2o de este título sean
observadas, y declaramos: que así como se dice, que las

dadanos ú hombres de villas de los que habia hablado anteriormente, á saber, en la ley 7. tit. 67. lib. 1. de este vol.

(1o) Véase lo notado sobre la ley 5. de este titulo.

(1 1 ) Ribagorça es un territorio del reino de Aragon actualmente con el títmlo de condado que se halla en los confines de Francia y Cataluña, cuya capital era la villa de Benavarre. Y como por esta proximidad puede facilmente suceder que se suciten pleitos entre los vecinos de pueblos de Cataluña y pueblos de Aragon, por esto se estableceria esta ley. Mieres dice que segun le parece el veguerio de Ribagorca comprenderia algunos lugares de Catalnña y otros de Aragon.

(12). Véase lo notado en la ley anterior.

causas deben determinarse en cada veguerio, se entienda
ue las causas de cada bailia sean determinadas en cada
bailia (45).
XI. Ordenamos que si alguno que tenga domicilio en
ueblo de señorio, ó abadengo se obligase á su acreedor
en poder del veguer ó de otro oficial Real, bajo pena de
tercio; y la muger del deudor que no esté tenida á aquella
obligacion de tercio, dijere, alegare ó manifestare que los
bienes de su marido no bastan para el pago de su dote, de
su esponsalicio, y de la deuda que se pide de su marido;
en este caso del valor de dichos bienes conozca precisa-
mente el señor que tenga la jurisdiccion civil plena en el
lugar en que estén domiciliados marido y muger, y en el
cual estén situados los bienes y no otro (4)).
XII. En la primera parte de esta ley se trata de á quien
¿ la jurisdiccion de los empleados de la casa Real;
o que no sirve en el dia, pues debe estarse á lo que pre-
vienen las leyes citadas en el índice de la novísima reco-
pilacion, verbo Cámara de casa Real, y otras leyes pos-
teriores incluyéndose las del Patrimonio Real. En la 2o parte
se dice que cada veguer y su lugar teniente pueden y de-
ben durante su destino hacer justicia á los que la pidieren
contra los bailes de Realengo habitantes dentro de su ve-
guerio, sus tenientes, asesores y jueces ordinarios de aque-

(15) Véase lo notado en las leyes 1o y 2o de este título. (14). Esta ley puede tener tambien lugar aun despues de la Real cédula de 15 de setiembre de 1814 y aun despues que los bailes han quedado reducidos á alcaldes pedáneos, porque la decision que aquí se dá es aplicable entre dos jueces Reales aunque sean alcaldes mayores, y tambien entre los jueces de distinta jurisdiccion. Porque si bien aqui solo se trata de jueces de señorio y de Realengo; no se habla de ellos como tales sino como jueces independientes de los cuales uno es requirente y otro requirido. Sobre la inteligencia de esta ley y algunas cuestiones acerca de la misma, véase Cancér part. 2. cap. 2. n. 269 al 272 y Fontanella clau. 7 glos. 2 part. 1 o n. 15. Mieres se inclina á creer que esta ley tiene lugar en los demas créditos de la muger.

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Maria consorte y Lugartenien. eneral de Alonso lV en las cotes de Barcelona. año 1422 Cap. 2.

Fernando II en las prim.contes de Barcel. año 1481. Cap. 3.

llos en razon de deudas á que estén obligados como perso-
nas privadas; y que el baile y su teniente en la ciudad,
villa ó lugar principal de aquel veguerio, pueda y deba
hacer tambien justicia á los que la pidieren contra el ve-
guer ó su teniente, ó sus asesores y jueces ordinarios en
razon de las deudas á que estén tenidos como privadas
personas (45).
XIII. Las leyes que disponen que las causas de cada
veguerio deben tratarse en su respective veguerio, y las de
bailia en cada bailia, se observen en las causas criminales
de modo que ni á instancia fiscal, ni de otro pueda perso-
na alguna ser sacada del veguerio ó de la bailia de Cata-
luña, dentro de la cual hubiere cometido el delito ó hu-
biere sido presa (46).
XIV. En esta ley se inculca otra vez que no puedan
ser extraidas del Principado las causas que en él se siguen:
se prescriben varias reglas sobre esto y en especial sobre
los recursos por opresion, denegacion de justicia y per-
borrescencia; todo lo que en el dia es inútil, pues nada se
practica de lo que aquí se dice, ni puede practicarse aten-

(15) En vista de lo dispuesto en la segunda parte de esta ley parece que no era necesaria la comision que algunos solicitaban de la audiencia para que los alcaldes mayores conociesen de las causas que tenian que promover contra los bailes de los pueblos, porque los corregidores y sus tenientes han sucedido á los vegueres; y como estos en virtud de la presente constitucion tenian jurisdiccion para conocer de semejantes causas no era necesaria la comision, pues respecto á este particular, no hubo variacion en el decreto de nueva planta.

Despues de haber sido reducidos los bailes á alcaldes pedaneos, es esto menos importante, bien que puede tener lugar en aquellos casos en que se ha reservado jurisdiccion á los bailes. En cuanto á lo que hubieren faltado en sus oficios, véase el art. 55 del decreto de nueva planta, pues aunque habla solo de los regidores, parece que comprende tambien á los bailes.

(16) Lo que hoy no procede en virtud del apartado 16 del decreto de nueva planta. Véase Fontanella clau. 4. glos. 1. n. 52.

dido el nuevo método de enjuiciar, y la reserva de rega-
lias hecha por S. M. (47).
XV. Atendiendo de continuo á la comodidad de nues-
tros vasallos y deseando relevarles de trabajos y gastos
con los cuales son muy vejados en las causas de graduacio-
nes por las oposiciones de los acreedores, asi por la proli-
jidad del proceso, como por otras causas, Ordenamos que
en las causas de graduacion que siendo avocables segun
leyes de Cataluña, efectivamente se avocasen á la Real au-
diencia, deben no obstante sustanciarse en las curias de
los ordinarios hasta sentencia exclusive, fijándose á arbitrio
del juez por ante el cual se haga la graduacion cierto tér-
mino á los acreedores del concurso para que instruyan el
proceso, y dentro de quince dias de instruido sea este re-
mitido á la Real audiencia, debiendo el juez encargado de
la graduacion percibir la tercera parte del salario, que-
dando las otras dos terceras partes para la sentencia defini-
tiva. El proceso original de dicha graduacion que será lle-
vado á la Real audiencia, fallado que sea, quede en poder
del escribano de dicha audiencia á quien hubiere toca-
do (48).
XVI. En esta ley se dispone que el veguer, sosveguer,
juez ordinario, almotacen de la villa de Gerona, escriba-
nos y otros ministros del tribunal de aquella ciudad, ejer-
zan toda jurisdiccion y oficios de la villa y valle de Amer
como lo hacian antes de conseguir estos un privilegio que
en esta ley se indica, y queda en la misma derogada por
ser dicho privilegio contrario al que ya tenia concedido
la ciudad de Gerona por lo respectivo á las luiciones de

(17) Cancér part. 2. cap. 2. n. 12 1 y 252.

(18). Esta ley se observaria muy poco tiempo, pues que su ob. servancia ocasionaria mayores gastos cuya economia fué el objeto de hacerla, y asi es que se supone derogado ó sin efecto en la ley 4. tit. 26. lib. 5; y es cierto que en el dia no se observa.

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