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que el padre, hijo, suegro, yerno ó cuñado fueren abogados; y porque podria suceder que en secreto patrocinasen ó aconsejasen, Ordenamos que pueda cualquiera de los interesados acudir al presidente, y si se tratare de su persona al decano quien haga jurar al abogado sobre los cuatro Evangelios tocándolos corporalmente en presencia suya y de los magistrados de la sala, si es abogado ó ha aconsejado en la causa que se tratare, pública ó privadamente, directa ó indirectamente, y el dicho juramento sea continuado en el proceso. Si el abogado estuviere enfermo, el juramento se recibirá por un magistrado de la audiencia no sospechoso; y si se probare que el tal abogado ha jurado falsamente, quede inhábil de ejercer su oficio y todos los oficios públicos.

IX. Añadiendo á la ley que precede Ordenamos que abogado que tenga en la Real audiencia padre, suegro, tio, hermano ó cuñado, entendiendo tambien por cuñados los maridos de dos hermanas, no pueda aceptar pension cierta, ni otras cosas ni promesas, ni ofrecimiento de universidades, colegios ó singulares personas para aconsejarles, patrocinarles y abogar por ellos en secreto; antes deban trabajar públicamente por ellos en escritos, diciéndose y nombrándose en escritos abogados de aquellos, de manera que sea notorio y se sepa de quien son abogados y á quienes aconsejan; y si de hecho tenian tales pensiones, promesas ú ofrecimientos para aconsejar, patrocinar y abogar en secreto, las deban dejar y renunciar; y que en otras causas en que no abogaren ni aconsejaren á los susodichos, no puedan ni sea lícito comunicar en secreto con dicho padre, suegro, tio, cuñado ó hermano que fuere de la dicha Real audiencia, á fin de que no se haga fraude á la expresada ley antecedente; y que en tales causas en que hubiere abogado, aconsejado ó intervenido y aceptado promesas ú ofrecimientos directa ó indirectamente, no sea necesaria la recusacion de las expresadas personas, sino que ipso jure

Felipe príncipe y Lugarten. gen. de Carlos en las primer. cor. de Monz. año 1547.C.35

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et ipsa lege (8), sean habidos por recusados y removidos
de intervenir y votar en dichas causas, ni puedan estar
presentes en la audiencia cuando aquellas se trataren; y si
se hallare que los abogados directa ó indirectamente en
manera alguna han hecho fraude en esto, incurran en la
pena de dicha ley anterior. Y para quitar toda sospecha
de soborno, se manda que cualquier abogado que de cual-
quier modo que sea intentare sobornar juez ó relator de la
Real audiencia, incurra en la pena de la ley presente á
mas de las penas ya establecidas de derecho comun: y ten-
ga lugar en los doctores del Real consejo que hubieren si-
do abogados, quienes no puedan intervenir ni votar en las
causas de aquellos de quienes hubieren sido abogados, ha-
biéndose aquellas empezado al tiempo en que eran sus abo-
gados, entendiendo que de las predichas causas los susodi-
chos abogados deban prestar juramento de seis en seis me-
ses en poder del canciller y aun oir sobre ello sentencia
de excomunion, del cual juramento deba levantarse auto
en poder de algun escribano de mandamiento continuado
en el libro de las sentencias y provisiones que se hacen por
el canciller; y para quitar asi mismo ocasion de extorsio-
nes y sospechas, se manda que ningun escribano de man-
damiento pueda tomar provisiones ni expedir actos judi-
ciales ni privilegios en causas en que sean abogados hijo, yer-
no, hermano ó cuñado suyo, ni pueda tener en su escri-
bania causas en que los predichos sean abogados, y si lo
contrario hiciere incurra ipso jure en la privacion de su
oficio; bien entendido que en cuanto á escribanos de man-
damiento, sea remitido al buen arbitrio del Lugar teniente
general.
X. Para quitar la diversidad de opiniones sobre si cuan-
do hay sospechas contra los ordinarios se les ha de dar ad-
junto, ó si se ha de hacer eleccion de árbitros, Ordenamos
que en las sospechas que se propusieren contra los ordina-

(8) Véase si esto queda derogado en la ley última de este tít.

rios se observe la ley Mo de este título, salvo los privilegios particulares que sobre esto hubiere.

XI. Como sea conveniente, y permitido por el derecho que los que han de juzgar una causa puedan y deban razonar francamente con las partes sobre los méritos de ella y decirles su parecer para discutir y descubrir la verdad y justicia, porque de otra manera muchas veces podria una causa decidirse sin ser entendida, lo que, especialmente en un tribunal superior como es la Real audiencia, es cosa indecente; y como se vea que por manifestar el magistrado su parecer á la parte, lo recusan como sospechoso, diciendo que ha declarado su ánimo, de lo que proviene que muchas veces no se atreven á hablar lo que conviene á la justicia, Ordenamos que los doctores de la Real audiencia y del Real consejo criminal, asi los que serán relatores, como los otros que han de votar en la causa, instados por las partes puedan libremente decirlas lo qué á ellos les parece convenir á la direccion de la justicia y discusion de las causas, sin que pueda darseles por sospechosos so pretexto de haber declarado su ánimo.

XII. Porque muchas veces sucede que los litigantes para impedir que alguno de los doctores de la Real audiencia puedan votar en sus causas procuran, que el hijo, yerno ósobrino haga en el proceso algun pedimento de sustanciacion; (9)á fin de obviar semejantes cautelas, Ordenamos que si algun hijo, yerno, sobrino ó cuñado y otros, que por ley impidiesen á algun doctor de la Real audiencia, fuesen elegidos por abogados de alguna causa introducida en ella no pueda la parte que les eligiere por abogados, recusar al padre, suegro, tio ó cuñado y demas que por ley pueden ser impedidos, ni darle por sospechoso sino hiciere oposicion la parte contra quien el abogado habrá formado el pedimento.

(9) El texto catalan dice alguna ordinata.

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Felipe prínc. y Lugarten. gen. de Carlos cn las prime. cor. de Monzon año 1547. Cap. de coy. 26.

TITULO IV.

De las contenciones de jurisdiccion y de la ocupacion de temporalidades (4).

I. AUN que por la pragmática del Serenísimo Sr. Rey D. Martin y otros capítulos de corte se dió cierta forma á las ocupaciones de temporalidades que tuvieron que decretarse contra los prelados y otros eclesiásticos explicándose las cosas en que deba ella hacerse (2). Y como no obstante los oficiales Reales del presente Principado olvidados de lo en ellos dispuesto procedan de hecho á la ocupacion de dichas temporalidades en gran perjuicio de dichos prelados y personas eclesiásticas, por los daños que ya en la ocupacion, ya en la revocacion de ella se causan en salarios y otros gastos que por dichos motivos se ocasionan; suplican las cortes á S.A. que sea de su agrado ordenar que no se pueda proceder por el teniente gobernador general ni otros de este Principado y condados á la ocupacion de tempoladidades sino observando la forma y en la manera dada por dichas pragmáticas, capítulos y actos de corte, y en todo con voto y parecer por escrito de una sala de la audiencia Real del Lugarteniente general, para lo cual deban dichos oficiales Reales remitir los procesos al dicho Lugarteniente general y su audiencia á costa del que sucumbiere, y si de otro modo se intentasen declarar dichas ocupaciones, á mas de la multitud de dichos actos, caigan en las penas de dicha pragmática, capítulos y actos de corte, de las cuales deba hacerse pronta y rígida ejecucion por dicho lugar teniente general. Place á S. M. que fuera ley y acto de corte sean confirmadas las pragmáti

(1) Véanse las leyes de este título en el 2o. volúmen y lo allí notado.

(2) Véanse las leyes del tit. 2. lib. 5. del 2o volúmen.

cas, capítulos y actos de corte del principado de Cataluña
y condados de Rosellon y Cerdaña, y que no paguen sala-
rio alguno á los jueces, relatores ó consejeros por la ocu-
pacion de las temporalidades.
II. Como sea ordenado que pendiente la contencion de
jurisdiccion entre las curias eclesiástica y secular no se
deba innovar cosa alguna, por esto Ordenamos que pen-
diente la dicha contencion y presentadas las letras de con-
tencion no se pueda innovar cosa alguna aunque sea por
mayor estrechez de prisiones, y si lo contrario se hiciere
que el canciller antes de declarar en la contencion, deba
revocar todo lo que se hubiere adelantado é innovado.
III. Para que la eleccion de los árbitros de las causas
de contenciones se haga debidamente, y las partes no sean
vejadas con trabajos y gastos, por esto Ordenamos que
formándose contencion entre los tribunales eclesiástico y
secular, los dos tribunales deban nombrar dos árbitros en
la cabeza del veguerio de la ciudad ó villa en la cual se
hubiese formado la contencion.
IV. Paraque se pueda saber el dia en que el canciller
declara en las causas de contencion, y se vea si ha decla-
rado en el tiempo prefijado para declarar en dichas causas,
Ordenamos que el canciller deba publicar en presencia del
escribano que él deputare y testigos las declaraciones que
hiciere en todas causas de contencion, de las cuales se de-
ba levantar auto público, como se ha acostumbrado hacer
en las sentencias definitivas de la Real audiencia.
V. En esta ley se suplicó á S. M. que los magistrados
del Real consejo civil y criminal, no entendiesen en dichas
causas de contencion: que esta no se pudiese tratar ni de-

clarar en casa del Lugarteniente general, sino que necesa

riamente el canciller las debiese tratar y declarar en su

casa. Plugo á S. M. que se hagan las declaraciones en casa

del canciller, y que en lo demas no se haga novedad.
VI. Ordenamos que el escribano de las contenciones

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