Imagens das páginas
PDF

decir alodiales deben jurará la potestad fidelidad, y su ho

estilo semejante se reciben en Cataluña los juramentos de los susodichos, no solo en lo criminal, si que tambien en lo civil. Dou derecho público tom. 6. pag. 15o. En cuanto al juramento de calumnia ya se ha dicho lo conveniente en el tit. 11. lib. 5 de este vol. La recusacion del juez debe ir tambien acompañada del juramento de que no se hace por malicia. Muchos de estos juramentos se prestan en juicio y son necesarios; pero hay algunos que, como se ha indicado al principio, son conocidos especialmente por juramentos necesarios ó judiciales. La prinera especie de este juramento es cuando ó el actor por la accion ó el reo por la reconvencion ó excepciones se contenta de estar á lo que diga la parte contraria, con tal que jure que no es debida por él la cosa que se pretende, y entonces la otra parte ó debe jurar ó estar al juramento del que lo ha ofrecido. Pero para esto es necesaria previa aprobacion del juez; debe aquel que defie. re el juramento tener alguna prueba á su favor; debe antes jurar de calumnia; debe pedirse sobre hechos ó negocios de que ambos litigantes tengan conocimiento ó noticia; deben ser ademas personas que puedan transigir, pues viene á ser una especie de transaccion; y por lo inismo debe segun él fallar el juez, sin que de la sentencia pueda interponerse apelacion. Otra clase hay de juramento judicial que se llama supletorio, y es el que manda prestar el juez cuando escasean las pruebas y o permite la naturaleza y circunstancias del pleito, para suplirse con él la parte de prueba que falte. Para que tenga lugar es necessario que aquel á quien defiere el juez este juramento haya hecho semiplena prueba de su pretension en ningun modo defectuosa y que recaiga sobre hecho propio del cual se tenga noticia y ciencia, y no solo credulidad: que sea de buena fama y costumbres en términos que no se le pueda hallar defecto que forme tacha para testigo: que no se trate de causas árduas y de mucho perjuicio, como las criminales, matrimoniales, ó en que se litiga gran parte de bienes; bien que aun en estas causas árduas si hay mas de semiplena prueba segun prudente arbitrio del juez puede darse lugar al juramento. Tampoco tiene lugar el juramento si el contrario ha hecho por su parte una provanza mayor ó superior y aun tal vez aunque sea menor; porque en este caso queda ya destruida la semiplena prueba, y ademas porque habiendo alguna presuncion á favor del reo ha de admitirse el juramento purgatorio. Por fin el juramento supletorio debe ofrecerse despues de la conclusion en causa, y sobre su concesion debe haber decreto interlocutorio con conocimiento de causa, bien que puede reservarse para definitiva el proveer sobre el mismo. La otra clase de juramento judicial es el purgatorio, es decir cuando se permite al reo que jure sobre no estar obligado á lo que se pretende contra él. Es menos frecuente el uso de este juramento, ¿ si el actor prueba plenamente no tiene lugar, y si no prueba debe absolverse al reo. Sobre todos estos juramentos habla difusamente Tristany decis.82 y tambien Dou en su obra derecho público tom. 6, pagina. 255. Tristany en dicha decision y Dou en el mismo tom. pag 266 y siguientes, trata del juramento in litem, es decir de estimacion de pleito ósea del valor de la cosa perdida, que dolosa ó culpablemente se ha ocultado ó destruido. A la prestacion de este juramento deben preceder todas las probanzas que se puedan, y suele tambien preceder la tasacion por perítos y fijacion de cantidad por el juez hasta donde debe extenderse el juramento. Esta clase de juramento está expresamente autorizado en las ocultaciones de inventario, en los términos que es de ver en la ley 1. tit. 8. lib. 6. de este vol. Véase Oliva de actionibus tom. 1. pag. 457. no 9 donde parece que quiere limitar á esta clase los juramentos de que tratan los usages de este titulo. Véase ademas sobre esta materia Fontanella decis. 5oo per totum, la Curia Filipica Juic. civ. $ 17. no 25, Id. lib. 2. Com. ter. cap. 9 numeros 5, 52, y 55, lib. 5, com. nav. cap. 4. num. 51, id. cap 12 num. 54. 57 y 58. En las causas criminales no se exige en Cataluña juramento al reo ni en las indagatorias ni en las confesiones en cuanto á hecho propio, y si solamente en los agenos. Ultimamente se trata en este título del juramento de fidelidad. Este juramento es de dos especies, uno que se presta por el vasallo á su señor natural en razon de la jurisdiccion, y este hoy dia por no tener los señores la jurisdiccion solo se presta al Rey nuestro señor. Antes lo prestaban tambien los vecinos de un lugar al señor jurisdiccional del mismo, aun que de él no tuviesen fincas; y al contrario no debian prestarle semejante juramento los dueños de propiedades sitas en el lugar, si ¿ vivian en otro. Cancér part. 2. cap. 2 n. 28 y siguientes. La otra clase de juramento es el que presta el vasallo á su señor en razon del feudo que tiene del mismo. Este último juramento comprendia muchas mas cosas que el primero. Cancér lugar citado no 284. Este juramento se llamaba homenage ó homagium, en el cual no intervenia mas solemnidad que la promesa de fidelidad hecha mediante ósculo y mutua entrega de manos; y asi en las escrituras de feudos se decia que el feudatario debia prestar homa

nor por juramento escrito, á saber aquellos de quienes lo
quisiese la potestad (2). -
II. El juramento en todo tiempo se prestará sobre al-
tar consagrado ó sobre los santos evangelios; y aquel que
jurare, en todo juramento debe añadir segun su saber,
excepto que en bausia y en traicion diga por Dios y estos
santos (5).
III. Todos los hombres así caballeros como rústicos,
juren á sus señores conforme estos les hicieren jurar segun

gium ore et manibus commendatum Cost. 55 com. por Pedro Alber.
to tit. 5o. lib. 4. de este vol. Si el que poseia el feudo era muger el
ósculo se prestaba por tercera persona. Véase la 56 de dichas
costumbres. La recíproca dacion de manos, se ha tenido siempre
en Cataluña como una señal de promesa hecha de buena fé; y asi es
que se observa aun hoy dia el estilo entre muchas gentes de que ha-
biéndose convenido en alguna cosa ó cerrado el trato se dan mútua-
mente las manos en señal de quedar convenidos. Este homenage de-
bia prestarse por el vasallo plebeyo dentro de un año y dia; por el
vasallo noble dentro un año y un mes desde el dia de la ciencia. En
Cataluña empero no corre, sino desde el dia del requirimiento que
hace el señor para prestarlo; y lo que se observa es que prescindien-
do del año y dia, se presta cuando el señor quiere exigir este reco-
nocimiento. Véase la costumbre 5 de las generales de Cataluña tit. 5o
lib. 4. de este vol. y lo allí notado.
(2) La palabra potestad, cuando se usa en singular en los usages,
denota al Príncipe, y asi se ve que este usage habla del juramento
que los vasallos debian prestar al conde de Barcelona gefe supremo
del estado. Lo que pues en sustancia dispone es que todos los hombres
aun que tengan sus bienes alodiales ó en honor, feudo ó dominio
de otro y no del conde de Barcelona, deben jurar fidelidad á este.
(5). Ya se ha dicho al principio el modo como hoy se prestan los
juramentos.
De los juramentos sobre altar solo ha quedado en Cataluña el de
los testamentos sacramentales. Véase el cap 48 ley 1. tit. 15. lib. 1.
2 vol. Antiguamente se juraba tambien sobre el brazo de S. Anto-
nio Abad, de cuyo juramento trata Tristany en la decis. 85, pero
hoy dia no se observa. Sabido es que por la ley 5. tit. 9... lib. 1 de
la novis, quedan prohibidos los juramentos en los parajes que alli
se expresan y demas Iglesias juraderas.
Sobre las palabras: Segun su saber. Antiguamente por haber pre-

e

[merged small][merged small][ocr errors][ocr errors]

derecho en los pleitos. Pero los señores no juren á sus vasallos ().

sofía. IV. El caballero anciano (5) que no pudiere defenderse por sí mismo, ó el pobre que no pueda proveer lo necesario para el desafio, será creido por juramento hasta cinco onzas oro de Valencia (6).

valecido la opinion de los académicos, los testigos aunque debieren
declarar sobre cosas que pudiesen testificar por la experiencia de
sus sentidos, usaban las palabras juzgo, creo , me parece; pero des-
terrada por la Iglesia la doctrina de los académicos, pueden y de-
ben los testigos declarar como cierto y verdadero lo que saben co-
mo tal, sin perjuicio de que no sabiéndolo de cierto digan en los
términos y por las razones que lo supieren; pero se conservan
aun las palabras creo, no creo, en las respuestas personales. Véase
lo notado en la ley 1 tit. 14. lib. 5. de este vol.
Esto va conforme con la declaracion que trae la ley 1 de este tit.
(4) Parece que esto quiere decir que en los pleitos que seguian
señores y vasallos podian estos ser obligados por el juez á prestar el
juramento que los señores les difiriesen en los casos que de dere-
cho es permitido; pero no podian al contrario ser obligados á ello
los señores y caballeros, como se observaba en los padres y patro-
nos segun las leyes citadas por Jacobo de Monte judaico sobre es-
te usage.
Despues de este usage seguia otro con el título Iudei jurent, en
que se mandaba que los ¿ jurasen á los cristianos, pero nunca
los cristianos á ellos. Este usage está derogado, pues como tal se con-
tinuó en el tit. 1. lib. 4 del 5 vol. de las leyes supérfluas, contrarias
y corregidas.
(5) Es decir que tiene mas de 6o años segun el usage siguiente
y lo que sobre el mismo nota la glosa. Hoy dia es inútil este usage
por quedar derogada la prueba de desafio; y en cuanto á la prue-
ba de juramento, véase lo notado en el principio de este tit.
(6) La purgacion que se hacia por los juicios de agua caliente,
agua fria () d otros semejantes queda prohibida por derecho
canónico. No es de admirar que en estos usages se permitiesen todavía
pues los usages son del año 1 o68, y el primer canon que los prohibió
es del año 95, y aun que parece que el derecho natural y aun
puede decirse el diviuo prohibe semejantes pruebas, no obstante la
ignorancia y barbarie de aquellos tiempos los habia generalmente
introducido. La causa y la ocasion de esta prohibicion, véase en la
historia Eclesiástica de Amat tom. 9. pag. 421. -

V. Los demas caballeros de veinte años hasta sesenta si hubieren jurado alguna cosa y por ello fueren llamados perjuros, se defenderán con sus propias manos y con uno que les sea igual (7).

VI. Los juramentos de los burgueses sean creidos así como los de los caballeros hasta cinco onzas de oro. De

esta cantidad en adelante aunque juren (8) defiéndanlo

en batalla de peon (9).
VII. Los feudos que poseyeren los caballeros si sus se-
ñores negaren que se los hubiesen dado, deben contrade-
cirlo por juramento y por batalla, y los tendrán. Aquellos
empero que no los poseyeren si los reclamaren, ó proba-
rán por testigos ó por escrituras haberlos adquirido de sus
señores, ó los dejarán (10).
VIII. Igualmente establecemos que si alguno jurare á su
señor alguna cosa que despues no le quiera cumplir, en-
miende en el doble á su señor el daño que le sucediere
por la transgresion del juramento, y así con esto podrá
estar salvo del juramento. Despues cumplirá con este y hará
y atenderá todas las cosas que habia convenido con su se-
ñor con juramento. Si empero resultare tambien perjuro, ó
perderá la mano, ó la redimirá con cien sueldos ó perdera
la cuarta parte de sus facultades, la que pasará á poder de
aquel contra quien se ha hecho perjuro, y en adelante no
testificará en juicio ni se le creerá con juramento (44).

(7) Véase lo notado en el usage anterior. (8).Es decir en razon de delito. Glos de este usage. (9) Véase lo notado en el 4. (1o). En todos tiempos ha sido mejor la condicion del que posee. Véase lo notado en el 4o. (11) Mieres en el n. 14o 2o vol. del comentario de la ley 5o tit. . lib. 5. (nota que esta ley es el cap. 55 de Fernando I de s Cortes de Barcelona en 1415, y no obstante Mieres supone que es el cap. 12) y Jacobo de Montejudaico comentando este usage hacen reparar que son tres los usages que tratan de las penas del perjurio, á saber; el presente, el 1o. del tít. 16. lib. 5 y el 4o del mismo título

[blocks in formation]
« AnteriorContinuar »