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TÍTULO XXv.

Del derecho del sello, y que no pueda este enagena, se.

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Este título contiene ocho leyes, y en ellas se trata de que S. M. no pueda enagenar el sello, se prescribe lo que debe pagarse, exceptuándose en la ley segunda los obispos, prelados, barones, en hechos propios suyos si están presentes en el tribunal, los pobres, y las órdenes que no tengan bienes á quienes se mandan dar las cartas de simple justicia y de execucion de justicia y las de comision sin pagar cosa alguna; todo lo que en el dia es inútil, ya por la reserva de las regalías de S.M., ya por haber el Sr. Rey D. Felipe V. dado un nuevo arancel de derechos en de febrero de 475, que es el que hoy dia debe observarse (4).

(1) En 22 de marzo del mismo año de 1754 se publicó el edicto para la observancia de los nuevos aranceles ¿o y deberán

observarse los privilegios que se hubieren con

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TÍTULO XXVI.

Si alguna cosa fuere ímpetrada contra derecho
y utilidad pública (4).

I. ORDENAMos que las letras, privilegios ó cartas concedidas por S. M. sobre cualquier negocio, sean inviolablemente observadas, y no puedan sin conocimiento de causa revocarse en perjuicio de otro alguno. II. Ordenamos que á nadie negaremos la justicia por súplicas de otro. III. Ordenamos que no se dé carta ni ordenamiento alguno contra otro que se hubiese dado justamente, la que no pueda ser revocada. IV. Ordenamos que si se hubiese impetrado ó se impetrare alguna carta que contenga alguna cosa contra privilegio general ó especial, ó contra costumbres generales ó especiales de algun lugar, no sea recibida.

V.

Por estas leyes abdica S. M. el conceder privilegios en perjuicio de lo determinado en las cortes anteriores. Lo que hoy dia es inútil por lo notado en VI. el título 46 y otros.

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VII. Ordenamos qne la ley 5o de este título sea guardada, y en adicion á ella Ordenamos que si en lo sucesivo saliere carta de nuestra corte ó de la de muestro primogénito y general procurador nuestro, ó de los sucesores nuestros contra forma de dicha ley, no valga ni sea observada.

(1) Las leyes de este título están conformes con muchas del tit. 4. lib. 5. de la Novísima, y la 2° y 4o del tit. 12. lib. 4.

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El mismo en dichas cortes. Cap. 9.

El mismo en dichas cortes. Cap. 17.

Felipe príncipe y Lugarten. gen. de Carlos en las segundas cor. de Monz. año 1553. Cap. de cor, 18.

Pedro I en las primer. cortes de Barcelona. año 1365. Cap. decor. 6.

Maria, consor. y Lugten. gen. de Alfonso IV, en las cor. de Barcelona. año 1422. Cap. 5.

Fernando II en

las segun. cor.

de Barcelona. Cap. 3.

VIII.

Ix. Véase el extracto de las leyes 5 y 6

X. Habiendo las cortes celebradas en 4555 suplicado á S.A. que todos y cualesquiera privilegios y otras provisiones concedidos y concedidas, aunque sea motu propio, y en cualquier forma de palabras, contra constituciones, capítulos y actos de cortes, á la valle de Areu, especialmente el privilegio concedido á la dicha valle en 50 de abril de 455 en cuanto es contra el capítulo y acto de corte hecho por el Serenísimo Rey D. Fernando en 1540, fuesen nulos y de ningun valor y fuerza, determinó S. A. que fuesen observadas las leyes y actos de corte que tratan de esto (4).

TÍTULO XXVII.
De la Audiencia y del Consejo Real (4)

Este título contiene doce leyes que tratan del lugar en que antiguamente debia juntarse la Audiencia, de la hora en que debian reunirse las salas, de la preeminencia entre los SS. Ministros de ella, de la visita de cárceles, de la lectura de pedimentos y cosas semejantes. No obstante es digna de ser copiada la ley 6o de este título porque desvanece lo que alguna vez se ha pretendido, á saber: que la Real Audiencia antes del decreto de nueva planta no tenia casa determinada; y ella manifiesta que si la Audiencia se reunió en la casa del Lugarteniente general, fué precisamente mientras se edificaba la obra que se pres

II.

III.

(1) Véase la ley 17. tit. 2. lib. 5 de este volumen.
(1)" Es notorió que en el Real decreto de nueva planta fue dada

cribe en esta ley. Esta obra efectivamente empezó en 12 de mayo de 455. Véase Cammany Memorias de Barcelona tom. '. apéndice de notas varias n. 1x pag. 77. de dicho apéndice.

una nueva forma á la Real Audiencia de este Principado,
y que posteriormente S. M. en Real cédula de 5o de mayo
de 1741, mandó observar las ordenanzas transcritas en la
misma Real cédula, que son las que actualmente rijen ; por
lo mismo son inútiles las leyes de este título y de los dos
siguientes, como igualmente las de los títulos 51,54, 55 y 56.
No obstante para la inteliegncia de algunas leyes de otros títu-
los, que en todo ó en parte subsisten hoy día, conviene dar
una sucinta idea de la autoridad y constitucion del antiguo
tribunal superior de Cataluña (en cuanto á los demas que ejer-
cian la jurisdiccion ordinaria véase la nota 2 tit. 2 lib. 5 de es-
te vol.) y conviene tambien explicar dos principales empleos
que habia en la provincia antes del decreto de nueva planta.
La primera autoridad de la provincia era el Lugarte-
miente general que representaba al mismo Rey, y asi le lla.
maban los Reyes Alter Nos y tenia comunicadas casi todas
las regalias. Tenia ademas reunida en la última época del
antiguo gobierno de Cataluña, la Capitania general de la
provincia. Comunmente se le llamaba Virey, pero en las
cartas y oficios Reales que se despachaban por la Cancille-
ria de Aragon, no se le daba este nombre, si solo el de
Lugarteniente general. No obstante el mismo Rey á veces
le ¿a Virey, como es de ver en la ley última tit.
21. lib. 1. de este vol. y en otras.
El primogénito de la Corona era el Lugarteniente ge-
neral mato; pero cuando no habia primogénito ó no tenia
la edad para gobernar ó estaba ausente de Cataluña, como
regularmente lo estuvo desde la union del reino de Aragon
con el de Castilla, se conferia esta dignidad á personages
de la mas ilustre nobleza y gerarquia, hbaiéndose conferi-

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do algunas veces á las mismas Reinas, así antes como despues de la union de las coronas de Aragon y Castilla. Esto ademas de constar en muchos documentos antiguos, resulta asi de las mismas constituciones de Cataluña, en las cuales se observa que hubo algunas

cortes presididas por Reinas Lugarestenientes

enerales de la Real

corona. Bien que este poder procedia de nombramiento especial; porque el Lugarteniente nato del Rey, como se ha dicho, era el

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Carlos, en las cuartas cor. de Monzon , año 1542. Cap. 15.

VI. Ordenamos que la audiencia y consejo Rl. se tengan y celebren en el palacio Real de Barcelona (que en parte ocupa

primogénito y heredero de la Corona. El Lugarteniente general ce-
saba en su autoridad y facultades por la muerte del Rey; pues su
potestad era delegada y no ordinaria.
Otro destino habia en Cataluña mas antiguo que el de Lugarte-
niente general este era el de Gobernador general, que tambien se
llamó á veces Procurador general, y á veces General gobernador.
El primogénito de la Corona reunia tambien como tal este desti-
no; que pocas veces se conferia á persona distinta del primogenito,
y siempre se cuidó de incorporarlo á la Gobernacion general de la
Corona que obtenian los primogénitos, por cuanto la jurisdiccion
del Procurador general se consideraba ordinaria, y por lo mismo
no espiraba por la muerte del Rey y podia darle demasiado poder
en los interregnos. Durante estos, como igualmente durante la va-
cante ó ausencia del Lugarteniente general del reino, ejercian su
autoridad los vicegerentes de dicho General gobernador, cuya ju-
risdiccion si bien era ordinaria estaba restringida en algunos puntos.
Esta jurisdiccion de los vicegerentes en los interregnos y en las
ausencias y vacantes del Lugarteniente General, se llamaba Gober-
nacion vice regua.
Como el destino de General Gobernador regularmente no se pro-
veia por los motivos dichos, y al contrario se proveian siempre
los oficios de vicegerente de Gobernador, resultó que á dichos te-
nientes se les llamó á veces Gobernadores, aun en las mismas leyes,
como es de ver en la ley 5o tit. 41 de este lib. y vol., lo que es nece-
sario advertir para evitar la confusion que podria resultar.
Puestos ya estos antecedentes, es de saber que el primer tribunal
que habia en Cataluña para la administracion de justicia se llamaba
antiguamente la Cancilleria, el cual seguia á las personas Reales, y
se componia de tres ministros superiores, que eran el Canciller, el
Vicecanciller, y el Regente la cancilleria, y de un Procurador fiscal.
Este tribunal, como que era el tribunal del Rey, conocia de los
casos de corte, como los de pupilos, viudas, pobres y otras perso-
nas miserables y de otros casos inútiles ahora de esplicar; mas solo
conocia en causas empezadas durante la permanencia del Rey ó de
su primogénito en la vegueria en que se empezó la causa, y en los
diez dias siguientes á la salida del Rey. No estando el Rey, los ca-
sos de corte pertenecian al veguer. Si empero el Rey ó su primo-
génito salian del Principado, como que aquel tribunal debia seguir
las personas Reales, y las causas no podian salir del Principado,
entonces las causas avocadas al tribunal de la Cancilleria ósea de la

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