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el pasaporte una caria de S. M. fecha treinta de Marzo, en la que manifiesta á la nacion española el mas sincero interés y el mas distinguido aprecio hacia nuestros representantes

En medio de las atenciones inmensas que rodeaban á la junta de Valencia, cuya existencia habia atravesado tan complicadas circunstancias, no descuidó en contribuir á la pronta reunion de la central, cuyo pensamiento habia sido presentado, sostenido y apoyado anteriormente por D. Vicente Bertran de Lis. Llegado el caso, pues, de proceder al nombramiento de los dos individuos que debian representarla , se señaló dia para discutir acerca de las facultades y atribuciones que habian de concederse á la central, y las que habian de conservar incólumes las juntas provinciales. Durante el debate presentó Bertran de Lis una proposicion sobre el señalamiento de facultades algo restrictivo para la junta central, dejando á las provinciales las que creia convenientes. El general conde de la Conquista hizo otra por su parte, concediendo á la central las mismas atribuciones que al rey; y puestas ambas á votacion se aprobó la de Bertran por veinticinco votos contra diez y ocho que obtuvo la del general. Procedióse en seguida á la eleccion de los vocales para la central; y antes de verificarse tuvo lugar una escena larga y tormentosa sobre si aquellos habian de ser ó no regnícolas. Bertran era de opinion que se nombrase un regnícola , y otro que no lo fuese, para destruir por este medio las exigencias del provincialismo que en aquella época podia ser perjudicial asaz; y partiendo de la misma base, opinaba tambien que uno fuese de la junta provincial y otro estraño á ella , reuniéndose además las circunstancias de que el uno habia de pertenecer á la elevada aristocracia, y el otro disfrutar de ventajosa posicion por la capacidad. Contrario á este dictamen fue el P. Rico, cuya opinion, apoyada tambien por D. Pedro Boigues, prevaleció, en

(1) Dio motivo á esta carta la coincidencia de haber los comisionados dejado en poder del gobierno siciliano sus pasaportes espedidos por el general Palafox: bé aquí el escrito: a Me Labia olvidado el pasaporte firmado por mí muy estimado Palafox: me apresuro á devolvéroslo. De nuevo le deseo un feliz y buen viage; y vivid persuadido del sincero y vivo ioterés, de estimacion y gratitud que yo tengo en lo íntimo de mi corazon por toda la brava, leal y fiel nacion española, y por vos eu particular: y con estos sentimientos soy y seré siempre vuestra afectísima. = Carolina."

fin, por dos únicos votos, haciendo recaer esta eleccion en el conde de Contamina , grande de España , gentil-hombre de cámara de S. M. con cgercicio; y en D. Antonio Valcárcel, Pio de Saboya, conde de Lumiares, Príncipe Pio, grande de España pero habiendo fallecido en Aranjuez fue subrogado por el marqués de la Romana , grande de España , teniente-general de los reales egércitos, y general en gefe del egército de la izquierda. Aunque muchas de las juntas provinciales se inclinaban al dictamen de la de Sevilla , que habia indicado para la reunion de la central en Ciudad-Real, ó cualquiera otro punto, que no fuese la capital de la monarquía, se instaló sin embargo definitivamente en Aranjuez el veinticinco de Setiembre, bajo la denominacion de «junta suprema central gubernativa del reino." Compuesta en su instalacion de veinticuatro individuos, se aumentó luego su número hasta el de treinta y cinco nombrados en su mayor parte por las juntas de provincia, erigidas al pronunciarse la nacion en el mes de Mayo (2).

Entre los altos personages que componian esta respetable

(1) Véase la nota biográfica que hemos insertado en el apéndice del tomo I, pág. 451.

(2) Además de los que hemos referido como representantes por Valencia, componían la central los siguientes: D. Francisco Palafox y Melci y D. Lorenzo Calvo de Rozas por Aragon: D. Gaspar Melchor de Jovellanos y el marqués de Campo-Sagrado por el principado de Asturias: el marqués de Villanueva del Prado por Canarias: D. Lorenzo Bonifaz y Quintano y Don Francisco Javier Caro por Castilla la Vieja: el marqués de Villel, conde de Darníus y el baron de Sabasona por Cataluña: el marqués de la Puebla de los Infantes y D. Juan de Dios Gutierrez Rabé por Córdoba: D. Martin de Garay y D. Felix Ovalle por Estremadura: el conde de Gimonde y D. Antonio Aballe por Galicia: D. Rodrigo Riquelme y D. Luis de Funes por Granada: D. Francisco Castanedo y D. Sebastian de Jócano por Jaen: Frey D. Autonio Valdés, bailío gran-cruz de la orden de S. Juan y el vizconde de Quintanilla por León: el conde de Altamira, marqués de Astorga y D. Pedro de Silva por Madrid: D. Tomás de Veri por Mallorca: el conde de Floridablanca y el marqués del Villar por Murcia: D. Miguel de Balanza y D. Carlos de Amatria por Navarra: D. Pedro de Rivero y D. José García de la Torre por Toledo: D. Juan de Vera y Delgado y el conde de Tilli por Sevilla. Advierte el conde de Toreno que aunque treinta y cinco los individuos de la junta central, nunca hubo reunidos sino treinta y cuatro, habiendo fallecido en Aranjuez sin ser reemplazado D. Pedro de Silva.

corporacion, figuraban nombres de brillantes recuerdos, nombres que compendiaban , por decirlo así, las mas vastas capacidades de la época. Eutre estos no dudamos citar á su digno presidente Don José Muñino, conde de Floridablanca , y al ilustre D. Gaspar Melchor de Jovellanos; cuya nombradla , dice el historiador Toreno, resplandecerá y descollará entre las de los hombres mas célebres que han honrado á España. Arbitros hasta cierto punto los dos respetables varones, que acabamos de indicar, de la direccion de la central, la mayoría de sus miembros seguian su impulso, adhiriéndose ja á uno, ya á otro de estos dos ilustres vocales. Muerto, empero, Floridablanca, cuya influencia balanceaba las mas yeces á su favor la opinion de la central, triunfó en adelante el sistema de Jovellanos, ayudado de D. Martin de Garay, cuyas luces naturales, fácil desempeño y práctica de negocios, le dieron sumo poder é influjo en las deliberaciones de la junta

Ambos partidos, sin embargo, estaban privados de la actividad y presteza que reclamaban imperiosamente las circunstancias: pues Floridablanca, anciano y doliente, y Jovellanos, avanzado tambien en años y con males, no podian resistir el impulso violento de la época, hallándose además al frente de unos hombres de probidad, es cierto; pero dotados de unas prendas poco notables y sobresalientes.

Solo algunos de ellos, mas enérgicos y activos, intentaron dar mayor accion á la junta, distinguiéndose entre estos D. Lorenzo Calvo de Rozas; pero no era su número bastante robusto para egercer una influencia mas eficaz , ni superar los obstáculos que incesantemente se oponian á sus miras.

Todas estas circunstancias impidieron á la junta desplegar la firmeza necesaria para hacer sentir los resultados de este nuevo gobierno, ocupándose antes que de la situacion apremiante del pais, de las discusiones, cuya tendencia recordaba tiempos, que pasaron ya , y que no convenian con la actualidad. Añadíase á esto la poca armonía que reinaba entre la junta y el consejo real, desopinado completamente; que invitado á reconocer el nuevo gobierno, prestando el debido juramento, se aventuró á adoptar las siguientes medidas, á despecho del diclámen contrario de sus

(1) Toreno, tora. 1, lib. 6.

fiscales: Primera. Que se redujese el número de vocales de la central, por ser el actual contrario á la ley 3.a, partida 2.a, tít. 15, en que , hablándose de las minoridades en los casos en que el rey difunto no hubiese nombrado tutores, dice: «que los guardadores deben ser uno ó tres, ó cinco é non mas." Segunda. La estincion de las juntas provinciales: y tercera, la convocacion de cortes, conforme al decreto dado en Bayona por Fernando VII. Por mas justas que parecían á primera vista estas peticiones, dice el citado historiador, no solo no eran por entonces hacederas, sino que, procediendo de un cuerpo tan desacreditado, achacáronse á odio y despique contra las autoridades populares, nacidas de la insurreccion. Dudóse , pues, de la buena fe con que se habia presentado la propuesta; pues el mismo consejo se habia mostrado hosco roas de una vez al solo nombre de cortes, sin contar con que para esto era preciso tener presente el modo con que debia verificarse su llamamiento, conforme á las mudanzas ocurridas en la monarquía. Jovellanos, empero, no parecia distar mucho de la opinion del consejo; y en la primera sesion de la junta espuso su dictámen, que reprodujo despues en siete de Octubre. Era de parecer el ilustre miembro que se anunciase inmediatamente á la nacion, «que seria reunida en cortes luego que el enemigo hubiese abandonado nuestro territorio, y si esto no se verificase antes, para el Octubre de mil ochocientos diez, que desde luego se formase una regencia interina en el dia primero del ano inmediato mil ochocientos nueve, que instalada la regencia quedasen existentes la junta central y las provinciales; pero reduciendo el número de los vocales en aquella á la mitad , en estas á cuatro, y unas y otras sin mando ni autoridad , y solo en calidad de ausiliaies del gobierno." Aunque apreciado, no se adoptó, sin embargo, este dictámen; pues unos creian que era mas oportuno ocuparse antes en las medidas de guerra , que en las políticas y de gobierno, y á muchos dolíales descender de la elevada posicion á que se habian encumbrado. Las provincias no debian tampoco recibir plausiblemente el número de individuos de que habia de componerse la regencia; pues no podian tener en ella cabida sus representantes. Continuó, pues, la junta central en egercer todo el goce y poderío de la autoridad soberana; y creó una secretaría general á cargo del célebre poeta y buen patriota D. Manuel José Quintana. Desgraciadamente los individuos de aquel cuerpo se dejaron alucinar por el brillo fastuoso de los honores y condecoraciones, haciendo dar al presidente el tratamiento de alteza , á sus vocales el de escelencia, y el de alteza á la junta en corporacion. Instituyeron tambien una condecoracion ó placa que representaba ambos mundos, y se señalaron el sueldo de doce mil reales, incurriendo por consiguiente en los mismos desaciertos que las juntas de provincia , con la diferencia de que no eran ya las mismas las circunstancias del pais.

Desatentados tambien en los demás decretos, mandaron suspender la venta de manos muertas, y aun se pensó en anular las hechas anteriormente; se nombró inquisidor general y se restablecieron las antiguos trabas de Ja imprenta. Agotados por otra parte los estraordinarios recursos que facilitaron los pueblos para sostener su movimiento, cuando ya se hallaba de antemano tan desorganizada la administracion pública , no pudo la central resolver en los asuntos de guerra con la actividad propia de un gobierno mas compacto, teniendo que celebrar secretamente sus discusiones por la misma índole de su institucion. Su manifiesto de diez de Noviembre no parece tuvo otro objeto que el de conservar las simpatías de la nacion , trazando con habil maestría el cuadro del estado de los negocios y la conducta que la junta se había propuesto seguir. Además de mencionar los remedios prontos y vigorosos que era indispensable adoptar, tratando de mantener para la defensa de la patria quinientos mil infantes y cincuenta mil caballos, hacia concebir tambien la esperanza de que se mejorarían para en adelante nuestras instituciones. Pero este escrito circuló ya demasiado tarde, y el pais habia lamentado ya por consiguiente las mas terribles desgracias , sin que no embargante tantas promesas se hubiesen reforzado los egércitos. Por decreto de la misma junta formaban estos cuatro grandes y diversos cuerpos. Primero. Egército de la izquierda, que debia constar del de Galicia, Asturias, tropas venidas de Dinamarca, y de la gente que se pudiera allegar de las montañas de Santander y pais que recorriese. Segundo. Egército de Cataluña , compuesto de tropas y gentes de aquel principado, de las divisiones desembarcadas de Portugal y Mallorca, y de las que enviaron Granada, Aragon y Valencia. Tercero. Egército del centro, que debia comprender las cuatro divisiones de Andalucía y las de Castilla y Estremadura , con las de Valencia y Murcia que habian entrado en Madrid con el

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