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que se Labia alejado poco antes para hacer un reconocimiento; pero llegando acertadamente con fuerza D. Julian Homero, quedó reprimida la audacia de los enemigos que se encaramaban ya á las cimas. Whittingham tornó tambien á su puesto, y entonces fueron arrollados los acometedores y muerto el coronel d'Abord; de modo que cuando Suchet envió en apoyo de los suyos al general Robert con cuatro batallones, todos ellos bajaron desgalgados la montaña, dejando ancho reguero de sangre. Whittingham, Adam, Romero, Casas, Campbell, Casteras y Ochoa hicieron prodigios de valor al frente de los españoles. Alentado con esta venlaja resolvió Murray verificar un avance en dos líneas, colocando en las alturas las tropas de su izquierda , y cubriendo su derecha con la caballería. Pero intimidado Suchet no se detuvo en la hoya ó valle, y tornó á cruzar por la tarde un desfiladero que, como decia Murray en su parte, habia atravesado por la mañana triunfante y alegre. Suchet prosiguió su retirada por Villena á Fuente la Higuera y Onteniente, habiendo perdido en esta jornada mil hombres, y nosotros seiscientos setenta , la mayor parte españoles, como que representaron allí el mas glorioso y sobresaliente papel, despicándose del golpe recibido en los dias anteriores: porque nuestros soldados son bravos é intrépidos, siempre que les guian caudillos de entendimiento y brio. Allí comenzó á agostarse la corona de triunfos que habia ceñido Suchet hasta entonces desde su entrada en nuestro reino.

Esta accion, y el refuerzo que recibió Elío con la llegada del tercer egército , despues de recuperado Madrid por los nuestros, obligaron á Suchet á permanecer á la defensiva en la línea del Júcar, atacado por el frente y costado por nuestras fuerzas. La derrota sufrida por el duque del Parque en Carcagente , donde perdimos setecientos hombres, casi todos prisioneros, y las averías que habia padecido la espedicion anglo-siciliana en la embocadura del Ebro, inspiraron, sin embargo, á Suchet el proyecto de emprender algunas operaciones de importancia contra los españoles; pero recibiendo la noticia de la derrota de Vitoria y retirada á Francia de José, se vió en la dura necesidad de evacuar nuestro reino, antes de verse aislado en un rincon de la península y distante de las fronteras. Salió, pues (i), de Valencia el cinco de

(1) Años de J. C. 1815.

Julio, despues de diez y ocho meses de ocupacion llevándose gran cantidad de plata , y dejando guarniciones en Denia , Murvie dro, Peñíscola y Morella , donde no cesó de hostilizarles Elío, hasta que á veintidos de Octuhre se apoderó de Morella D.Francisco del Rey, ayudante de estado mayor, haciendo cien prisioneros con su comandante Boissomacs. Igual suerte corrió Denia, entregada por Bin , gefe de batallon , el seis de Diciembre , á Don Diego Entrena, concluyendo de este modo la guerra en nuestro reino; pero quedando el pais en el estado mas miserable, y observándose por todas partes la huella de los batalladores, cuyo paso habia destruido nuestro territorio, además de los inmensos recursos que sacó la junta suprema al principio del año mil ochocientos ocho, cuyos trabajos insertamos en el apéndice, como prueba de los sacrificios hechos por los valencianos y de la riqueza de aquella época.

Mientras la España toda levantada en masa, sacrificaba á torrentes la sangre de sus hijos, no solo para arrebatar á la península de la senda de victorias, que cruzando toda Europa, atravesaba Napoleon disponiendo de los tronos y de la suerte de las naciones, con una fortuna hasta entonces no concedida jamás á ningún mortal, sino tambien por salvar á Fernando Vil de su cautiverio de Valencey , las cortes reunidas en Cádiz proclamaban una constitucion , cuya defensa habia de causar despues tantas víctimas.

Componian estas cortes, dice el marqués de Miraflores jóvenes dotados por la mayor parte de probidad, celo por el bien, y otras cualidades eminentes, pero no bastantes por sí solas para dictar leyes oportunas á su pais, puesto que ni muchas de ellas, ni el talento mas precoz suplen la madurez y cordura necesarias para la delicada mision de sabios y prudentes legisladores. Llenas sus cabezas de encantadoras teorías, que habian bebido en las obras de filósofos ilustres, pero que funestamente desvanecidos con el falso brillo de remotos egemplos de la antigüedad, copiaron la república de Platon sin sondear sus principios, ni imitar sus virtudes, creyeron que era llegada la ocasion de poder aplicar las bellas teorías establecidas en el famoso pacio social para hacer feliz á España.

Mas desgraciada nacion , esclama el citado escritor, la que se

(1) Apuntes histórico-críticos para escribir la revolucion de España.

lanza por primera vez en este inmenso piélago de doctrinas metafísicas, que partiendo de principios meramente ideales han producido siempre en sus ensayos tantas amarguras, y cuyo egemplo, reciente en una nacion vecina, no supieron aprovechar nuestros legisladores de Cádiz.

Copiando de los franceses, aunque por fortuna, sin sus horrores, una época de que se avergonzaha ya entonces su ilustracion, resucitaron la nauseabunda cuestion de la soberanía del pueblo, y desconociendo los adelantamientos que en Inglaterra y Francia habian ya reducido á axiomas los principios de los gobiernos representativos, reprodujeron una imitacion de la mal digerida constitucion de mil setecientos noventa y uno, que ni en el calor frenético de la revolucion pudo sostenerse. Mas no solo resucitaron en aquella constitucion la vaga y difícil aplicacion de la soberanía del pueblo, sino que renovaron tambien el egercicio del veto real, limitado de una manera semejante á aquel modelo: en una palabra , hicieron una constitucion para una monarquía sin ningun elemento monárquico. El poder legislativo, mal concebido en su artificio, estaba esclusivamente en las cortes; y por lo tauto era un verdadero monstruo que debia por necesidad devorar al poder egecutivo, débil y restringido. El rey era un ente nulo y de mas en el artificio constitucional; sin un cuerpo intermedio independiente, se establecía una lucha constante entre el trono y las cortes, de que debian ser víctimas estas ó aquel. Si el trono se fortificaba con un ministerio sagaz y vigoroso , el sistema de elecciones era tan imperfecto, que las cortes podian ser un eco del poder egecutivo; pues podian haberlas compuesto sola y esclusivamente personas cuya suerte dependiera absolutamente del gobierno: si este era débil y las facciones triunfaban sobre él, ¿quién las impedia poner en egecucion el artículo ciento ochenta y uno de la constitucion , aplicado en Sevilla en mil ochocientos veintitres, sin que ningun poder público hubiera podido tener accion conservadora y evitarlo? El análisis, pues, de esta constitucion se puede hacer únicamente trascribiendo el citado artículo ciento ochenta y uno. «Las cortes deberán escluir de la sucesion á aquella persona ó personas que sean incapaces para gobernar, ó hayan hecho cosa por que merezcan perder la corona." Es decir, que las cortes eran un verdadero tribunal del rey; las cortes tenian la iniciativa individual, germen fatal de precipitacion legislativa; á las cortes pertenecía el arreglo del egército; las cortes debian trazar el plan para la educacion del príncipe de Asturias; y las cortes , en fin , eran todo, nada el rey. ¿Dónde, pues, estaba el equilibrio de los poderes, sin el que no bay gobierno representativo? ¿dónde una aristocracia fuerte é independiente del trono y del pueblo , y de consiguiente verdadero apoyo de la dignidad real y de la libertad civil del pueblo, y sin la que no pueden ser sólidas las monarquías? Pues tal era la constitucion de mil ochocientos doce, cuya inviolabilidad sacrosanta quisieron llevar sus autores basta el estremo mas exagerado, consignado en el artículo trescientos setenta y cinco, «Hasta pasados ocho años, dice, despues de ballarse puesta en práctica la constitucion en todas sus partes, no se podrá proponer alteracion, adicion , ni reforma en ninguno de sus artículos." Preciso era estar embriagados por encantadoras doctrinas, y bien agenos delos adelantamientos posteriores, para consagrar tamaña adoracion á esta estatua de Nabuco; adoracion fatal, sin la cual no se bubiera tropezado en la otra época con el obstáculo legal de su funesta inviolabilidad. Mas si esta constitucion tiene en sí tantos elementos de ruina, como poco conservadores, las medidas administrativas, ó mas bien las leyes secundarias, dictadas sin la debida circunspeccion y sin tener presente las costumbres y habitos del pueblo que debian regir, adoptadas por las cortes estraordinarias y ordinarias de mil ochocientos catorce, no contribuyeron menos á minar sordamente su edificio. Las turbulencias de las galerías y de los cafés empleados en las cortes estraordinarias y ordinarias, para obtenerlas ventajas de las votaciones; la indiscreta ostentacion de un verdadero triunfo despues de abolida la inquisicion; los discursos que sin objeto ofendieron la clase militar, siempre formidable, y sobre todo despues de acabada una guerra en que habian vencido, y de la que no creian haber obtenido todas las ventajas de consideracion é influencia que habian esperado; una contribucion directa imprudentemente establecida en unos momentos en que, agotados todos los manantiales de la riqueza pública, debian hacerla ruinosa: tales fueron los elementos que determinaron la caida del sistema político, que concluyó á la llegada del rey á Madrid, en Mayo de mil ochocientos catorce. Añadamos á esto las aberraciones de la prensa, que abortando libelos, como el Diccionario crítico burlesco de Gallardo, desacreditaban el sistema constitucional, que no reconocía al mismo tiempo otra religion que la católica , y perjudicando mas á los reformadores estos escritos que la pérdida de una batalla, en una época precisamente en que se habia invocado con tanta fe y con no menos éxito la voz de la religion para vencer en todas partes. Decretaron además la purificacion , y se admitió en aquellos dias la mediacion inglesa para poner fin á las desavenencias de América, bajo ciertas bases que desechó la GranBretaña , resultando su mala fe en las notas pasadas, y quedando el negocio reducido á la negativa.

Por lo demás, es imposible callar, sin injusticia, el contraste que ofrecen con el estravío producido por teorías, siempre seductoras, las muchas medidas, dignas de verdaderos padres de la patria , que adoptaron los diputados de aquellas cortes, y que la posteridad, agena á nuestras pasiones, no podrá negarles. Desde luego propia era de los españoles de tiempos mas felices la noble arrogancia que distinguió á nuestros representantes, cuando reducido su poder al estrechísimo recinto de Cádiz , bajo el cañon enemigo, agotados los recursos, y solamente apoyados en la unidad de opinion, que tan rara vez presentan las naciones en su historia, declararon por nulas las renuncias y transacciones de Bayona , y reconocieron y declararon por su único rey á Fernando VII de Borbon. En primero de Enero de mil ochocientos once publicaron tambien un decreto, eterno testimonio de su heroísmo y lealtad , capaz de hacer olvidar sus estravíos, nacidos mas bien de la inesperiencia de un celo impaciente , que de criminalidad en sus deseos. Por este decreto declararon tambien nulo cualquier acto ó convenio que el rey hiciese bajo el poder de Bonaparte ó sujeto á su inQujo; y protestaron solemnemente no reconocer al monarca cautivo, sino cuando se hallase libre en medio dé sus fieles súbditos en el seno del congreso; jurando por fin, á nombre de la nacion, no escuchar proposicion alguna de acomodamiento, ni dejar las armas de la mano hasta conseguir la libertad del rey, dejando asegurada la religion y la absoluta integridad é independencia de la nacion. Entonces fue tambien cuando se abolió el tribunal de la inquisicion, cuya historia es bien conocida en toda Europa , y que dejó tan profundos recuerdos bajo los reinados de Felipe IV y Carlos II, y cuya abolicion fue obra de las cortes ordinarias, despues de una discusion prolija, erudita é ilustrada , y en la que dos respetables eclesiásticos se distinguieron en probar

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