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10. Habiéndose averiguado por el dicho nuestro comisario general que en poder de algunos varones y dueños de lugares de aquel reino estaban diversas casas y haciendas que por diversos títulos y succesiones han llegado á manos de ana misma persona, de las cuales unas estaban muy cargadas y otras menos, y no siendo, como no es justo, que los censalistas y acreedores que tenian asegurados sus censales y créditos sobre las que estaban mas holgadas antes de juntarse con las que no lo estaban ayuden á llenar sino solo los daños padecidos por las casas sobre que estaban cargados sus censales y créditos , pues solas ellas y no las otras les están obligadas: mandamos que demás de las casas en cuyos particulares asientos habemos espresamente mandado hacer la dicha distincion se haga y tenga por hecha en todas las otras á quienes habemos hecho merced de reducir los censales y cargos, de manera que en la egecucion del asiento que habemos mandado dar en las casas que le han pedido , sean pagados los censalistas y acreedores de las casas que en el tiempo de la creacion ú origen de ellos estaban en diferentes manos, y agora están en las de una misma persona, como si realmente estuvieren divididas, guardando en todo lo demás lo que así en general como en particular se hallará por nos ordenado.

11. Y aunque conforme á la naturaleza de los contratos y violanos no sean obligados los que los responden á redimillos, antes bien tienen libre facultad de podello hacer siempre que tuviesen comodidad y quisieren; todavía porque en el dicho reino no han faltado ni faltan formas para apremiarlos á redimir, luir y quitarlos dentro de cierto tiempo, y la concurrencia del que agora corre ha sido causa de haberse ya por nos y ministros nuestros ordenado, como se ordenó á todos los tribunales que alzasen la mano de egecutar estas obligaciones hasta tanto que otra cosa se mandase: proveemos, ordenamos y mandamos (atento que todavía está en pie la razon porque aquello se ordenó) que en virtud de cualquier pactos, obligaciones, causas y cautelas puestas en cualquier escrituras de censales ó violarios á que estén obligados cualesquier lugares de moriscos espulsos de dicho reino de Valencia ó dueños de ellos ni por otra cualesquier causa ni razon que se alegue por parte de los censalistas ó violaristas, no pueden ser por la real audiencia de aquel reino ni por otros tribunales compelidos los dichos dueños de lugares á redimir y quitar los dichos censales y violanos, cargados antes de la espulsion. Y si alguna de estas egecuciones están proveidas y aun comenzadas separen todas ellas con decreto de nulidad, y que así la parte que las instare como el juez que las proveyese ó hiciere incurran en las penas arbitrarias al judicante, y esto se guarde por tiempo de diez años que se cuenten del dicho dia que con público pregon se publicase esta nuestra pragmática en la ciudad de Valencia y entre tanto y despues durante nuestra real mera y libre voluntad.

12. Otrosí: Porque habemos entendido que contra algunos lugares de moriscos se habian comenzado en los tribunales del dicho reino algunas egecuciones antes de la espulsion á efecto de ver de ellos para pagar algunos censales y otras deudas, que los acreedores censalistas pretenden que cuanto á estos lugares no se ha de alterar ni innovar cosa alguna, declaramos y mandamos, por las justas consideraciones resultantes de las averiguaciones que se han hecho, que no embargante cualquier egecucion instada y comenzada antes de la dicha espulsion contra cualesquier de las casas á que habemos hecho merced de reducir los censales se guarde en todo y por todo la dicha reduccion.

13. Asimismo se ha averiguado que en algunos de estos lugares y sus términos había y hay muchas casas y tierras que se llaman enfitéuticas y se tienen en allodio de otros particulares que se llaman señores directos con derechos de luismo y fadiga y otros que por fuero de dicho reino y por derecho les tocan, y que los dichos particulares en tiempo que tanto han perdido los dueños de los lugares y los acreedores censalistas y tampoco han medrado los nuevos pobladores , no se contentan de no perder sino que quieren y pretenden que han de quedar dueños absolutos de las dichas casas y tierras por las cuales se les pagaban censos moderados y algunos bien bajos, alegando que conforme á fueros del reino la señoría útil de las dichas casas y tierras que eran de los moriscos se ha consolidado con la directa que á ellos les quedaba por haberse con&scado estas haciendas por nuestro mandado , y fuera de que los fueros en que se fundan no prueban su intencion, es cierto que todos los dueños de lugares en el tiempo de sus poblaciones han repartido estas casas y tierras con las demás entre sus pobladores , y que en deshacer esto se haria notable perjuicio á las poblaciones y no les recibirían los que se llaman señores directos, quedándoles salvos los propios derechos que antes les competían. Por ende mandamos que las dichas casas y tierras así repartidas queden en poder de los pobladores á quienes han cabido , pagando la particion 6 responsion á que se han obligado en las nuevas poblaciones, quedando salva la señoría directa con sus censos y derechos á quellos á los que antes pertenecía: con que en caso de enagenacion se pague el mismo luismo que se debiera si estas casas y tierras censidas ó enfiteuticadas no estuvieran mas cargadas de lo que estaban antes de la espulsion, de manera que en la estimacion del valor de ellas para hacer la cuenta del luismo no se tenga en consideracion lo que valen menos por habellas echado mayor particion 6 responsion en frutos ó en dinero en la nueva poblacion. Pero porque tambien es cierto que por estar tan cargadas no succederán ni harán dellas tantas enagenaciones como antes de la espulsion, y por consiguiente no acontecerá tantas veces como solia deber y pagarse luismos por alienaciones de estos bienes enfitéuticos. En recompensa de esto mandamos que se añada al censo anual que antes el dueño del dominio directo recibia la quinta parte de la responsion ó particion tambien anual que se hubiere cargado de nuevo á los pobladores ó adquiridores de los dichos bienes enfitéuticos demás de la que antes de la espulsion respondían , y que los dueños de los dichos dominios directos puedan cobrar todo el censo, así antiguo como nuevo, de los propios que poseen y poseerán las dichas casas y tierras con que en este caso el dueño del lugar sea obligado á tomar al nuevo poblador todo lo que por esta razon justamente pagare , en descuento de la particion, responsion ó censo que por las tales casas y tierras estuviese obligado á pagarle. Y esto queremos que se observe y guarde, aunque despues de la espulsion algunos dueños de las dichas señorías hayan obtenido sentencia en su favor por cualquier tribunal, declarándose en ellas haber tenido lugar la consolidacion. Y en cuanto á los bienes enfitéuticos que se hallan en lagares nuestros 6 términos de ellos, llamados de realengo, en los cuales tampoco ha tenido lugar la consolidacion del dominio útil con el directo, cuando dispusiéremos de ellas daremos la forma que nos pareciere conveniente, sin daño de aquellos cuyo es el dominio directo.

14. Asimismo, aunque conforme al rigor de las obligaciones de los contratos y disposiciones forales y de derecho comun, todos los que se obligan por otro en nombre de fiadores ó en otro cualquier han por lo menos de pagar por entero, todo lo que no se puede pagar de los principales; todavía como las mismas razones y causas que corren y se han considerado en favor de los dueños de los lugares para reducirles los censales á que están obligados á efecto de remediar el daño grande que han recibido por la espulsion concurren tambien en todos los que se han obligado por ellos , los cuales es cierto que sino se tuvieran por seguros, viendo que sus principales tenían bastante hacienda para pagar todo aquello en que les fiaban, no se hubieran obligado: mandamos que todas las universidades y personas particulares que por cualquier dueño de los dichos lugares se hubieren obligado, ora sea tomando el dinero en nombre suyo propio sin hacer mencion de los dueños de lugares; pues conste que entró en ellos, ora sea haciéndose espresa mencion de los dueños, gocen del mismo beneficio qne los principales ó personas por quien y en cuyo favor se hubiesen obligado, gozarán en razon de cualquier reduccion por nos concedida , y de no poder ser compelidos á redimir y de otra cualquier gracia y cscepcion que por nos se les concediere, esceptuados aquellos en que nos habemos reservado 6 reserváremos facultad de mandar otra cosa.

15. Y aunque, segun reglas de derecho, no bastando los bienes de los deudores , hayan de ser preferidos en la paga los acreedores que tienen sus créditos privilegiados á los que no lo son tales, y entre los que no tienen privilegio, sino que están por ellos hipotecados los bienes de los deudores, deben ser preferidos los mas antiguos á los posteriores : todavía porque esto es impracticable, segun el estado que tiene hoy el reino , porque quedarían muchos acreedores sin poder cobrar cosa alguna. Y si bien es verdad que cuando los postreros dieron su dinero sobre las haciendas donde cargaron sus censales, los primeros la tenian ya obligada por los suyos, en cuyo perjuicio no la podian obligar á los nuevos , tambien lo es que estos no dieran el dinero sino vieran que había hacienda bastante para pagar á todos; y si despues ha faltado, no ha sido por culpa de los unos ni de los otros, sino por un caso tan fortuito é inopinado como importante al bien público de dicho reino y de todos los demás de España , como lo fue el de la espulsion ; y así no es justo que el daño pecuniario que han de padecer los acreedores sea mas en perjuicio de los nuevos que de los antiguos. Porque si no lo entendiéramos así, no hubiera para qué mandar hacer tantas averiguaciones como se han hecho de las entradas nuevas y viejas, y de los cargos de los dueños de lugares, aljamas y particulares moriscos espelidos como se han hecho; pues el camino llano era hacer de cada casa y lugar una causa de acreedores, dando á cada uno de ellos el lugar que de derecho le tocara hasta que la hacienda obligada quedara consumida. Pero como ni tal haya sido nuestra real intencion ni convenga sino que entre todos se reparta el daño con

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igualdad y proporcion rata por cantidad de sus créditos sin distincion alguna de privilegio y antigüedad: mandamos que así se haga y cumpla en todas las casas de dueños de lugares de moriscos espelidos en aquel reino á quien habemos hecho merced de reducir los censales, escepto cuanto á los alimentos debidos á los propios dueños de lugares y otros. Y cuanto á los demás censos, á los cuales así con esta nuestra real pragmática como en los asientos particulares que se han dado á cada casa de lasque le han pedido, habemos concedido prelacion y anterioridad , la cual queremos le sea guardada.

16. Y si bien los censales cargados y debitonos con interés, firmados por razon de los precios de los lugares , principalmente con los pactos que suelen concertar las partes, conforme á disposicion de derecho, son muy privilegiados y debidos, todavía es cierto que como succedan en lugar de las cosas vendidas , las cuales han generalmente recibido , como está dicho, grande baja por la espulsion , las sintieran los que cobran las censales si no hubieran vendido los lugares, y así será justo que ayuden en algo á sobrellevar esta carga á los compradores: por tanto mandamos que todos estos censales y debitonos con interés , procedidos de ventas de cualesquiera lugares de moriscos de dicho reino, así de aquellos cuyos dueños han pedido reduccion , como de los demás, se reduzcan desde luego á veinte mil el millar; pues aun los que hoy poseen los dichos lugares quedarán muy cargados respecto á la baja de los frutos que en las poblaciones ha habido por las razones referidas.

17. Muchos moriscos tenían tierras y propiedades en otros lugares y términos , así de realengo como de barones, fuera de aquellos en que vivían y tenian su domicilio, y porque los censalistas y acreedores de las aljamas de los lugares en que estos moriscos hacían su vivienda pretenden tener obligada toda la hacienda de los vecinos, ora esté dentro del término ó fuera de él, aunque no hayan firmado las escrituras los moriscos particulares cuya era esta hacienda, pues la aljama se habia juntado y obligado en la forma debida y conforme derecho. Declaramos y mandamos que cuanto á los censales y créditos en que hubieren firmado los moriscos que al tiempo de la creacion de los censales y otros cargos eran dueños de la hacienda que está fuera del término , no solo con obligacion ó hipoteca especial de la tal hacienda que poseian fuera de él, pero aun con sola la general de todos sus bienes propios, adonde quiera que estuvieren , se permita á los acreedores egecutar cualquier hacienda de los obligados aunque esté fuera del término del lugar de la aljama obligada; pues cada uno puede libremente disponer de lo que es suyo. Pero si en las escrituras de los censales ó de otros cargos no hubieren espresamente firmado los moriscos, entonces dueños de la hacienda que está fuera del término, en tal caso no los puedan egecutar en mas de la que poseian en dicho término, la cual aljama (habiendo sido legítimamente juntada) pudo obligar, guardando las solemnidades y forma que de derecho se requieren.

18. Y porque hay en el dicho reino algunas universidades que estaban compuestas de cristianos viejos, no tienen obligacion de pagar parte alguna de los censales de ellas, y los acreedores pretenden que la tienen en respecto de los nuevos, y no es posible apurar luego la hacienda que los unos y los otros tenían , que es lo que se habría de considerar mas que el número de los vecinos: mandamos que en el entre tanto que esto se averigua por medio del virey de aquel reino y de los oidores de aquella audiencia que le pareciere , que hasta que por nos sea mandado otra cosa , estén obligados los dueños de los lugares á quienes se ha concedido ó concederá reduccion de pagar los réditos 6 pension de los dichos censales en la forma y manera que por nos se señala por la paga de los censales de las aljamas, segun el número de los vecinos cristianos nuevos que en aquella universidad habia, y que lo demás paguen los cristianos viejos á razon de veinte mil el millar, á que es justo se reduzcan, como con esta pragmática real reducimos estos censales por los daños resultantes de la espulsion.

19. Algunas universidades de cristianos viejos estaban obligadas á unos mismos censales y prestaciones ánuas juntamente con otras de cristianos nuevos, que las mas veces eran de un propio dueño, y algunas de diferentes; y por que se ha dado que obligacion tienen las unas y las otras para acudir á la paga de estos censales: declaramos y mandamos que los que realmente tocaren d pagar á las universidades por haber servido para sus necesidades propias y habiendo servido para los dueños que entonces eran de los lugares, no tenian obligacion de pagarlos los que hoy los poseen por mayorazgos ó vínculos, los paguen las universidades de cristianos viejos, y los dueños de los lugares en que estaban las de los nuevos por la parte y porcion del precio que sirvió para utilidad de cada universidad y los demás le paguen por iguales porciones segun el número de las universidades, entrando los dueños de lugares en vez del de los moriscos, guardando (cuando á los que se les concede reduccion) la forma que mandamos dar en la paga de los censales de las aljamas.

20. Los acreedores pretenden que aunque algunos de los censales se los Kan cargado las universidades con motivo de avituallar sirvieron realmente para dar y restituir dotes y arras de los descendientes de aquellos que fundaron los mayorazgos y fideicomisos á que estaban obligados los que los fundaron é instituyeron y sus succesores, conforme á la disposicion del derecho comun que en esto se guarda en el dicho reino, y que así no es razon que estos se reduzcan á censales de aljamas. Y porque esta pretension es muv justa constando ante juez competente que haya servido el precio del censal para los cargos referidos: mandamos que en tal caso se paguen estos por los succesores en el fideicomiso ó vínculo de la misma manera que pagarán los otros que responden sobre las cosas vinculadas.

21. Y para que se entienda que género de censales de los cargados en nombre de las aljamas han de pagar como propios así los dueños de lugares que no han succedido por ellos, tienen obligacion de pagarlos por haber servido los precios para pagar cargos de la hacienda vinculada, declaramos y mandamos haber de pagar los dueños de lugares como propios todos aquellos de que las aljamas tuvieren cartas de guarda, daño ó pruebas bastantes de que sirvieron para los dueños ó que ellos acostumbraban pagar los réditos ó pensiones corridas.

22. Y porque algunos de los dueños de los dichos lugares que han pedido reduccion han pagado á sus mngeres despues de la espulsion por sus dotes en algunas propiedades y bienes con motivo de que han empobrecido y que ha

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