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concedido, así por S. M. como por los reyes sus antecesores, particularizándoles en esto de los demás reinos de la corona; y tocándome, prosigue el decreto, el dominio absoluto de los referidos reinos de Aragon y Valencia , y pues á la circunstancia de ser comprendida en los demás, que tan legítimamente poseo en esta monarquía, se añade ahora el del justo derecho de la conquista, que de ellos han hecho últimamente mis armas con el motivo de su rebelion : y considerando tambien que uno de los principales atributos de la soberanía es la imposicion y derogacion de las leyes, las cuales en la variedad de los tiempos y mudanza de costumbres podría yo alterar, aun sin los grandes y fundados motivos y circunstancias que hoy concurren para ello; en lo tocante á los de Aragon y Valencia , he juzgado por conveniente, así por esto, como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España á la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y tribunales, gobernándose todos igualmente por las leyes de Castilla, tan loables y plausibles en todo el universo, abolir y derogar enteramente, y como desde luego doy por abolidos y derogados todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbres hasta aquí observados en los referidos reinos de Aragon y de Valencia, siendo mi voluntad, que estos se reduzcan á las leyes de Castilla y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y sus tribunales, sin diferencia alguna en nada; pudiendo obtener por esta razon mis fidelísimos vasallos los castellanos oficios y empleos en Aragon y Valencia; y han de poder gozarlos en Castilla sin ninguna distincion , facilitando yo por este medio á los castellanos, motivos para que acrediten de nuevo mi gratitud , dispensar en ellos los mayores premios y gracias tan merecidas de su esperimentada y acreditada fidelidad, y dando á los aragoneses y valencianos recíproca é igualmente mayores pruebas de mi benignidad, habilitándoles para lo que no estaban, en medio de la gran libertad de fueros que gozaban antes, y ahora quedan abolidos; en cuya consecuencia he resuelto, que la audiencia de ministros que se ha de formar para Valencia , y la que he mandado se forme para Aragon, se manejen y gobiernen en todo y por todo como las dos cnancillerías de Valladolid y Granada, observando literalmente las reglas mismas, leyes, práctica, ordenanzas y costumbres que se guardan en estas, sin la menor distincion ni diferencia en nada: escepto en las controversias

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y puntos de la jurisdiccion eclesiástica, y modo de tratarla, que en esto se ha de observar la práctica y estilo que hubiese habido hasta aquí, en consecuencia de las concordias ajustadas con la sede apostólica en que no se ha de variar." Tres dias despues de la publicacion de este decreto, que destruia la obra mas bella del inmortal D. Jaime I, que se habia conservado á través de los siglos con tanta gloria del pais, y que respetó, á pesar de la funesta guerra de la Germania, el genio gigantesco de Carlos I, apareció otro concebido en estos términos: «Por mi real decreto de veintinueve Junio próximo pasado de este año, fui servido de derogar todos los fueros, leyes, usos y costumbres de los reinos de Aragon y Valencia, mandando se gobiernen por las de Castilla; y respecto de que los motivos , que en el citado decreto se espresan, suenan generalmente comprendidos ambos reinos y sus habitadores, por haberles ocasionado la mayor parte de los pueblos, porque muchos de ellos y ciudades, villas y lugares, y demás comunes y particulares , así eclesiásticos como seculares, y en todos los demás de los noblescaballeros, infanzones, hidalgos j ciudadanos honrados han sido muy finos y leales, padeciendo la pérdida de sus Jiaciendas y otras persecuciones y trabajos que ha sufrido su constante y acreditada FIDELIDAD: Y siendo esto notorio , en ningun caso puede haberse entendido con razon , que mi real ánimo fuese notar , ni castigar como delincuentes á los que conozco por LEALES; pero para que mas claramente conste de la distincion, no solo DECLARO que la mayor parte de la nobleza , y otros buenos vasallos del estado general, y muchos pueblos enteros han conservado en ambos reinos pura é indemne su fidelidad; rindiéndose solo á la fuerza incontrastable de las armas enemigas^ los que no han podido defenderse; pero tambien les concedo todos sus privilegios, exenciones, franquicias y libertades concedidas por los señores reyes mis antecesores, ó por otro justo título adquirido, de que mandaré espedir nuevas confirmaciones á favor de los referidos lugares, casas, familias y personas; de cuya fidelidad estoy muy enterado, no entendiéndose esto en cuanto al modo de gobierno, leyes y fueros de dichos reinos: así porque los que gozaban, y la diferencia de gobierno fue en gran parte ocasion de las turbulencias pasadas, como porque en el modo de gobernarse los pueblos y reinos no debe haber diferencia de leyes y estilos, que han de ser comunes á todos para la conservacion de la paz y humana sociedad, y porque mi real intencion es, que todo el continente de España se gobierne por unas mismas leyes, en que son los mas interesados los aragoneses y valencianos por la comunicacion que mi benignidad les franquea con castellanos en los puestos y honores y otras conveniencias que van esperimentando en los reinos de Castilla algunos de los leales vasallos de Aragon y de Valencia."

Atónito quedó el pueblo valenciano por un decreto que de una manera tan inesperada le privaba de su antigua constitucion, respetada hasta entonces inviolablemente, y que lejos de haber sido causa de pasadas turbulencias, como maliciosamente se dice en el decreto, fue por el contrario el núcleo mas seguro que unió entre sí á todas las clases de la sociedad de este reino. Desde esta época data gran parte de nuestras calamidades y la decadencia de nuestro reino; y ya se indicaba este horroroso porvenir que les amagaba , en la vindicacion , que nobles y plebeyos elevaron inmediatamente al soberano, logrando tan solo que se publicase, como hemos visto, en el decreto de veintinueve de Julio, la fidelidad de algunos pueblos, insistiendo sin embargo en acriminar á la mayoría, privando á todos de sus leyes patrias. En tal conflicto, animada la capital de aquel noble espíritu que la habia caracterizado siempre, tomó á su cargo la defensa de un negocio de tamaña importancia; y á fin de que fuera mas bien admitida, dirigió al rey una humilde representacion por conducto seguramente grato al mismo, como era el duque de Medinaceli, y en aquellos dias^ en que rebosaba de gozo por el nacimiento del príncipe de Asturias, y dispensaba á manos llenas alivios y mercedes á sus vasallos, imploró la proteccion de la reina; acudió á Mr. Amelot, solicitó tambien, por medio de una reverente súplica, el favor del que el Sr. Borrull llama déspota de ambas monarquías, Luis XIV (1); esperándolo de su generosidad, por ignorar que fuese el autor de este golpe de estado; y buscó en fin por medianeros á los duques de Orleans y de Berwick, que habiendo mandado el egército que operó en este reino, habian manifestado mas terminantemente su afeccion. Todo fue inútil sin embargo; pues mas irritado Mr. Amelot por estas gestiones, que tendían á destruir la obra incoada por

(1) Borrull: Fidelidad de la ciudad y reino de Valencia, etc., pág. 7.

su política para cimentar el despotismo; y exasperado porque la ciudad se atreviera á esponer á S. M. las equivocaciones é injusticias del primero y segundo decreto, procuró tomar una completa satisfaccion de ella, y aterrar á los demás con el rigor y la prontitud del castigo; y aunque las leyes de España enseñaban lo contrario, declaró no obstante por delito aquella respetuosa esposicion dirigida al soberano, castigando en tiempo de las mayores demostraciones de júbilo que hacia la nacion, con la pena de destierro y las duras prisiones del castillo de Pamplona , al jurado Luis Blanquer,yá D. José Ortiz que la redactó Creyendo que esto no bastaba para asegurar su sistema de gobierno en el reino de Valencia , destinó por comandante suyo al bárbaro Mr. Asfeld,cuyo carácter formaba la crueldad y la avaricia; y envió para su gobierno á otras personas, que, segun cuenta el marqués de S.Felipe, «cometieron tantas tiranías, robos, estorsiones é injusticias, que pudiéramos, añade, formar un libro entero de las vejaciones que Valencia padeció sin tener noticia alguna de ellas el rey, porque á los vencidos ni se les permitía ni el alivio de la queja." Todo esto fue preciso para que un ministro estrangero acabase con la constitucion y la libertad del reino de Valencia. Satisfecho entonces el gobierno de Felipe dirigió inmediatamente sus tiros contra la de Castilla , á quien con tanta prodigalidad llamó leal, é impuso los tributos que creyó necesarios, sin contar con las cortes, como estaba prevenido ni consultar con estas los negocios importantes que se agitaban en aquel tiempo. Los grandes, escluidos de ellas desde mucho antes, no pensaron en vindicar unos derechos que creian no competirles; y solo practicó decididas gestiones el marqués de Villena , que instó de continuo para que se celebrasen cortes(3). Preocupados por otra parte los pueblos castellanos de que sus leyes se hubiesen estendido y gobernasen la corona de Aragon , que consideraban como rival , no advirtieron , ó no quisieron creer, que el mismo golpe que habia destruido las

(1) Mlñana, de Bello rust. val, 11b. 5.

(2) L. i j ii, tít. 7, lib. 6 de las Recopilaciones antiguas que se han omitido en la Novísima Recopilacion, para borrar la memoria de los derechos populares. Nota del Sr. Borrull.

(3) Marqués de S. Felipe, pág. 46.

constituciones de Aragon y de Valencia, destruida bien pronto la de Castilla.

No encontrando ya oposicion Mr. Amelot, y creyéndose en una situacion asegurada , dispuso que se celebrasen cortes en Madrid en siete de Abril, para jurar al príncipe, sin permitir que se tratase en ellas de ninguno de los ramos de administracion. Faltó entonces á aquellos pueblos el espíritu que se necesitaba para reclamar sus bollados derechos; de modo que al regresar á Francia el ministro Amelot, dejó planteado un sistema de gobierno desconocido en España, y en particular en la corona de Aragon, que borraba la memoria de su antigua libertad. Desde entonces perdió Valencia su inmenso poderío; faltáronle los recursos, porque todos los devoraba la corte; prohibióse en adelante el estudio del derecho de gentes; las cortes, menos libres que las valencianas, fueron un centro donde se recogían las gracias del trono; y el reino, dividido en parcialidades, tuvo que lamentar por espacio de muchos años las consecuencias del nuevo sistema.

Si fuera de nuestro propósito manifestaríamos é impugnaríamos por medio de otros decretos y cartas del Sr. rey D. Felipe V y testimonios de su ministerio y de los historiadores mas afectos á aquel soberano, la fidelidad del reino de Valencia en las guerras de sucesion; pero no podemos prescindir de apuntar en este iugarlas oportunas reflexiones que sobre esto mismo hace el entendido señor Borrull en su «discurso sobre la constitucion que dió al reino de Valencia su invicto conquistador D. Jaime I." Felipe V, dice el ilustre valenciano, declaró (en el decreto que hemos insertado) no haber incurrido en el delito de rebelion ni el estamento eclesiástico, ni el militar, y en consecuencia de ello, ni el reino: pues componiéndose éste de tres estamentos, y no habiendo otros cuerpos que pudiesen tomar su nombre,'era preciso que lo representaran ó la mayor parte de sus tres estamentos ó todos ellos juntos. Si lo representaban la mayor parte de los mismos, fue sin duda fiel el reino, por haberlo sido, como está declarado, dos de dichos tres estamentos. Pero si se considera representarlo los tres estamentos, como lo convence el incontrastable hecho de necesitarse del consentimiento de todos ellos, para que se entendiera consentir el reino, y pudiera establecerse algun fuero ó ley que obligase á dicho reino y á todos sus habitadores; por la misma razon aunque hubiesen delinquido dos estamentos, tampoco

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