El libro de los diputados y senadores: juicios críticos de los oradores más notables desde las Córtes de Cádiz hasta nuestros dias, con la insercion íntegra del mejor discurso que cada uno de ellos ha pronunciado

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Est. Tip. de Vicente y Lavajos, 1864 - 414 páginas
 

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Passagens conhecidas

Página 63 - ... ó en el triste suelo de la emigracion por haber defendido ardientemente la libertad. Es decir, presentamos dos hombres que tienen sobre sus creencias la palma del martirio que han sufrido en dos épocas distintas de su azarosa existencia.
Página 34 - Y digo, señores, á todos los azares de la unidad, porque en mi juicio es punto menos que imposible que se encuentren unos hombres tan robustos, que como los de otro atlante, puedan sostener el peso entero de la máquina del gobierno; porque para mí es punto menos que imposible que se encuentre un hombre cuadrado que por cualquiera parte que se le mire presente la misma longitud, la misma latitud, la misma profundidad; porque es, no punto menos que imposible, sino imposible de todo punto, que se...
Página 50 - Añadió el Sr. Diez que sin el Convenio de Vergara el campamento faccioso estaría hoy en la plazuela del Ángel. Ni yo, ni ningun español que tenga fé en la causa que hemos defendido, en el general que ha mandado las armas, y en el denodado ejército que ha sustentado la contienda podemos participar de la mezquina y cobarde idea de SS Prez, honra y honor á los valientes cuya espada jamás ha retrocedido en los combates. »Ellos han dado hartos días de gloria á la patria para que pudiera olvidárseles.
Página 23 - ... reunido todos sus recursos, no: ha peleado con la naturaleza, con el furor desencadenado de los elementos, y hasta de los elementos ha sabido triunfar.
Página 38 - Añadió el Sr. San Miguel que la regencia no debe mezclarse en nada, porque es un principio que en los gobiernos representativos el rey reina y no gobierna. Convengo, señores, en que esta es una verdad teórica ; pero tambien es necesario confesar que es una mentira práctica. ¿Qué tiempo será el que se querrá escoger para probar esa rara paradoja? ¿Se dirá que no gobernó Luis XVI en Francia, cuando cediendo mas á los malos consejos de Brienne y de...
Página 130 - ... efecto de la precipitación y de la turbación de los ánimos de las personas que dirigían ayer los consejos de las altas regiones. Y ¡ay del país, señores, que se entrega en manos de hombres de ánimo turbado, de consejeros trémulos!
Página 35 - ... ó dudosas; y si tal, señores, hubiera de ser el resultado despues de tantas esperanzas burladas, despues de siete años de guerra y de desolacion, despues del memorable suceso de 1 .° de setiembre, yo, desde ahora lo digo, renunciaría sin vacilar, no solo el carácter de diputado, sino hasta el nombre de español. «Intercalaré, señores, una indicacion que olvidé por descuido porque crel que en mis labios no era necesaria.
Página 37 - San Miguel me permitirá , sin embargo, que yo no participe de sus prevenciones contra la imaginacion. Sé bien que Montagne, en un momento de mal humor, la ha llamado la loca de la casa ; que otros la miran como una hechicera , de cuyos encantos es preciso preservarse ; yo, no obstante, no veo en ella sino el mas amable intérprete del pensamiento, y no creo que esté en el mundo para formar cisma con la inteligencia , sino para erigirle templos y para consagrarle altares. Juzgo que la imaginacion...
Página 158 - Poder que sólo así puede salvar al país; yo entrego mi reputación, señores, en lo que valga de hombre entendido, en lo que valga de ministro hábil y de hombre público; pero mi vida es mi honra, mi vida es este sentimiento de mi conciencia, que me ha hecho vivir conmigo siempre tranquilo y contento; mi vida es, señores, la que debo a un padre honrado...
Página 53 - Sr. Quinto, haciéndonos la descripcion del viaje de esa persona, y de las grandes demostraciones que habia recibido por todas partes, quiso realzar la idea á nuestra vista, y no hizo otra cosa que rebajarla. »Nos dijo que esa persona habia recibido los honores de la ovacion; pero el Sr. Quinto debe saber, como tan entendido en las historias de los pueblos célebres, y habrá leido sin duda en los anales de Tácito y en otros varios autores, que el triunfo de ovacion era el mas pequeño, el mas...

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