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que

sirven para

los jueces ó relatores, ó á lo menos la parte dispositiva de

ellas, salvo justo impedimento (2). El mismo en

las cortes de II. Ordenamos que todos los jueces que dieren sentenMon, año 1510 cias definititivas en el presente principado de Cataluña y Cap. 55.

condados de Rosellon y Cerdaña en cualquiera tribunal ó consistorio, aunque fuese en nuestra Real audiencia ó en la de nuestro Lugarteniente general, deban у

estén obligados á expresar en las dichas sentencias definitivas los motivos

les hubieren movido á declarar y sentenciar en los términos

que

lo hagan (3). Al contrario cuando fenece la instancia por solo el decorso del tiempo (qae en Cataluña es de ocho años, despues de cuyo

decurso es necesario naevo emplazamiento , segun lo que se ha dicho en la nota i tit. 9 lib. 3 de este vol. pag. 212 del como 1 de esta obra ) en cayo caso continuan los efectos de la instancia

y interrumpir la prescripcion.

Sobre si puede ponerse suplicacion de las sentencias provisionales

у de las absolutorias de la instancia ú observancia del juicio, véase lo notado en el tit. 5 de este libro.

(2) Esto no se observa porque los relatores hoy dia ro son al mismo tiempo jueces como lo eran en el tiempo de proferirse esta ley.

(3) Tampoco se observa esta ley porque en la ordenanza 145 de las de la Real audiencia se manda que las salas se arreglen al tenor de la Real provision de 31 de octabre de 1736 dando y pronanciando las sentencias y provisiones sin motivos algunos en hecho ni en derecho. Y en la ley 8 tit. 16 lib. 11 de la novis. al paso que se manda que cese en la audiencia de Mallorca motivar sus sentencias se dice que á ejemplo de lo que va prevenido a la audiencia de Mallorca, los tribunales ordinarios inclusos los privilegiados , escasen motivar las sentencias como hasta aquí con los vistos y atentos en que se referia el hecho de los autos y los fundamentos alegados por las partes.

Efectivamente he visto sentencias de la antigua Real audiencia de Cataluña, que

al

paso que eran sumamente largas no fijaban bien la cuestion ; y no es de admirar que esto excitase el zelo de S. M. y mandase cesar este ahaso ; pero como todas las cosas tienen un medio, S. M. reinante haciéndose cargo de este inconveniente, y conociendo al mismo tiempo las incalcalables ventajas que tiene en si el fandar las sentencias, mandó que asi se hiciese en los triba

III. Ordenamos qne cuando el relator diere cuenta en el consejo ó en la sala deba en la provision que diere hacer de Monz. año mencion expresa de haberse hecho facto verbo (4).

1542. Cap. 46.

Carlos en las cuartas cortes

nales de comercio, previniendo etu pero que los fundamentos se redajesen á establecer la cuestion y hacer referencia de las leyes que le sean aplicables sin oomentarios ni otras exposiciones : art. 1213 del Código de comercio. Este artículo concilia may sabiamente las opiniones de los autores sobre la utilidad y perjuicio de motivar las sentencias.

En esta Real audiencia y en los tribunales ordinarios desde que se prohibió fundar las sentencias se ha acostambrado poner antes de la parte dispositiva las demandas de las partes y las extensiones 0 limitaciones de las misipas; lo que efectivamente no es contra lo dispuesto en las leyes, pues nu se explican los motivos de las de. mandas sino las demandadas solas. Este método tiene algunas ventajas porque leidas las demandas de una y otra parte se entiende me. jor la parte dispositiva da la sentencia. 2o. este método ahorra mgchos gastos a las partes pues de otro modo en las ejecutorias deberian transcribirse dichas demandas, y coino estas á veces estáu diseminadas en muchos pedimentos resultaria que todos estos pediinentos deberian transcribirse en las ejecatorias y serian tan volaminosas у costosas como las que vienen de otras provincias, al paso qne segan el método de este Principado como quedan reanidas todas las demandas en el proemio de sentencias basta que estas se continuen en la ejecatoria. Es verdad que continuando las demandas en la sentencia estas tienen media foja ó ana foja mas de lo que tendrian sino se ponian demandas , pero esta media foja ó una foja ahorran despues 20, 30 ó mas fojas en las ejecutorias como queda dicho.

Si la sentencia es en grado de apelacion se transcribe tambien en el proemio la sentencia apelada, paes debiéndose registrar las sentencias en un registro que hay al objeto, se ignoraria lo que se ha fallado si la sentencia de la Real audiencia comprendia solamente la confirmacion de la sentencia apelada sin continuar lo que en ella se dispone. Si la sentencia es en instancia de suplicacion ó revista no siempre se ha transcrito la sentencia de vista porque esta se halla ya registrada ; no obstante en el dia se manda tambien transcribir la sentencia suplicada, (4) De esta ley y de varias otras de este Código resulta que

los SS. ministros á quienes se encargaba la sustanciacion de la causa podian dar algunas providencias por sí solos y sin hacer relacion

Felipe. Princ.

IV. Ordenamos que sustanciadas las causas que de su y lug. ten. gennaturaleza son plenarias deben fallarse y proferir en ellas prim. cort, de sentencias definitivas dentro el término de 100 dias que se Monz.añ.1547 han de contar desde aquel en que se hubiere disputado Cap. 12.

dicha causa, y en las sumarias y en todas las causas de apelaciones á lo menos dentro de 50 dias, y estos térmiuos sean precisos y perentorios de modo que por ninguna causa se pueda prorogar ni alargar si la parte hiciere instan

cia y depositare el salario (5). Felipe en las

V. Orderamos que el señalamiento para sentencia se cortes de Mon. año 1585 0.63 pida en escritos una vez tan solamente y que dicho seña

lamiento se ponga en el proceso y se provea con continuacion de dias para que no deban pedirse ni proveerse otras

asignaciones (6). Felipe II en las

VI. Ordenamos que en las sentencias definitivas en que corts de Barc: hubiere condena de intereses (7) deba especificarse en

.

en la sala; pero alganas providencias y enciertas causas no podian darlas sin hacer dicha relacion, y como en esto habria algunos abusos , por lo mismo se hizo la presente ley. Ella es inutil en el dia porque como los relatores no son jueces pada pueden hacer por sí y de todo deben dar cuenta á sa respectiva sala.

(5) El tiempo dentro el cual deben los SS. de la Real audiencia fallar las causas vistas queda prefijado en la ordenanza 142 de las de la Real audiencia á cuatro meses.

(6) Así se practica hoy dia.

(7) Estas palabras indican que no en todas las sentencias debe haber intereses. Sobre esto el Sr. Cancelario Dou t. 6 pdg. 280 recopiló cuanto sobre el particular puede decirse por lo respectivo á esta provincia, y por esto se pone a continuacion lo que escribió aquel sabio autor. « A semejanza de la restitucion de frutos , dice, se ha introdacido a en muchos tribunales de Earopa el condenar al actor á pagar los « intereses devengados desde la introduccion del pleito, cuando se ha « demandado en él una determinada cantidad de dinero, habiéndo« se fijado por ley ó costambre el tanto por.ciento á que

deben re« dacirse. Domat en el tit. 5 del lib. 3 del Derecho privado trata de

haciendo ver la utilidad de fijar los intereses por la natara-« leza del dinero. Este , dice , es un equivalente de todo , y en cada « causa padiera pretender cualquiera interesado mil géneros de per

juicios ocasionados de no haber tenido dinero, diciendo que podria

« esto,

pagar es

« haberlo empleado en un censo, ó en compra de alguna finca, ó en se. «gaimiento de alguna solicitado en alguna compañia o en otras mil « cosas, cuya justificacion seria embarazosa y causa de formar de cada • pleito, dos ó muchos y de dificil discusion, al paso que en las demas « cosas es mas fácil tasar los perjuicios que resultan a la parte cuando « se trata o de haber caido on edificio por no repararle cuando se « debia, ó de no haberse sembrado un campo y de otras cosas semejan« tes. Se ocupa principalmente dicho autor en demonstrar las infinitas « diferencias con que se pueden diversificar los perjuicios causados « de no haberse pagado á sa tiempo una determinada cantidad de « dinero por los varios empleos que pueden haberse hecho de él,

pidiendo esto mismo, en su opinion que habida rason de lo que « puede regularmente dar el dinero, empleado se tase en general el « interés en una determinada cantidad anual, mandándose « ta en razon de los años que ha durado el pleito al que

resulte « deudor de cantidad cierta de dinero ; pero no se detiene Domat « en hacer ver que se deben dichos intereses suponiéndolos de « un derecho patural y civil. Con todo para convenir con él en « esto nos embarazan el derecho canónico y alganas reflexiones y dis« putas de autores con an decreto moderno del consejo de Castilla,

que nos obliga a limitar la eqaidad de los intereses á los que expli« caré luego ». « Carlaval en el tit. 3 de Iudic. dip. 8 sec. i у

6 está acérrimo « en reprobar como usararios los intereses á que se condena á alga« no por la sola retardacion del pago desde la introduccion del plei« to. Cita á varios autores y entre estos á Paulo de Castro, el cual «« trae todos los requisitos con que han de quedar justificados en el

proceso el lacro cesante, ó el daño emergente, en atencion á que

segan el derecho canónico todo lacro que se da por la sola retar« dacion del pago no concurriendo uno de dichos títulos ó de peli

gro del capital , está condenado como asara. Del cap. 2 lib. 2 num. y siguientes del com. ter. de la Caria Filípica parece que se" gan derecho de Castilla por la sola mora é interpelacion judicial « no se pagan los intereses. En Cataluña siempre se habian mandado « dar hasta estos últimos tiempos, en que on regente de nuestra au« dieneia el Sr. D. Rodrigo de la Torre y Marin promovido despues « al Consejo y cámara de Castilla, se empeñó en defender la senten« cia de Carlaval habiéndose ofrecido cabalmente la dificultad en an

pleito de prestamo, en que los jueces querian condenar á intereses « desde la interpelacion judicial. La naturaleza del contrato en que « se suscitó la duda hacia parecer á dichos intereses con mas aspeca to de osura del que tienen en otras obligaciones, aanque en reali« dad la contestacion del pleito es una especie de novacion que true«ca y muda la obligacion antecedente ».

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« El Sr. D. Ramon Ferran oidor de de la misma aadiencia se em« peñó en dar por escrito al Regente los motivos de la opinion en « que constantemente habia estado la audiencia de Cataluña у

lo ejecutó en un dictamen de que tengo copia y se redace á lo sigaiente. Prueba el autor de este escrito la práctica inconcasa de la « misma audiencia y de todos los tribunales de Catalaña en conde« par á intereses por la sola retardacion del pago desde la interpe « lacion judicial, citando á Fontanella en la decis. 90 y 91 ; á Can« cer de litis contestat. num. 67 y 81 ; á Xammar Rerum judicata« rum part. 1 defini. 1 y 2 ; á Peguera cap. 178 y á Tristany en la « decis. 27. La misma observancia prueba citando a los autores cor« respondientes de buena parte de los tribunales de los estados pon« tificios, de los de Alemania , Saboya, Francia y de alganos de

España corno de la Real chancilleria de Granada sin necesitaru se en ellos de la exacta justificacion del daño emergente ó lu«cro cesante por bastar la verosimilitad, añadiendo que esto

principalmente tiene lugar en España en donde la frecuencia de « los censos redimibles hace ya en algun modo cierto el lucro cesan

del acreedor. Cita para esto á Cobarrubias en el libro 3 vår. « res. cap. 1.: cita varias leyes del derecho civil como la jala ira y « la 37 dig. de asoris, con que se han gobernado los tribunales y en que « no se puede afianzar macho porque para excusar la usara no ha« cen mucha faerza dichas leyes á los autores de la opinion contraria que

todos se fandan en el derecho canónico y en que por este « quedó variado y corregido el civil. Dice qae los títulos de lucro « cesante, daño emergente y riesgo del capital son justos y aproba

dos alegando los textos de derecho canónico y las autoridades de « los teólogos y canonistas que en esto todos están conformes. Luego « que está contestado el pleito, dice, que consta y es cierto de aatos « el daño emergente y el peligro de perder el capital en el acreedor u á vista del mismo proceso por los inmensos gastos y cuidados que « causan los pleitos. Gradua de daño emergente los salarios del pro« carador, el honorario del abogado, los derechos del escribano y « del juez, el papel sellado, traslados y copias de documentos, pre« sentacion de testigos y otros gastos que exceden algunas veces el « valor de la cosa que se litiga. Estos gastos y fatigas que son precio a estimable son efectos del pleito empezado y quedan probados ya y « ciertos desde el dia de la contestacion. El peligro pretende justifiu carlo porque por jasta que sea la accion puede frustrarla la mala « fe del deador fingiendo excepciones, ocultando papeles é instro« mentos, sobornando testigos y con otras travesuras y excesos que « por desgracia del género hamano suceden frecuentemente. Pondera « la contingencia de los juicios baciendo valer para esto las palabras « de las mismas leyes como las de la 13 del Dig. de statu hominum.

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