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colacion del ordinario bajo pena de quedar privado ipso jure de su autoridad; y si fuere eclesiástico incurra en dicha pena de quedar inhábil como si fuese extrangero, y que de alli en adelante no se dé fe alguna á sus actos y que incurra en pena de 50 libras que se aplicarán como ya queda dicho: y que no se pueda conceder la manutencion al que tomare posesion de este modo, y que si se conce

diere por descuido ó en otra manera, sea habido ipso fac

to por nula y revocada. Añadiendo ademas que cualesquiera empleados Reales, ordinarios ú otros, solo y á la simple requisicion del ordinario colador, ó del que fuere provisto por autoridad apostólica, estén obligados sin otra provision con la sola ostension de la colacion apostólica ó del ordinario colador ir á sacar de dichas rectorías ú otros beneficios á cualesquiera personas coligadas y armadas; y si lo contrario hicieren incurran en pena de privacion de sus oficios y de 400 ducados de oro de que se aplicará la mitad á la parte instante, y la otra mitad á las Reales arcas de V. M.; entendido empero que en el presente capítulo no vengan comprendidos los verdaderos patronos de patronatos laicales, los cuales dentro de tres meses deban probar legítimamente delante juez competente su verdadero patronato, ó legítima posesion de presentar, y pasados dichos tres meses no probando dicho patronato legítimamente ó posesion de presentar, que incurran tambien en las penas de la presente constitucion; y que por esto no sea dada á ninguno de los susodichos mayor facultad de la que de derecho les competia antes de la presente constitucion. Place á S. M. en lo que á él toca y puede proveer (42).

XI. Esta constitucion es una súplica hecha á S. M. en la que se pidió que la constitucion de este titulo se extendiese á los que estaban puestos dentro las bolsas para los empleos de la antigua municipalidad de esta ciudad y di

(12). Véase lo notado en la ley anterior.

tacion y fuesen reintegrados en ellos los que habian sido desinsaculados.

XII. Es una súplica á S. M. para que ciertos sugetos que se nombran fuesen reintegrados en las bolsas para empleos que hoy dia no existen. Véase el art. 37 del decreto de nueva planta pag. (99) del tomo 4.

TITULo II.

De los duelos y de la guerra (4).

I. (2) Determinada en juicio una batalla particular ó desafio, antes que sea jurada, si debe verificarse entre caballeros, se ha de asegurar con prendas por doscientas onzas de oro de Valencia, y si entre hombres de á pie se ha de asegurar por ciento; al efecto de que al que ganare se le enmiende el daño que recibiere en el combate, asi en el cuerpo como en el caballo, ó en las armas, y consiga aquello por lo que se hubiere hecho la batalla y todos los gas

(1) Véase la nota 5o pag. 279, la 7o pag. 28o, las 5 y 6 pag. 5o6 todas del tomo 1, y muy en particular las notas 6 tit. 22 y 28, tit. 5o lib. 4 pag. 5 y 94 del tomo 2. Véase lo que se nota acerca los desafios en el tit. 15 lib. 9 de este vol. (2) Ya se ha dicho en las notas que se citan en la primera de este titulo, que en falta de pruebas, muchas veces se acudia á las de batalla y juicios de agua caliente y fria y otras semejantes, y seun Mieres parece que este usage debe referirse á la batalla ó desao, á la cual se declaraba deberse pasar por falta de pruebas. Asi es que segun Mieres este usage en suma disponia, que despues de haberse decretado la batalla, los caballeros que querian pasar á ella debian asegurar mediante prendas por el valor de doscientas onzas oro de Valencia, y los peones por cien, onzas, y que despues de haber firmado con juramento una y otra parte, el vencedor debia cobrar del vencido aquello en razon de lo cual se habia determinado la batalla, todos los gastos y la enmienda del mal que el vencido hubiere causado al vencedor en su cuerpo, caballo y armas.

El mismo en dichas cortes

Cap. 87.

Usage bataya judicata Omnes homines. el 4. Pedro ll en las cortes de Barc. año 1283 cap.

Jaime II en las prim. cort. de Barcel. año 1291 sap. 26.

Usage Constituerunt igítur.

tos que hiciere por razon del mismo combate, y definido,

el daño que viniere al que fuere vencido, . . . . . . .»

II. Todos los hombres despues que hubieren retado á las potestades, les tendrán paz y tregua treinta dias, y las potestades á los viz-condes ó comitores quince dias, y á los varvesores y á los demas caballeros diez dias. , , , , ,

I. Ordenamos que ningun caballero ú hombre de parage pueda hacer mal á otro sin reto, y aun deba mediar el espacio de cinco dias; y que en esto sea observada la carta de paz y tregua que fué hecha en Barcelona y confirmada

en Tarragona. o

TITULO III.

De la defensa permitida á cualquiera de si mismo y de otro. . 3: , , o : , - 3 o z. (4) Constituyeron pues que si alguno fuere ó estuviere con otro en camino ó en casa, ó en campo, ó en otro lugar, y si alguno fuere en busca de este ó, le quisiere quitar alguna cosa de lo suyo, le ayude con este motivo, como mejor pueda sin engaño contra todos, aun - o o " " , , , , , , , , , , , e o y, (1) Cancer part. 2 cap. ronum. 74 cita este. usage en corroboracion de que uno puede matar (adhibito moderamine inculpatae tutelae), no solo por la necesaria defensa propia, de su honor y de sus cosas y de los padres, hermanos y otros parientes, si que tambien de personas extrañás. Cita tambien el cap. Non inferenda 25 ... - , , 2

quaest. 5 y el cap. Dilecto de sent, excom., in6. o El mismo Cancér en el lugar citado observa que no procederia o el argumento que quisiese sacarse de este usage para probar que solo puede ayudarse á un extraño en el caso de ir con este ó estar con el mismo; porque al contrario en todas ocasiones estamos obligados en cuanto podamos á defenderá otro del daño que le puede sobre-. venir. Añade que no obstante no puede decirse que sea supérflua la disposicion de este pues su principal objeto era determinar los casos en los que el vasallo podia ayudará un extraño contra

su señor. . . .

contra sus señores y no tenia por esto calumnia alguna ; y su señor de ningun modo le podrá retar en algo de homenage ó de juramento infringido, á no ser que antes hubiere sido avisado por el mismo señor suyo ó por un amigo para que no le guiase ni fuese con él.

TITULO IV.
De las obras públicas y derechos de los castillos (4).

I. Las potestades tienen las rocas en tal señorio que aquel que las tenga en feudo ó en alodio suyo, no pueda edificar sobre ellas ni á su alrededor fortaleza alguna, ni castillo, ni iglesia, ni monasterio sin licencia y consejo del Príncipe, y si lo hiciere alguno de aquellos que han jurado su honor al Príncipe, sea habido en ella por perjuro sin intermision alguna hasta que haya abandonado la construccion (2).

II. Castillo dijeron los antiguos oppido, situado en lu

(1) No todos los derechos de que aqui se trata son propios de todos los castillos. Véase lo que se dice en la nota 5 de este título.

(2) Algunos hallan cierta analogia entre la disposicion de este usage y la de la ley 46 de Toro que es la 6 titulo 17 lib. 1o de la novis., y creen que el objeto de ambas leyes fué evitar que los señores reparasen las fortalezas sin licencia del Príncipe, á fin de que no pudiesen tan facilmente contrariar las miras del gobierno. No obstante en la ley de Toro para conseguir mejor el objeto se prohibió la detraccion de mejoras como un medio indirecto, creyendo que las mugeres (que en Castilla tienen la mitad de las mejoras en virtud de la sociedad legal) retraerian mas á sus maridos de emplear dinero en semejantes obras; al paso que en Cataluña quedó limitada la prohibicion á las fortalezas, y asi quedó mas expedito el abono de las mejoras en todas las demas cosas. Véase lo dicho en la pag. 5o8 y 5o9 del tomo 2. Téngase ademas presente

ue en el dia queda muy enervada la fuerza de la ley de Toro con la ley 4 tit. 25 lib 7 de la novis. de lo que se ha tratado en la pag. 585 del tomo 1 de esta obra y véase tambien la nota (*) del S 1 6

III. 26

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de cortes 25.

gar muy alto, que es como quien quiera decir casa alta, la que defendida con muchos muros es habida por castillo (3).

I. Los terratenientes del termino de algun castillo contribuyan en las quistias () que hiciere el señor del casti

cap. 2 tit. 5 de Febrero refundido por Tapia pag. 5o tomo segundo.
Sobre este usage y el siguiente véase Cancér part. 5 cap. 15 de ju-
ribus castrorun.
(5) Es decir, castillo no termenado. Segun Cancér part. 5 cap.
15 num. 1 los castillos unos son termenados, es decir que tienen
territorio propio, y distinto señalado con ciertos términos, ya
sea que haya mojones ú otros señales para ello, ya sea que se
conozcan los límites por tradicion; los castillos empero no ter-
menados son los que no tienen territorio. Los derechos pro-
pios del castillo terinenado y que competen como á castillo,
de los que trata el usage titulo 2 libro 7, son los que se lla-
inan guaita , sonus , cornu, bada et opus foraneum ; no em-
pero las quistias, el agrario y demas que consisten en la pres-
tacion de una parte de frutos, ni el llosol, ni otros que expli-
carán las notas al tit. 15 lib. 4 del volum. 2 y Cancér part. 5 cap.
15 num. 55. Es mucho de notar lo que ademas dice este autor en el
inismo cap. num. 24, á saber que dichos castillos aunque terme-
nados no tienen jurisdiccion , sino es que la tengan por privilegio
ó costumbre, y que concedido un castillo, no se entiende concedi-
da la jurisdiccion. Véase lo dicho en el tomo 1 pag. 175.
(4). Mieres colac. 2 cap. 42 num. 85 dice entre otras cosas que
no todos los dueños de castillos aun de los que se reputaban por
termenados percibian quistias, y que los que las percibian, no las
percibian uniformemente ni en todos tiempos. En efecto las quistias
se exigen por varias cosas. He visto que en la villa de Tiviza se pa-
ga por las erbas, aguas, pastos, maderas y tierras yermas del señor;
que en la villa de Falcét por las aguas, leñas, yerbas y por las ca-
sas; que en la villa de Juneda por los pollos de diezmo, por las yer-
bas, y por otros derechos que pagaban en dinero; que en Arbcea
en compensacion de censos, laudemios y derecho de tanteo por
lo respectivo á ciertas fincas. En otro pueblo se paga por el de-
recho de usar del agua donde á las cantidades que se pagan se
les da el nombre de quistia ó acequiage; en otros por la repa-
racion de los caminos, fuentes y puentes. En algunos pueblos por la
conservacion de la iglesia ó de sus ornamentos en otros por la cou-
servacion de la casa del con un, y en fin en otros por varias otras
cosas de utilidad comun, como lo dice Cancér par 2 cap. 6 n. 198 y
siguientes. Este autor en dicho lugar á estas prestaciones les da in-
distintamente el nombre de quistias ó colectas lo que comprueba

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