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hubieren fabricado moneda falsa, o hubieren cometido crimen de sodomía, y que la causa de suplicacion se deba pedir é introducir delante del lugarteniente general de V.M., ó del teniente general gobernador dentro el término de tres dias ( 19 ) que correrán desde el punto de la publicacion é intima de la sentencia, y dicha causa se deba cometer por el regente la chancillería á un doctor de las salas de lo civil, el cual con los doctores de su sala declare la dicha causa de - suplicacion ex eisdem actis ( 20 ) sin poder añadir vi articular en el proceso asi en ofensa como en defensa; y , confirmada, revocada , mudada ó alterada la primera sen-, ; tencia no tenga lugar otra apelacion ni suplicacion (21) antes bien deba ser incontinenti ejecutada. Place á S. M. exceptuados los casos contenidos en la presente constitucion y otros (22) en los cuales no es permitido de derecho comun la apelacion en las causas criminales.

(19) En las causas criminales solo haytres dias para saplicar y.. hoy la suplicacion se interpone á la misma Real Sala del crimen, sin comision á ninguno de los Señores, apartado 17 del decreto de nueva planta.

( 20 ) Excepto si tuviese pruebas relevantes de su inocencia, pues estas deben admitirse , Dou tom. 8 pag. 328 num. 35 fundándose en la decision 48 de las de Calderó, y principalmente en las doctrinas exquisitas que tiene recopiladas en el mismo tomo pag. 203 nun. I y sig. En el dia parece que no hay dificultad en esto, pnes las instancias de saplicacion en las causas criminales no son terceras instancias sino scgundas, por que las sentencias de los ordinarios se rerniten en consalta a la Real Sala, y solo se notifica á la parte la providencia que esta profiere , sea ó no conforme con la del ordinario, por cuyo motivo no hay propiamente mas que una sentencia.

(21) Ni tampoco tiene lagar la 2a saplicacion; nota marginal de la ord. 137 de la R. A. con arreglo á la ley 13 tit. 22 l. 1 i de la nov.

(22) En la ordenanza 211 de la Real andiencia se dice lo siguiente

« En las causas y casos en que sea permitido por derecho, « ley, y practica municipal habrá suplicacion en la misma sala, de « los autos y sentencias, que por ella se dieren : y si fuesen las pros' « banzas claras , en delitos graves convendrá no dilatar el castigo.

A la márgen de esta ordenanza se halla una nota impresa en que

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de cort. 16.

XIX. En esta ley se trata de aplicar la precedente á los El mismo en tribunales ordinarios, ó de primera instancia, y en las apelaciones

que

de las sentencias de ellos se dieren mutato assesore; lo que en el dia no sirve porque en el S 17 ley 1 tit. 9 lib. 5 de la novis. las justicias de las ciudades, villas y lugares no pueden pasar á la ejecucion sin consultar la sentencia y proceso con la sala del crímen á la

que

deben remitir uno y otro.

XX. En esta ley se trata de los recursos de las sentencias definitivas dadas por el capitan general , la que no cap. de cor. 67 puede tener efecto atendida la nueva planta de gobierno. XXI. En esta ley se proponian varias cosas á S. M. las primeras

Felipe IV, en quien tan solo tuvo á bien mandar que se quitasen todos cortes de Barc

. los abusos introducidos. Los abusos que se indican en la ley eran de que las salas, en que pendia la suplicacion en forma, no declaraban en las sentencias los puntos pendientes, y los remitian para el fallo á la sala que habia conocido en primera instancia en el decreto de ejecucion, el cual por esto se hacia interminable.

El mismo en dichas cortes

.

se dice « Por esta ordenanza no queda arbitrario, el quitar el reá medio de la seganda instancia o suplicacion; paes nunca se debe « hacer sino en los casos expresados en derecho: cédala Real de 3 « de diciembre de 1661 que es la visita de D. Jaan de Arte de la « Chancilleria de Granada cap. 7. En las órden. de Sevilla lib. 2 u fol. 465 cap. .

En efecto es may acertada esta advertencia, y en Cataluña macho mas necesaria, porque hay el estilo algo duro de que el promotor fiscal aunque es el actor, y

el
que
deberia

por

lo mismo despues de concluido el surnario poner la demanda o acusacion fiscal , para que el reo pudiese saber de que debe defenderse , no lo veri. fica hasta que el reo ha hecho las defensas; sin que se permita á este contestar al dictamen del Promotor del cual ni tan siquiera se le da traslado ; y asi resulta que queda algo expuesta la inocencia del reo, el cual tal vez en segunda instancia podria

desvanecer los cargos.

TITULO VI.

De las suplicaciones y recursos de las sentencias

de visitatores.

Felipe IV en Esta ley disponia que de las declaraciones y sentencias las prim.cort de los visitadores, ni de los procedimientos que interin hi17ua cap. 19. ciesen, no se pudiese suplicar, reclamar, apelar, ni recur

rir á la Real audiencia, aun 'so pretexto de restitucion in integrum, de notorią nulidad é injusticia, ni en otra manera por ninguna via directa o indirecta, aunque fuese

por via de opresion ni otra cualquier regalia, y que la parte agraviada solo pudiese una vez tan solamente pedir revista er eisdem actis por via de suplicacion , recurso ú otramente en la misma casa de la diputacion, con otras cosas inútiles de explicar; porque en los titulos 47 y 51 libro 1 de este volimen paginas 1431.9, 116 del primer tomo, ya se dijo, que sobre los juicios de residencia quedaba igualada esta provincia con el resto de España, por que los jueces de resideneia ó visitadores de que tratan las leyes de aquellos títulos y los del presente quedaron aboliclos en el decreto de nueva planta, segan el artículo 37 del mismo. EL que

desee enterarse del modo de nombrar estos visitadores, las facultades que tenian, y el modo de proceder en estos juicios, vea un libro impreso en Barcelona año. 1672 șitulado Directorio de la visita general del principado de Cataluña poi condados de Rosellon y Cerdaña. .?

Entre varias cosas que se leen en dicho libro, es de notar que luego de principiada la visita se publicaban prego: , nes en esta ciudad y en las cabezas de veguerio por el térı mino de 30 dias, pasados los cuales, se ponian tres cajas en diferentes puntos de la casa de la diputacion, (hoy dia Real audiencia) con tres cerrajas en cada caja quedando una á

cargo de cada visitador instructor, donde cualquiera tenia facultad de echar un papel en que expresase alguna queja contra alguno de los empleados. De dos en dos días se abrian estas cajas y se leián los papeles encontrados en las mismas, y se tomaban informes por el abogodo fiscal y procurador fiscal, quienes conferenciando despues con los visitadores examinaban los papeles , y apareciendo no haber materia para la queja , ó ser un papel calumnioso y sin-fundamento, se despreciaba y no se ponia demanda por el abogado fiscal; pero pareciendo baber motivo se ponia la demanda y se sustanciaba el juicio.

TÍTULO VII.

De las apelaciones, recursos, reglamentos y nulidades

de sentencias (1.),

Usage
Si quando.

I. Si en cualquier tiempo la apelacion interpuesta por

() La apelacion es la reclamacion al juez superior de la senten. cia proferida por el inferior, en razov del gravamen que con ella șe creé baberse causado.

En cuanto a los casos en que puede interponerse apelacion , véase lo que con alguna extension se dice en las notas al tit. 8 de este libro y volúmen.

Puede apelar cualquiera persona á qnien cause gravamen la sentencia, o que tenga algun interes en lo que se trata en la capsa, ley 1 ff de apellationibus recipiendis, ley i al 4 tit. 23 par. 3, secundo el procurador ó su principal; el tutor ó curador en nombre del pupilo , y generalmente todos aquellos que segun derecho pueden representar a otro en juicio.

Sobre á quien poéile apelarse , véase el apartado 12 de la nota 2 del tit. 2 lib. 3 de este volúmen , y la nota 3 del mismo título y

libro, donde se explican las variaciones que ha sufrido el conocimiento de las apelaciones. Hoy dia pertenecen a la Real audiencia del Principado, excepto las de los autos interlocutorios dados por los alcaldes mayores de esta ciudad en virtud de lo dispuesto en la ley 2 tit. 7 lib. 5 vol. 2, y las de los tribunales especiales, de las qne conocen los soperiores que respectivamente demarcan los reglamentos par

ticalares de cada ramo, sobre lo caal, véase Dou tom. 2 per totam , y las varias leyes posteriores. Es de advertir que S. M. convencido seguramente de los gravísimos perjuicios que se causa á los litigantes con que las apelaciones deban ir fuera provincia , se dignó mandar en el art. 1180 del cod. de comercio, que en las segundas y terceras instancias conociesen de las causas sobre negocios de comercio las chancillerias y audiencias Reales, en cayo territorio se halle el tribunal de comercio ó juzgado Real ordinario que haya conocido de la primera instancia.

Son efectivamente incalculables - los recargos de gastos y los retardos que ocasionan las apelaciones fnera provincia, de modo que el favor concedido á ciertas clases ó asuntos privilegiados, resulta en perjuicio de los mismos agraciados, especialmente de los mas pobres, en particular si antes de ir a Madrid han de pasar por otras provincias, como las causas de marina.

En caanto a las apelaciones de las sentencias de los árbitros , antes de promulgarse la ley 7 del tit. 13 lib. 2 de este vol. , es decir antes de 1564, se acudia en Cataluña al Juez saperior de los árbi. tros, segun Cortiada decis. 239. n. 26 al 41 y Cancer part. i cap. 21 num. 26, 27, 74 y 76 ; pero en virtud de dicha ley dicen aquellos autores que ha de acudirse al juez ordinario de las partes. No obstante es de advertir que la ley dice al juez ordinario, no dice in. mediato, y por lo mismo no excloye el que pueda acudirse á la Real audiencia omisso medio ; por que si bien en nombre de jaez ordinario se entiende el juez de primera instancia; pero cuando se tra. ta de jurisdicciones privilegiadas el nombre ordinario , puede aplicarse á jueces superiores, pues ejercen una jarisdiccion ordinaria, es decir no privilegiada. Por esto algunos dicen que puede acadirse directamente a la Real audiencia, no habiendo ley especial del principado ni tampoco del derecho coman que exclaya el que pae. da acudirse directamente al Rey ó sus aadiencias; al contrario asi lo establece generalmente para todas las causas la ley 18 tit. 23 part. 3 y en especial para las sentencias de los árbitros la ley 4 tit. i7 lib. ii de la novis. No contradice á esto la nota 8 del tit. 13 lib. 2 de este volúmen por que es referente a la ley 8 de dicho título que trata solamente de la ejecacion de las sentencias, no de recursos contra las mismas.

Alguna vez puede ocurrir duda sobre el superior a quien debe. acudirse ó

que

de pronto no se tenga presente, y para este y seme. jantes casos está adipitido en la práctica apelar al superior que se cree ser el que corresponde, añadiendo ó al que ó d los que de hecho corresponda ; ó por ante quien en derecho pueda y deba.

Por lo comun, del delegado se puede apelar al delegante , en lo cual se ha de proceder con algana distincion, y sobre ello pueden

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