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verse los comentadores del título de oficio et potestate judic. deleg. la curia filipica 5 part, seg, inst. S 1 n. 11, la ley 1 $ 1 ff. Quis et d quo apell. y la ley 27 tit. 25 part. 5. Las causas eclesiásticas por apelacion podian omisso medio ir á S.S., pero todo esto se halla variado sobre lo cual véase Dou tom. 2 pag 225 y siguientes. De las sentencias de los eclesiásticos, que tenian jurisdiccion temporal y debian ejercerla por personas legas, iban las apelaciones á los superiores seculares, véanse las notas 2 y 5 tit. 1 lib. 2 de la novísima. Lo que tambien se observaba en Cataluña, Caneér de feudis n.88. Idem de iuribus castrorum n.545 y 546 véase la p. 1o6 del tom. La apelacion puede hacerse á viva voz con una sola palabra, apelo, si se apela en el acto de la notificacion y deberá expresarlo el escribano en la diligencia de notificacion ley 2 ff y 14 cod. de apellationibus y curia filipica 5 parte 2 inst. S 1 n. 17. En casos de opresion del juez ó de otro temor, puede hacerse la apelacion con algun hecho que declare el ánimo de apelar v. g tomando el agraviado el camino hácia el juez superior luego de proferida la sentencia, Amigant tit.19 en su compilacion práctica; véase sobre esta la ley 12 tit. 25 part. 5. No apelándose en el acto, la apelacion debe hacerse en escritos; sobre lo cual es de notar que en Cataluña, no obstante lo que dice la curia Filipica instancia 2 part. 5 n. 17, no se ha considerado necesario explicar los motivos de agravio, sino que regularmente se dice que considerando perjudicial y gravatoria la sentencia ó auto (hablando curialmente y con el debido respeto) se apela de la misma. Estas palabras, curialmente hablando y con el debido respeto, no son necesarias; pero es estilo ponerlas y manifiestan guardarse el respeto que siempre es debido á los tribunales, aun cuando se considere que en aquel punto no ha dado lo que correspondia; pues es de presumir que se ha hecho sin malicia, y de otra parte no se sabe aun si se revocará la providencia. En los pedimentos de apelacion, regularmente en Cataluña se acumula al mismo tiempo el recurso de nulidad, diciéndose que apela, recurre y aun dice de nulidad. Aun que á primera vista parece algo ridículo, pues que si la sentencia es nula no hay necesidad de apelacion, no obstante esta fórmula es muy arreglada á la ley 6 de este tit., véase con lo en en ella notado. Al tiempo de pedir la apelacion se acostumbran pedir los correspondientes testimonios para acreditar la admision de apelacion. En estos testimonios regularmente se transcribe la sentencia apelada, el pedimento de apelacion, y la provision del juez en que se admite. En cuanto al término dentro el cual debe interponerse la apelacion véase la ley 1 de este tit., y la nota 2 del tit. 5 de este lib. donde se dice algo del caso en que no se hubiere interpuesto la apelacion dentro el término. Presentando el pedimento de apelacion ó constando en autos de ella, debe el juez proveer que admite la apelacion en un solo, ólen ambos efectos, cuando segun la naturaleza de la causa se presentase admisible á primera vista. En el caso contrario, proveerá únicamente, que se notifique el pedimento, declarando despues á instancia de parte la admision de apelacion en los términos que corresponda por medio de otro proveido, y en caso de contradiccion con auto formal. Era muy frecuente en Cataluña que los jueces en los pedimentos de apelacion, solo proveyesen : Por admitida si y en cuanto; entendiendo decir, en cuanto en derecho proceda, ya sea en el efecto devolutivo ó en el suspensivo. Esto es dejar pendiente una cuestion, y corno muchas veces no hay contradiccion se libraban los testimonios con sola inclusion de la sentencia y pedimento de apelacion proveido en estos términos; con lo cual el tribu. nal superior quedaba indeciso, sobre si quedaba admitida la apelacion en uno solo ó en ambos efectos. Por este motivo he visto mandar la Real sala expedir carta órden al juez ordinario para que decidiese si admitia la apelacion en uno ó en ambos efectos, declarando venir á cargo de dicho juez todas las costas que se ocasionaren con este motivo. El juez inferior en Cataluña, al tiempo de proveer sobre la apelacion, manda que se libren los correspondientes testimonios segun, lo dispuesto en la ley 4 de este tit. No empero debe hacerse así en las causas de comercio, pues en el art. 597 y 598 de la ley de enjuiciamiento, al tiempo de admitirse la apelacion, debe mandarse la remision de autos originales al tribunal correspondiente, citadas las partes, con prefijacion del término dentro el cual deben acudir á la superioridad, remitiéndose á esta en seguida los autos. - Mucho seria de desear que en cuanto á este punto se generalizase en todas las causas lo dispuesto en los artículos de dicha ley, pues: causa crecidos gastos á las partes y un grande retardo en la administracion de justicia el método que se observa en la provincia. Este consiste en que despues de haberse mandado el libramiento de los testimonios, la parte que apeló se presenta al tribunal superior con un pedimento y los testimonios de la apelacion, solicitando el emplazamiento de la parte contraria, y el despacho de mandato al actuario de la primera instancia para la remision de los autos originales, si la apelacion se hubiese admitido en ambos efectos; y por compulsa ó copia, si se hubiese admitido al solo efecto devolutivo; igualmente se solicita el despacho de mandatos inhibiendo

alguno (2) será probada injusta, los gastos que su contra

- al juez inferior del conocimiento de la causa apelada en ambos efeo. tos. ¿ se continuan en las letras citatorias cuando se despachen estas para la citacion de la parte, La citacion se hace prefijando el término ordinario de la con parescencia ; y para el éumplimiento de tos mantlatos se señata el de luego de notificados. Véase la nota tit.7 lib. 5 de este vol. y la pag 2 15 del t. 1 de esta obra. En cuanto al término para mejorar la apelacion no está fijado por el derecho municipal. Mas, respecto á que antiguamente se habia de presentar el proceso al tribunal superior y hacer las pruebas en la instancia de apelacion de las causas mayores dentro de seis ineses, y en las causas neuores dentro tres ; se ha adoptado la práctica de que basta presentarse alli con los testimonios, ó sea mejorar la apelacion, dentro aquellos tres meses en las causas ine. nores, y seis ineses en las ma ores; véase la ley 17 de este titulo, Aunque ló mas acertado es, que el mismo juez inferior señale al apelante, como está en uso en algunos tribunales, un término inas ó menos breve segun las circunstancias, no solo para mejorar la ape. lacion , si que tambien para hacer constar de la nejora. o Los térmoiós indicados se han de contar desde el dia en que queda admitida la apelacion por el juez inferior; pues si se ¿ desde el dia de la sentencia se daria lugar á que la parte contraria de la que apela , pronóviese altercados que ocupasen aquellos térIninos á fin de que pasase en juzgado el fallo. Luego de haberse admitido la apelacion en ambos efectos, ó segun algunos prácticos, luego de haberse interpuesto, todo cuanto obrare el tribunal inferior sobre el punto apelado, se considera un atentado, y por consiguiente se ha de reponer ante todas cosas, La parte que no apeló puede adherir á la apelacion y valerse de ella para que se mejore á su favor el fallo apelado, y conseguir mas de lo que habia obtenido en primera instancia La duracion de la segunda aunque algunas leyes lo hayan señafado, no está ordinariamente en uso por haber aureditadó la experiencia, que es casi siempre imposible la duracion, véase tá nota 2 del tito 5 de este lib. cerca el fin del tit. En cuanto al recurso de nulidad de las sentencias del ordinario, ya se ha dicho que en Cataluña no debe interponerse por separado, sobre lo cual véanse las leyes r" y 6 de este tit. con lo allí notado. Por lo respectivo á las causas de comercio véase la seccion segunda tit. "de la tey de ejuiciamiento sobre aquellas causas; y en cuanto al rectirsb dentilitad de las sentencias de las audiencias; véase o disptiesto en las leyes de la novísina recopilacion. (2) Que alguno hubiere interpuesto. " o - - ".

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rio hubiere tenido que sostener en aquella le sean devuel-
tos no en simple sino en cuadruplo (5).
II. Que de ningun modo se interponga apelacion de sen-
tencia interlocutoria á menos de contener un agravio mani-
fiesto, ó un error evidente que se haya pronunciado contra
derecho; en cuales casos dentro de tres dias se conozca de
dicha sentencia y sea corregida debidamente, y de este
modo no solamente se disminuirán los pleitos sino tambien
los calumniadores ()).
I. Ordenamos para evitar malicias y abreviar pleitos,
que si alguna parte opusiere alguna excepcion de nulidad
contra sentencia definitiva deba proponerla ó alegarla den-
tro de los diez dias, dentro de los cuales le es lícito apelar;
y que primeramente se conozca de la nulidad de la sen-
tencia antes que de la justicia ó injusticia de la apelacion,
ó á lo menos de una y otra cosa á la vez (5), de modo

(5) Los comentadores de este usage que escribieron cuatro siglos hace, dicen todos que esta pena estaba derogada por costumbre contraria, y en efecto nunca se condena sino á las costas in simplum. Dicha costumbre contraria pudo derogar este usage en virtud del usage tit, 15 lib. 1 principalmente antes de la ley que se cita en la nota 2 de dicho usage. (4) En este usage no se distingue entre las interlocutorias que tienen fuerza de ¿ ó contienen daño irreparable en ella, y las que no lo tienen, pues solo exige que haya agravio manifiesto y error evidente. En efecto por lo comun es muy difícil poder saber si dicha sentencia puede causar agravio irreparable en definitiva, por lo mismo los jueces son á veces condescendientes en admitir estas apelaciones; bien que convendrá admitirlas en un solo efecto para no entorpecer el curso de la causa principal y tener presente la ley 18 de este título. En cuanto al término que se prefija en este usage para conocer de las sentencias interlocutorias, véase lo notado mas abajo en la ley 15 de este título. Cuales sentencias pueden tenerse por interlocutorias véase lo notado en la nota 15, del tit. 5 de este lib. En cuanto á suplicaciones de interlocutorias véase lo notado en la misma nota 15 tit. 5 de este lib. En cuanto á las apelaciones de interlocutorias en tribunales eclesiásticos, véase la sesion 15 cap. 1 y sesion 24 cap. del Concilio Tridentino. (5) Ahora debe conocerse precisamente á la vez de la nulidad y que despues que se hubiere pronunciado sobre la apelacion no se admita excepcion de nulidad contra aquella sentencia: y si la excepcion de nulidad se opusiere contra la sentencia de segunda apelacion (6), prestado juramento de calumnia ó de malicia por aquel que la hubiere opuesto, se

conozca de ella sumariamente dentro de los diez dias si

guientes y aqmella excepcion en otro modo no sea admitida.

II. Ordenamos que en la causa de segunda apelacion no se de libelo, y cese toda otra actuacion debiéndose terminar segun las cosas deducidas y probadas en las causas principal y de primera apelacion; así que el juez de segunda apelacion, reconocidos sin pleito y sin escrito el proceso principal y el de primera apelacion, pronuncie en escritos si apeló bien ó mal, confirmando ó revocando las sentencias precedentes (7).

de la justicia ó injusticia de la apelacion , véase la ley 6 de este tit.
(6) Véase la nota siguiente; y sobre el tiempo dentro del que
debe apelarse véanse las notas 2 y 5 del tit. 5 de este lib. y ademas
la ley 2 tit. 25 part. 5.
(7) Ya se ha dicho en el apartado 4 de la nota primera de
este título que hoy dia no eran conocidas en Cataluña las segun-
das apelaciones, por que las primeras van directamente á la au-
diencia. No obstante es de advertir que si bien en esta ley se dice
que deben fallarse las causas segun las cosas alegadas en la 1o ins-
tancia; pero en la segunda pueden exigirse respuestas personales
sobre lo alegado y deducido en dicha instancia anterior, por-
que las respuestas personales no deben considerarse como una
prueba sino como una relevacion del cargo de probar, Cancér
parte 1 capitulo 17 numero 66. Cancér. var. 5 capitulo 17 nume-
ro 129 al fin advierte, que el capítulo 15 de las cortes de 1599 ley
ultima tit. 5 de este lib., que previene que la sentencia de suplica-
cion en causas criminales deba darse ex eisdem actis, ha de enten-
derse á menos que las pruebas hubiesen venido de nuevo á noticia
de la parte que suplicó, ú originádose de nuevo por hecho de la
¿ ó del fiscal, ó el juez hubiese impedido al reo pro-
ar; y esto conociese de pronto el tribunal ser verosimilmente así;
ó fuese la prueba de visorio que conduzca tal vez á demostrar
la inocencia del reo, ó no se hubiese pedido en la otra instancia
por impericia del abogado, puesto que la justificacion que se hace

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