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III Ordenamos que las causas de apelaciones, aun fuera de la corte del Rey, sean cometidas á juristas y no á otros (8).

IV. Ordenamos que los jueces de cuya sentencia se hubiere interpuesto segunda apelacion estén obligados á dar apostolos (9) dentro de diez dias, que se contarán desde el tiempo de la apelacion hecha; y si no los dieren, finido el término, pueda el apelante y aun el apelado, sin esperar

por evidencia de la cosa, ó por inspeccion ocular, nunca se entien-
de excluida por la ley, y se admite aun despues de concluso en cau-
sa, segun dice se practicaba por la audiencia. Y añade despues
que en una tercera instancia obtuvo él que se tuviese por cierto que
no se entiende desechado el visorio por la presente ley 2 aunque
lo sean otras pruebas.
Cancér part. 2 cap. 12 num. 28 cita dos sentencias de la audien-
cia la una de 1578 y la otra de 1595 en que se declaró, que el que
obtuvo sentencia favorable en la sala del Regente la Chancilleria y
sucumbió en la del Chanciller puede despues hacer pruebas en la
sala 5o no obstante la presente ley 2o, por la razon de que respec-
to á él no es tercera instancia por ser su o suplicacion véase: la pa.
ima 5o de este tomo.
(8) Hoy dia las causas de apelacion sobre asuntos no privilegia-
dos siempre pasan á la audiencia, y solo antes del establecimiento
de la Chancilleria y de la Audiencia se servia S. M. de letrados en
casos árduos. Véase el apartado 2 pag. 82 del primer tomo y téngase
presente la reserva de regalías que hizo S. M. en el art. 4 del de-
creto de nueva planta.
(9) Es decir, los testimonios de apelacion ó letras que el jucz
inferior da para el superior que debe conocer de la apelacion, cu-
yas letras se llaman dimisorias ó apostolos de una palabra griega que
significa embiar, Don tom. 6 pag. 551.
Mieres sobre esta constitucion dice que el juez inferior al dar
los apostolos ó testimonios puede prefijar al apelante un término
para presentarlos al juez superior. No obstante esto, parece que no
se habia acostumbrado en esta provincia prefijar este término, si-
no que se entendia tener concedido por la ley el de tres meses en
causas menores de 5oott y el de seis meses en causas que excediesen
de aquella cantidad. Véase lo dicho en la pag. 55 de este tomo y
en la ley 17 de este tit,
Si el juez niega la apelacion y se piden testimonios de esta dene.
gacion, se han de librar y estos se dicen refutatorios.

los apostolos, proseguir la apelacion francamente como si
se hubieren dado (40).
V. Ordenamos que la parte apelada luego de hecha la
apelacion y concedidos los apostolos, ó en otra manera en
el caso en el cual el apelante puede proseguir su apelacion,
pueda si quiere comparecer ante el juez de apelacion y ve-
rificarlo delante el mismo (44).
VI. Ordenamos que la constitucion primera de este
título tenga lugar en todas las excepciones de nulidad, ya
sea que aparezcan del proceso ó no; y á fin de que se ter-
minen mas brevemente los pleitos, habiéndose propuesto
la apelacion y excepcion de nulidad dentro de diez dias,
deba el juez conocer de una y otra á la vez, y en otra ma-
nera no sea despues la parte oida sobre aquella que hubiere
dejado de proponer. Y como el juez de la segunda apela-
cion, segun la constitucion segunda de este título, debe de-
finir la causa segun lo actuado delante los otros jueces, si
contra la sentencia dada por el primer juez de apelacion
fuere propuesta excepcion de nulidad, deba el juez de la se-

Si no se puede acudir al juez por no encontrarse ó por falta de seguridad, entonces, dice Ripoll en sus anotaciones á la prdctica de Peguera rúb. 27 núm. 69, que debe presentarse el pedimento de apelacion á dos personas honestas (si la causa es eclesiástica á dos canonigos, ú otras personas constituidas en dignidad si las hay), á las cuales en presencia de dos testigos y escribano se dice que les ofrece y presenta la apelacion por no poder presentarse al juez por el motivo que sea, y pidiendo los apostolos testimoniales ó los que en derecho correspondan.

(1 o). Pero como siempre deberá justificar ante el superior esta denegacion, parece que deberá acudir en queja al superior acompañando el traslado para que venga al efecto de verse ó bien acompañar un requirimiento al juez por medio de cualquier escribano; (el cual deberá presentarlo sin réplica en vista de lo dispuesto en las ley. 16 y 17 tit. 4o lib. 1 de este volum); ó bien el testimonio que se ha explicado en la nota anterior.

(1 1) Parece que se funda en esta ley la práctica, de que en el caso de que la parte que ha apelado no saque los testimonios, ni mejore en consecuencia la apelacion, ó despues de mejorada la descuide, pide la parte apelada la prosecucion de la instancia y que se le

El mismo en dichas cortes cap. 8.

El mismo en dichas cortes cap. 12 .

Martin en las

cortes de Barc.

año 14o9 cap. de cor. 8.

gunda apelacion definir y terminar la causa de nulidad

simplemente, de llano y sin figura de juicio (42).
VII. En esta constitucion se disponia que los seño-

res fiscales no pudiesen apelar y respectivamente suplicar,

á menos que por escrituras ú otros documentos no producidos en Mo instancia pudiesen mejorar la 2o; y esto era porque los fiscales votaban en las causas. Pero esto queda variado respecto á no tener ahora voto en las causas como

lo tenian antiguamente, Ordenanza 250 de las de la Real audiencia (45).

permita hacer remitir los autos á costas del apelante, lo que regu-
larmente se concede.
En los negocios de comercio , acusando la parte apelada la re-
beldia, se declara desierta la apelacion, art. 4o 1 de la ley de enjui-
ciamiento.
(12 ) Mieres dice que de esta ley se exceptua el caso que la nu-
lidad proviniese de falta de jurisdiccion en el juez, ó de falta de po.
der, ó de la persona del litigante, porque semejante nulidad siempre
podrá oponerse, y que asi debia entenderse. Peguera decis, tom. 2
pag , 146 propone el caso de haberse opuesto la excepciou de
nulidad á una sentencia contra un menor sin curador, para impe-
dir su execucion , diciendo haber declarado la audiencia en 16o2
no haber lugar por entonces á la execucion, aunque se inclinaba
la audiencia á sostener las sentencias en que consta haberse defen-
dido debidamente al menor. Y añade que se halló que la audiencia

habia acostumbrado sobreseer en la execucion de las sentencias

cuando son nulas y consta la nulidad de los mismos autos, ó se
prueba incontinenti mientras se insta la execucion; y que no obsta
la constitucion de Felipe de 1564, tit. de execucion de sentencias
cap. 1, porque las excepciones notorias y relevantes que resultan
de los autos no se entienden nunca excluidas, aun que por alguna
ley se desechen generalmente todas las excepciones, aun contra tres
sentencias conformes: que tampoco obsta la presente ley 6 de este t.
por proceder cuando se trata de la nulidad, como punto principal al
efecto de declarar nula la sentencia, pero no cuando se opone por
incidencia al efecto de impedir su execucion, pues entonces no pue-
de conocerse de ella juntamente con la causa de suplicacion ó ape-
lacion.
(15) Podia no obstante aun antiguamente en Cataluña apelar ó
suplicar el procurador fiscal en algunos casos, que pueden verse en
Miguel Ferrer part. 5 observ, cap. 21 y Calixto Margarita Fisci

VIII. Ordenamos que si hubiere causas de apelacion de sentencias definitivas de otros jueces inferiores, se deban aquellas sustanciar y terminar por la audiencia dentro del tiempo determinado en las causas de suplicacion de sentencias definitivas; y si dichas apelaciones en caso que tengan lugar fueren interpuestas de alguna sentencia ó declaracion interlocutoria, deban del mismo modo determinarse por la audiencia dentro de un mes desde que se hubieren introducido, á menos que á dicha audiencia pareciere que se necesita mas tiempo por algun justo motivo, pero que no pueda pasar de dos meses (4)).

IX. Ordenamos que así en las causas de apelacion como en las de suplicacion, interpuestas ó que se interpusieren de sentencias definitivas en pleitos hasta valor de 400 libras inclusive, se deban decidir dentro de tres meses, á menos que pareciere á los relatores que se deba dar mayor tiempo hasta otros tres meses, pero que de ningun modo pueda pasar de seis meses (45).

X. Ordenamos para mejor expedicion de la justicia y para que las causas de poca cuantía sean mas prontamente expedidas, que las apelaciones interpuestas, ó que en adelante se interpusieren de jueces inferiores en causas de 20 libras ó de menor cuantía no se dé primero ni segundo semestre, si solo el término de dos meses dentro los cua

dub. 4 n. 15, lo que limita Cancér euando el fisco hubiese sido
gravado notoriamente y el gravamen fuese considerable. Podia em-
pero el fisco adherir á la suplicacion del contrario, Peguera rúb.27
de apel. Mas si tenia causa comun con otro y su litis socio suplica-
ba, su suplicacion no aprovechaba al fisco en las cosas que no eran
comunes, por razon de la prohibicion en que estaba de apelar. Si
el reo renunciaba á la causa de suplicacion el fisco que hubiese ad-
herido á ella podia seguirla contra la voluntad de aquel.
(14) Es muy difícil que las causas puedan determinarse den-
tro un término prefijado, por cuyo motivo no están en observancia
esta y otras leyes que prefijan iguales términos. Véase lo notado en
el apartado 7 de la nota o del tit. 5 de este lib. y vol.
(15) Véase lo notado en la ley anterior.

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Carlos en las segundas cort. de Monz. año 1534. Cap. de cort. 9.

El mismo en

en las terceras

cortes de Mon.

año 1537 cap. 16.

Felipe en las

cortes de Barc.

año 1564 cap. de cortes I.

les se deba instruir el proceso y justificar la apelacion: pa-
sados los cuales, sin otra denunciacion de proceso sean ha-
bidas por desiertas, á menos que la parte apelante hubiese
pedido por tres veces sentencia dentro de los dichos dos
meses (46).
XI. En esta constitucion se prohibe que ningun juez de
apelaciones pueda conocer de causas menores de 50 sueld.
bajo bena de privacion de su oficio; y no conociéndose en
el dia estos jueces de apelacion, es inutil esplicar por ex-
tenso esta constitucion tanto mas cuando no pueden for-
marse causas en escritos por interes menor de 40 libras
y aun segun algunos de 25 duros sobre lo cual véase lo
notado en el apartado 6 de la nota 4 del tit. siguiente.
XII. Por cuanto en las causas criminales bajo pretexto
de opresion algunos recurren á Nos ó á nuestro lugarte-
niente general injustamente y no en la forma debida, rom-
piendo así los arrestos con ficcion de opresion que no se
podrá probar, Ordenamos que los dichos recurrentes sean
detenidos por Nos ó nuestro lugarteniente general, asi
como antes eran detenidos por los oficiales de señorío y
no puedan ser relajados hasta tanto que se haya conocido
sobre la dicha pretendida opresion, y que dichas causas
de opresiones sean sumariamente vistas y tratadas, pues

que en los actos y procedimientos de los oficiales facil

mente se podrá ver si los tales son oprimidos y si se les ha
admitido legítimamente á defenderse (47).
XIII. Por cuanto procediendo algun oficial Real ordi-
nario en su distrito ó algun baron en su baronia contra al-
gunos delincuentes aunque se proceda en términos de jus-
ticia, empero para perturbar aquella y alargar el éxito de

(16) Véase lo notado en la ley 8o.

(17) En el dia rara vez puede tener lugar esta ley por la facilidad que hay de recurrir á la audiencia, la que puede reclamar en cualquier estado las causas en virtud del apartado 16 del decreto de nueva planta que se halla al principio del primer tomo.

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