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HISTORIA

DEL ALZAMIENTO DE LOS MORISCOS,

SU ESPULSION DE ESPAÑA

Y SUS CONSECUENCIAS EN TODAS LAS PROVINCIAS DEL REINO.

La espulsion de los moriscos fué el consejo mas osadu y bárbaro de que hace mencion la historia de todos los anteriores siglos.

(Memorias del Cardenal Richelieu, lo-
mo X. pág. 231.)

Yo nací para orar: un solo dia
Quise mostrarme rev, y de sus lares
A las arenas libicas lanzados
Un millon de mis súbditos se vieron.
Los campos todos huérfanos gimieron,
Llore la industria su viudez qué importa!
Su voz no llega á mí.

(QUINTANA, Oda al Escorial.)

INTRODUCCION.

En el momento en que la Europa contempla asombrada el glorioso triunfo de las armas españolas en Africa, y en que tremola vencedora sobre los muros de la ciudad santa del islamismo, sobre Te

MORISCOS.

tuan, esa ciudad, fundada por los moriscos, antes espulsados de España, la bandera de castillos y leones, no será fuera de propósito dar á conocer la dramática historia de ese pueblo, que vencido por Isabel I, la Católica, despues de siete siglos de costo-sas luchas, vivió largo tiempo entre nosotros, basta que un gran error político los hizo espulsar del modo mas injusto é inhumano de nuestro suelo, marchando al Africa á aumentar el número de nuestros enemigos y abriendo una honda herida en el seno comun de la patria.

Hoy mas feliz que Isabel la Católica, la Segunda Isabel ha hecho tremolar el estandarte de la cruz allende el mar, y sobre la ciudad santa de nuevo se ha aclamado el nombre de Cristo.

Dominada y ocupada sucesivamente la España por los cartagineses, por los romanos del tiempo de los Escipiones, por los godos del IV al VIII siglo, y por los moros, estos fueron de entre todos los conquistadores los que dejaron mas útiles huellas en el terreno que dominaron.

Su brillante civilizacion tiene por monumentos esos nobles y preciosos edificios que han sembrado en unas provincias: revelando en otras su importancia social por instituciones agrícolas é industriales, que se han conservado hasta nosotros: por un sistema de riego, que es aun el asombro de los viageros, y á cuyas equitativas é imparciales leyes acuden todavía para decidir sus cuestiones los labradores valencia

nos. Aunque capital de un reino independiente, aunque mansion real, Valencia no recibió ni una mezquita como Córdoba, ni una Alhambra como Granada, ni una Giralda como Sevilla; empero en sus innumerables canales de riego, esparciendo por todas partes las fecundas aguas del Guadalaviar y del Júcar, apropiaron los moros estériles terrenos: y la importacion de estrañas plantas, naturalizó alli las riquezas vegetales de otros climas, dando sábias leyes para proteger la esplotacion de estos nuevos mapantiales de prosperidad, y para que fuesen el patrimonio igual de todos.

Si el naranjo, el limonero, la 'higuera chumba, llamada todavía hoy en algunos paises higuera de moros, la granada, cuyo nombre recuerda hoy la espléndida corte de Boabdil, el níspero, el algodon, el membrillo, el azufaiso, la palma y otras plantas medicinales y aromáticas, derraman la riqueza y la opulencia en las deliciosas llanuras de Valencia, en los deliciosos cármenes de Granada y jardines de Sevilla, si una buena legislacion especial vela en su conser'vacion, si estos productos de su suelo reciben un aumento de valor al elaborarse en numerosas fábricas, si las sedas labradas producen hoy muchos millones, el pensamiento reconocido de los españoles debe remontarse á los moros. A ellos son deudores de estos beneficios, porque ellos fueron los primeros autores, porque lo que ellos mismos no crearon, se ha hecho despues á su imitacion y bajo la inspiracion de los recuerdos que dejaron.

Vencidos los moros en Granada por Isabel I, quedaron como súbditos fieles suyos, bajo ciertos pactos solemnes. Mas tarde, una falsa política los impulsó á la rebelion. Fueron vencidos, y la intolerancia de un clero poco ilustrado, la debilidad de Felipe III, y el interés de un ministro venal, causaron una honda herida en la poblacion, en la industria y agricultura de España.

IN POSIBILIDAD DE FUNDIRSE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA EN OTRA.—NO BASTAN A LOGRARLO LAS CONQUISTAS DE LOS CARTAGINESES, NI LAS DE LOS ROMANOS, NI LA DE

LOS GODOS. -INVASION DE LOS ARABES.

Una circunstancia digna del profundo estudio del observador presenta la historia de España, y es la de que las naciones de índole y de clima diversos, que han venido á dirimir sos querellas en el suelo español, jamás ha desaparecido por la fusion de los siglos: ó las ha esterminado la guerra, ó han tenido que ir a otras comarcas á buscar una suerte mas pro

picia.

Ocupada en un principio por los fenicios la España, el Mediterráneo vió con orgullo surcar sus flotas, trasportando en ellas las riquezas de este privilegiado pais, y un pueblo de marineros, pilotos y mercaderes, estendieron su comercio por el mundo. Los

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