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cieron resolucion los anglo-portugueses de continuar sus trabajos, queriendo derribar por medio de la mina los muros enemigos. Abrieron al efecto una comunicacion que arrancaba del arrabal de San Pedro, y convirtieron en una paralela un camino hondo colocado á 50 varas de la línea exterior. En la noche del 29 jugó con poco fruto la primera mina, siendo rechazados los aliados en el asalto que intentaron. No por eso desistieron todavía de su empresa , y con diligencia practicaron una segunda galería de mina, tambien enfrente del arrabal de San Pedro. Lista ya esta el 4 de octubre, se puso fuego al hornillo : habíase apenas verificado la explosion cuando ya coronaban las brechas las columnas aliadas. Fue en el trance gravemente herido el teniente coronel de ingenieros Jones, diligente autor de los sitios de estas campañas.

Alojados los ingleses en el primer recinto, comenzaron á cañonear el segundo, y á practicar al propio tiempo un ramal de mina que partia desde las casas cercanas á San Roman, antes iglesia , ahora almacen de los franceses. La estacion mostrábase lluviosa é inverniza, y las balas de á 24 no dejaban ya de escasear para los sitiadores. Sin embargo.juzgando estos accesible la Descércanle los brecha del segundo recinto, le asaltaron el 18 de octu- aliados. bre, mas con éxito desgraciado y á punto que los desalentó en gran manera. Por eso, y porque los movimientos del enemigo ponian en cuidado á Lord Wellington, determinó este descercar el castillo, como lo verificó el 22 del propio mes á las cinco de la mañana, sin conseguir tampoco, segun intentó, la destruccion del hornabeque de San Miguel.

Bien preparados los ingleses hubieran debido tomar los fuertes de Burgos en el espacio de solo ocho dias. Disculparon su descalabro con la falta de medios , y con no haber calculado bastantemente la resistencia con que encontraron. Mas entonces ¿para que emprender un sitio tan inconsideradamente?

Eran de gravedad los movimientos que forzaron á Movimientos de Lord Wellington á alejarse de Búrgos. Verificábanlos los francoses. los ejércitos franceses del mediodia y centro y los llamados de Portugal y el norte. Los primeros pusiéronse en marcha luego que en Fuente la Higuera celebró el rey José una conferencia con los mariscales Jourdan, Soult y Suchet. Hizo este grandes esfuerzos para que no se evacuase á Valencia, y lo consiguió; revolviendo solo sobre Madrid por Cuenca y por Albacete las tropas de los otros mariscales.

Creian los franceses trabar refriega en el tránsito De José sobre con sir Rowland Hill, quien despues de su venida de Madrid. Extremadura manteníase á orillas del Tajo en Aranjuez y Toledo, engrosado con la fuerza anglo-portuguesa que compuso parle de la guarnicion de Cádiz durante el sitio , y con las tropas que trajo de Alicante Don Francisco Javier Elio, y ascendian á 6,000 infan

Retiranse

los

drid.

tes, 1,200 caballos y 8 piezas de artilleria que se situaron á la : izquierda del ejército británico en Fuentidueñas. Mas advertido el general inglés de los intentos del ejército enemigo, avisóselo á Wellington, y poniéndose en camino de Madrid abandonó sus estancias y voló uno de los ojos del puente llamado Largo sobre el Jarama, en cuyas riberas dejó con algunas tropas al coronel Skerret.

Tuvo este alli un choque con el ejército de José que aliados de Ma- seguia la huella de sus contrarios, quienes de resultas

desampararon del todo las orillas del Jarama. El general Hill pasó por Madrid el 31 de octubre; desocupó los almacenes de los franceses; bizo volar la casa de la China ; destruyó las obras del Retiro, y recogiendo las divisiones que Lord Wellington habia dejado apostadas dentro y en los alrededores de la capital, continuó su viage y traspuso las sierras de Guadarrama dirigiéndose sobre Alba de Tormes, con objeto de unirse á las demas fuerzas de su nacion que guerreaban en Castilla la Vieja. Acompañáronle las divisiones principales del quinto ejército español que trajera de Extremadura; mas no las del segundo y tercero que con Elío habian avanzado á la Mancha, y se le habian juntado las que tornaron á su respectivo distrito de Valencia y Murcia, cruzando el Tajo por el puente de Auñon, y dando lugar á que José avanzase á Madrid, para continuar ellas su marcha por los lindes de la provincia de Cuenca. Estado triste de Presentaba Madrid en aquellos dias penoso y me

la capital. lancólico aspecto. Las autoridades se habian alejado apresuradamente de la villa, y aun el ayuntamiento ya establecido constitucionalmente habíase quedado reducido á cuatro regidores por la huida de los otros. Hubieran sobrevenido gravísimos males sin Don Pedro Sainz la presencia de ánimo de Don Pedro Sainz de Baranda,

de Baranda. y el sacrificio que hizo este de su persona. Respetable vecino de Madrid y tambien regidor, se puso al frente de todo, erigido en primera y única cabeza de la capital. Las disposiciones de Baranda fueron vigorosas y cuerdas, impidiendo con ellas se realizasen los desórdenes que amagaban, y eran de temer en una gran poblacion, sola y entregada á sí misma en circunstancias criticas y dolorosas. Entra José en Entró José en Madrid á las dos de la tarde del 2 de

Madrid. noviembre. No fué su mansion larga ni duradera, pues de nuevo evacuó la capital el 7 del propio mes, no viéndose

entonces los vecinos expuestos a la precaria suerte de

un pocos dias antes, por conocer ya el remedio á su desamparo. Baranda, que se habia recogido a su casa durante la breve permanencia de José en Madrid, fué repuesto en el ejercicio de sus facultades, y continuó portándose atinadamente, hallando recursos que satisficiesen los excesivos pedidos de varios guerrilleros que se

Sale otra vez.

Avanzan á Castilla la Vieja los

ses de Portugal y el norte.

agolparon á la capital, y los del general Bassecourt, que el dia 11 pisó tambien sus calles.

Enderezó su marcha José tras de los ingleses hácia Va José á CasCastilla la Vieja con intento de obrar mancomunada- tllia la Vieja. mente con sus ejércitos de Portugal y el norte. Lord Wellington, antes de levantar el silio del castillo de Búrgos, previnose para no ser sorprendido por las masas enemigas que de encontrados puntos venian sobre sus huestes; y ya desde el 18 de octubre Movimiento de se situó en ademan de defenderse y de estar dispuesto Wellington. para la retirada, colocando la derecha de su ejército anglo-hispanoportugués en Ibear sobre el Arlanzon, el centro en Mijaradas y la izquierda en Sotopalacios. .

A la propia sazon habian reunido los franceses sus fuerzas disponibles de los ejércitos de Portugal y el norte en Monasterio, empezando á avanzar el 20 á ejércitos franceQuintanapalla , de donde tuvieron otra vez que replegarse flanqueándolos por su derecha sir Eduardo Paget. Wellington sin embargo no difirió levantar el sitio del castillo de Burgos segun hemos visto ; é hízolo con tal pres- 'Empieza Wellingteza que el enemigo no advirtió hasta tarde el movi- ton á retirarse. miento de los aliados, quienes pudieron continuar retirándose sin molestia, y pasar tranquilamente el Pisuerga por Torquemada y Cordobilla. Varios batallones ligeros de caballería al mando de sir Stapleton Cotton, Don Julian Sanchez y alguna que otra partida española componian la retaguardia. El enemigo adelantándose trabó refriegas parciales con los aliados, cuyas tropas, colocadas á la márgen del Carrion, sentaron el 24 su ala derecha en Dueñas y su izquierda en Villamuriel. Por aqui se extendia el Mantobras de los sexto ejército español á las órdenes del general Casta- ejércitos. ÃOS, cuyo gefe de estado mayor era Don Pedro Agustin Giron. Habíansele agregado guerrillas y gente del séptimo ejército, como lo era la division de Don Juan Diaz Porlier. Atacó el enemigo la izquierda de los aliados sin fruto; hizo Wellington en seguida marchar alguna fuerza sobre Palencia con deseo de cortar los puentes del Carrion, pero malogrósele habiendo agolpado alli los franceses suficiente tropa que se lo estorbase.

Pasó el enemigo aquel rio por Palencia, y hubo entonces Wellington de cambiar su frente, consiguiendo volar dos puentes que hay tambien sobre el Carrion en Villamuriel y cerca de Dueñas. No acertaron los aliados á destruir otro sobre el Pisuerga en Tariego, por donde cruzaron aquel rio los enemigos como tambien el Carrion, siguiendo un vado peones suyos y ginetes. Ordenó Wellinglon que se contuviese a los contrarios en su ataque, y se trabó una pelea en la que tuvieron parte los españoles. De estos el regimiento de Asturias ció un momento, y notándolo Don Miguel de Alava, que asistia al lado de Lord Wellington, se adelantó para reprimir el desórden, y evitar que hubiese quiebra en la bonra de las filas de sus compatriotas a la vista de tropas extrangeras. Intrépido Alava avanzó demasiadamente, y recibió una herida grave en la ingle. Pero los españoles entonces sin descorazonarse volvieron en sí y repelieron al enemigo, ayudándolos y completando la comenzada obra los de Brunswick, y el general Oswald con la quinta division de los aliados.

Luego cejó Lord Wellington repasando el Pisuerga por Cabezon de Campos. En la mañana del 27 apareció Souham , general en gefe del ejército enemigo, á cierta distancia, sin que intentase ningun ataque de frente, limitándose, segun se advirtió despues, á enviar destacamentos via de Cigales por su derecha para posesionarse del puente de Pisuerga en Valladolid, y colocarse asi á espaldas del ejército aliado. Prolongaron los franceses su derecha aun mas allá el dia 28, siendo su intento enseñorearse del puente del Duero en Simancas; pero defendido este paso como el de Valladolid por el coronel Halkett y el conde Dalhousie , volaron los aliados el primer puente, y á prevencion tambien el de Tordesillas. Mas no bastándole á Lord Wellington estas precauciones, y temeroso de ser envuelto Repasa Welling- por su izquierda, se echó atras, y pasó, el Duero, por

ton el Duero. los pueblos de Puente Duero y Tudela, cuyos puentes voló lo mismo que el de Quintanilla y los de Zamora y Toro. Advertido Wellington de que los enemigos cruzando á nado el Duero habian caido de golpe sobre la guardia inglesa de Tordesillas, y que reparaban el puente para facilitar la comunicacion de ambas riberas, se encaminó al punto en donde se alojaba el ala izquierda, apostando el 30 sus tropas en las alturas que se elevan entre Rueda y Tordesillas. Nada sin embargo intentaron los enemigos por de pronto, contentándose con posesionarse nuevamente de Valladolid y Toro, y extenderse por la derecha de sus márgenes. Tampoco Wellington se movió antes del 6 de noviembre, ora por desistir el enemigo de su acosamiento, ora por ser necesario dar descanso á .' Unesela in sus tropas y treguas al general Hill para que se le jun

tase. Aquel mismo dia llegó dicho general á Arévalo, y púsose en comunicacion con Wellington, quien le mandó proseguir sin tardanza su movimiento por Fontiberos sobre Alba de Tormes. La marcha de Hill pecó de fatigosa por escasez de víveres, cuya falta se achacó al comisariato inglés, impróvido y mas cuidadoso á la sazon del interes propio que del de sus tropas. Tambien habia decaido algun tanto la virtud militar en las divisiones que mandaba Hill. Wellington en Aparejados ya los puentes de Tordesillas y Toro por

lamanca. el enemigo, no alargó mas tiempo Wellington su permanencia en las últimas estancias, colocándose el 8 de noviembre en las que antes habia ocupado frente de Salamanca. Pasó el mismo dia sir Rowland Hill el Tormes por Alba , y guarneció el castillo.

Júntase José á los ejércitos suyos del norte y Portugal.

Detenidos los franceses en recoger provisiones, y atentos á unirse con los ejércitos del mediodia y centro, como lo fueron verificando en estos dias, no molestaron á los aliados en sus marchas. Las fuerzas enemigas que se reunieron ahora ascendian á 80,000 infantes y 12,000 caballos, lo mas florido de lo que tenian en España, si no contamos algunas de las tropas de Suchet. Constaba el ejército aliado de 48,000 infantes y 5,000 caballos, y ademas 18,000 españoles, fuera de las guerrillas, y de la gente de Extremadura que venia con Hill.

Comenzaron los enemigos å hacer ademan de atacar el 9 á los aliados por el lado de Alba, mas no se trabó pelea impor- Pasan los frantante hasta el 14. En este dia vadearon los franceses el ceses el Tórmes.

Tórmes por tres puntos, dos leguas por cima de Alba. Quiso Lord Wellington poner estorbos al paso del francés por aquel rio, pero siendo ya tarde y conociendo estar muy afianzados los enemigos en sus posiciones, determinó alejarse. Puso en ejecucion su pensamiento despues de haber recogido en la misma tarde del 14 las tropas suyas apostadas en las cercanías de Alba , y de haber destruido los puentes del Tórmes, ciñéndose á dejar en el castillo de aquella villa, palacio de sus duques, una guarnicion española de 300 hombres á las órdenes de Don José Miranda Cabezon.

Abandonó Wellington del todo el 15 las estancias de Salamanca, y partió distribuido su ejército en tres Ingleses via de trozos que conservaban paralelas distancias, en cuanto lo consentia el terreno doblado de aquella comarca. Mandaba la primera columna el general Hill, la segunda ó centro sir Eduardo Paget; componian la tercera los españoles. Cruzaron todos el Zurguen, y acamparon por la noche en los olivares que lame el Valmuza , tributario del Tormes. El tiempo lluvioso, las aguas rebalsadas en las tierras bajas, los víveres escasos, si bien se habia surtido al soldado de pan para seis dias, pero inútilmente por la relajacion de la disciplina sino en los casos de pelear. Los caballos desprovistos de forrage y pienso, teniendo que acudir para alimentarse á pacer la verba ó á ramonear y descortezar los árboles. Desaprovecharon los franceses, asistidos como se hallaban de fuerzas superiores, esta oportunidad de introducir desórden y aumentar la turbacion en el ejército aliado.

Permanecieron los nuestros al raso el 16 en un bosque á dos leguas de Tamámes. Al dia siguiente dirigieron su marcha por unos encinares, y detras el enemigo sin perder la huella de la rejaguardia. Aqui pastaban unas piaras, y con ellas Desórden en la rompieron recia escaramuza los soldados asi espa- retirada. ñoles como ingleses y portugueses, echándose la culpa unos á otros : hubo ocasion en que el fuego indujo á error, creyendo ser lid con hombres la que solo lo era contra desdichados animales.

Se retiran los

Portugal.

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