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sioneros. Retiróse por Encina á Babilafuenle , uniéndosele cerca del lugar de Huerta un cuerpo de infanteria y caballería procedente de Alba de Tórmes, de cuyo punto los habia echado Don Pablo Morillo, cruzando el rio con gran valentia , y distinguiéndose al enseñorcarse de la puente los cazadores de la Union y Doyle.

racion del El centro del cuarto ejército español, antes sexto, cuarto ejército. acantonado en el Vierzo, y la quinta division tambien suya situada en Oviedo concurrieron, segun hemos insinuado, al movimiento general y de avance. Preparábase el 29 de mayo el general Don Pedro Agustin Giron, que mandaba en gefe en ausencia de Don Francisco Javier Castaños, á celebrar el 30 en Campo Naraya los dias del rey Fernando por medio de paradas y simulacros guerreros, cuando recibió órden de Lord Wellington, duque de Ciudad Rodrigo, para ponerse sin dilacion en marcha sobre Benavente y en contacto con la izquierda del ejército aliado, huyendo de dar la suya al enemigo, en términos de evitar cualquiera refriega que no fuese general ó de concierto. No tardó Don Pedro en cumplir con lo que se le encargaba, y trasladando el mismo dia 29 su cuartel general á Ponferrada, entró ya el 2 de junio en Benavente. Vadearon sus tropas el Esla al amanecer del 3 en Castro Pepe y Castillo, arruinado por los enemigos el puente de Castro Gonzalo, y llegaron por la noche á Villalpando en donde descansaron el 4, agregándoseles ahi la quinta division que venia de Asturias y mandaba Don Juan Diaz Porlier. Hicieronse las marchas muy ordenadamente, y empezáronse á coger los frutos de los ejercicios militares del invierno y primavera , y los de una rigida y conveniente disciplina.

so Hácia estas partes y derecha del Duero habíase dirimarcha los alia- gido ya no solo la izquierda inglesa guiada por el ge

neral Graham, sino tambien el centro de su ejército capitaneado por Lord Wellington en persona. Dueño este de Salamanca hizo alli alto dos dias, reuniendo su centro y derecha entre el Tórmes y el Duero inferior. Marchó el 29 la vuelta de Miranda, ciudad de Portugal fronteriza á las márgenes del último rio, cuyas aguas cruzó por aqui el general inglés acompañado solo del centro que se juntó el 30 con la izquierda en Carvajales : todos los puentes, excepto el de Zamora , habian permanecido destruidos desde la retirada del ejército británico en el otoño, ó habíanlo sido de nuevo por el francés cuando se hallaban reparados. Quisieron en seguida los ingleses pasar el Esla , tributario del Duero, por un vado próximo al mismo Carvajales, pero siendo de dificultoso tránsito echaron un puente y lo verificaron el 31.

Desprevenidos los franceses no tenian en aquellas orillas sino un piquete, y por tanto no ofrecieron resistencia notable. Los movimientos de los aliados habíanse ejecutado con tales precauciones y celeridad que los ignoraba del todo el enemigo : quien percibió

Prosiguen su

dos.

ahora claramente el sabio y bien entendido plan de Lord Wellington; conociendo aunque tarde ser inútil y ya imposible sostener la línea del Duero. En consecuencia inhabilitaron sus tropas en Zamora el puente que habian conservado reparado, retirándosc de aquella ciudad y de Toro, en donde entraron los aliados, trabándose despues en Morales, via de Tordesillas, un choque en que los franceses experimentaron bastante pérdida, y lució por su brio la caballería de Don Julian Sanchez.

Paróse Lord Wellington en Toro asi para dar tiempo á que toda su gente se le reuniese, como tambien para que las tropas de su derecha que guiaba sir Rowland Hill pasasen el Duero. Todo se ejecutó á su sabor y cual tenja ordenado; hallándose ya en comunicacion y aun en inmediato contacto el ejército de Galicia, ó sea centro, del cuarto español, cuyos reales alojáronse el 6 de junio en Cuenca de Campos, dia en que los de Wellington se establecieron en Ampudia, pueblo vecino.

Cruzado el Duero por los cuerpos que ocupaban antes la izquierda, correspondiéndose ya todos entre sí, prosiguió su marcha el general inglés, dejando en Zamora municiones y efectos de guerra, y para su custodia a la segunda division española que tenia tambien gente suya repartida en Ciudad Rodrigo , Salamanca y Toro. Andaban los franceses algo desalentados con irrupcion tan súbita , en especial por ser inesperado el modo como Wellington la verificara. Asi sus medidas resintiéronse de apresuramiento, é indicaban. sobresalto y dudas.

Distribuidas ahora sus fuerzas entre Valladolid , Tordesillas y Medina se retiraron detras del Pisuerga, que tambien abandonaron, marchando en líneas convergentes camino de Burgos. Alli se trasladó el intruso habiendo salido de Palencia el 6 de junio, en cuya ciudad hizo corta parada viniendo de Valladolid. Le siguieron sus tro pas, estrechadas cada vez mas por Lord Wellington, quien atravesó el Carrion, el 7, y adelantando su izquierda en los dias 8, 9 y 10, cruzó tambien el Pisuerga, no apresurando su marcha el 11, y dando el 12 descanso á su gente excepto a la de la derecha, á la cual ordenó avanzar á Búrgos y reconocer la situacion del enemigo con deseo de obligarle á que desamparase el castillo, ó á que para defenderle reconcentrase alli sus fuerzas. Al poner en obra el general Hill por mandato de Wellington esta operacion, descubrió á los enemigos apostados en unas alturas próximas al pueblo de Hormaza con su siniestro costado en frente de Estepar. Acometiólos, mas ellos se echaron atras si bien en la mejor ordenanza, aguantando sin descomponerse repetidas descargas de la artillería volante manejada con destreza por el mayor Gardiner. Perdieron sin embargo los franceses varios prisioneros y un cañon, y se situaron despues en las riberas de los rios Arlanzon y Urbel, que con las lluvias habian cogido mucha agua, retirándose solo de

Abandonan los

lan el castillo de Burgos.

aquel puesto durante la noche, despues de haber evacuado á Búr. gos el 14 de junio.

Verificáronlo asi acosados constantemente y ceñidos de cerca por los aliados, que llevaban casi siempre abrazada la derecha enemiga. Tambien por la opuesta hostigabalos Don Julian Sanchez y otros guerrilleros revueltos y á la continua , como si ya no tuviesen bastante los franceses con sentir sobre si el fatigoso y no interrumpido látigo de un ejército bien ordenado que marchaba á sus

· alcances con presuncion de vencer. Abandonaron los franceses y vue- enemigos el castillo de Burgos, desfortaleciéndole

antes y arruinándole hasta en sus cimientos. El modo

como lo ejecutaron dió lugar á siniestras interpretaciones; porque conservándose dentro desde el último sitio muchos proyectiles todavía cargados, acaeció que al reventar las minas practicadas para derribar los muros, volaron tambien muchas bombas y granadas que causaron estrago notable. Escritores ingleses han afirmado que el enemigo procedió asi para aniquilar los cuerpos de las tropas aliadas que se arrimasen á tomar posesion de la ciudad y del castillo. Por el contrario los franceses, que achacan tan lamentable contratiempo á mero olvido de la guarnicion. Nos inclinamos á lo último; mas sea de ello lo que fuere, cierto que de la explosion resultaron destrozos grandes, padeciendo la catedral bastante con el estremecimiento, no menos que muchas casas y otros edificios. Redujose el castillo á un confuso monton de ruinas y escombros.

Tongó José al desocupar á Búrgos la ruta de Vitoria yendo por Pancorbo y Miranda de Ebro, si bien no muy de priesa. Era su propósito trasladarse al otro lado de este rio para poner mas en resguardo las estancias de su ejército, aproximándole á la raya de Francia, y engrosándole ademas con el suyo del norte y otras tropas que lidiaban en aquel distrito. Desbaratar en todo ó en parte semejantes intentos, y asegurar sin tropiezo el paso del Ebro, debia ser la mira del general británico, para aprovechar despues la primera oportunidad de combatir con ventaja. Tal fue en efecto, no teniendo que hacer para alcanzarla mas que perseverar en el plan de marchas y movimientos que desde un principio habia trazado. Firme en él, dispuso que su izquierda siguiese maniobrando para amagar siempre la derecha enemiga , y ganarle á Cruzan los alia- veces la delantera. Asi fue que dicha izquierda buscó

dos el Ebro. la ribera alta del Ebro para pasarle, marchando á su derecha no muy lejos con el centro Lord Wellington, y despues á las ininediaciones y siniestro lado de la carretera que va á Pancorbo y Miranda el general Hill. Tocando ya al Ebro todo el ejército, le cruzaron el 14 por Polientes los españoles del mando de Don Pedro Agustin Giron, que formaban el extremo del costado de Graham, y cruzóle tambien el mismo dia este general por San

Martin de Linés , lugares ambos situados en el valle de Valderredible. Las demas tropas aliadas con Wellington é Hill á su cabeza atravesaron el Ebro el 15 : algunas por los mismos parages que Graham y los españoles, el mayor número por Puente de Arenas en la merindad de Valdivielso. Al dia siguiente todo el ejército se movió sobre la derecha , si bien apartándose algun tanto los españoles, que tuvieron órden de tirar mas a la izquierda por el valle de Mena con direccion á Valmaseda, á donde llegaron el 18. Agregóse á Graham en Medina de Pomar Don Francisco Longa con su division.

La marcha fue en realidad penosa , señaladamente Penalidades del en los últimos dias : los caminos ásperos de suyo é ejército aliado. impracticables para el carruage, estábanlo ahora mas con las copiosas lluvias que sobrevinieron , teniendo a menudo el brazo del gastador que allanar el terreno, y aun abrir paso que franquease la ruta al soldado, y diese á la artilleria transitable carril. Hubo escasez de víveres, y á veces apretó el hambre por la priesa del caminar, la pobreza de la tierra y la devastacion que habia producido guerra tan prolongada; pero hízose todo llevadero con la esperanza de un cambio próximo y venturoso obtenido por medio de inmediatos triunfos.

Azoró á los franceses y los desconcertó el rápido andar de los aliados, y el verlos al otro lado del los franceses y Ebro , casi impensadamente, teniendo con eso que desistir de cualquiera empresa enderezada á defender el paso de aquel rio. Por tanto el dia 18 salió el grueso del ejército enemigo de Pancorbo, dejando solo de guarnicion en el castillo sobre 1,000 hombres, y se encaminó á Vitoria. Al avanzar los aliados, tenian de observacion los franceses algunos cuerpos apostados en Frias y en Espejo ,' que se replegaron el 18 á San Millan y á Osma de Alava. Atacó á los primeros el general Alten, y los ahuyentó cogiéndoles 300 prisioneros : obligó Graham á los últimos á retirarse, acometiendo el 19 Wellington mismo asistido de sir Lowry Cole á la retaguardia francesa situada en Subijana de Morillas y en Póbes, con la dicha de forzarla á desamparar su puesto, y á que buscase abrigo en el grueso de su ejército que venia de Pancorbo. Esta aparicion repentina é inesperada de los aliados en las montañas de Vizcaya y Alava , y el haberse aproximado á Bilbao, hallándose ya en Valmaseda el centro del cuarto ejército español bajo las órdenes de Don Pedro Agustin Giron, impelió igualmente a los enemigos á reconcentrar las fuerzas suyas de aquellas partes, conservando solo los puntos de la mayor importancia, y abandonando los que no lo eran tanto. Con este propósito embarcaron los franceses el 22 de junio con premura la guarnicion de Castro-Urdiales trasladándola á Santoña , que avituallaron competentemente, y en breve tambien dejaron libre à Guetaria , mante

Movimientos de

algunos choques.

Situacion res

ejércitos.

Juicio sobre la

lington.

niéndose firmes en Bilbao, donde se alojaban italianos de los que Palombini, ahora ya ausente, habia traido de Castilla. Foy, que recorria antes la tierra, tomó asimismo disposiciones análogas, segun veremos despues. Bloqueaba á Santoña Don Gabriel de Mendizábal con parte de la séptima division del cuarto ejército, ó sean batallones de las provincias Vascongadas.

De este relato coligese claramente la situacion respectiva do los pectiva de los ejércitos enemigos, y cuán próxima

se anunciaba una batalla campal. Deseábala Lord Wellington, y para empeñarla habia tratado de reconcentrar sus fuerzas algo desparramadas, llamando á sí la izquierda extendida hasta Valmaseda , y haciéndola venir por Orduña y Munguía sobre Vitoria. Tenia el general ingles su centro y sus cuarteles el 20 en Subijana de Morillas, no lejos de su derecha, manifestándose todo el ejército muy animoso é impaciente de que se trabase pelea. Ocupaban ya entonces los franceses mandados por José las orillas del Zadorra y cercanías de Vitoria.

heel El modo glorioso y feliz con que en menos de un marcha de Wel mes habian los aliados llevado a cabo una marcha que,

concluyendo en las provincias Vascongadas, habia empezado en Portugal y en los puntos opuestos y distantes de Galicia, Asturias y Extremadura , alentaba a todos, recreándose de antemano con la placentera idea de una victoria completa y cercana. Mas de una vez hemos oido de boca de Lord Wellington en conversacion privada, que nunca habia dudado del buen éxito de la accion que entonces se preparaba , seguro de los brios y concertada disciplina de sus soldados. Tan ilustre caudillo acreció justamente su fama en el avance y comienzo de esta nueva campaña. Calcular bien y con tino las marchas, anticiparse á los designios del enemigo y prevenirlos, tener a este en continua arma y recelo, y obligarle a abandonar casi sin resistencia sus mejores puestos, estrechándole y jaqueándole siempre, digámoslo asi, por su flanco derecho, maniobras son de superior estrategia, merecedoras de eterno loor; pues en ellas, segun expresaba el mariscal de Sajonia, aunque en lenguaje mas familiar, consiste el secreto de la guerra.

Enfrente ahora uno de otro los ejércitos combatientes, parecia ser esta ocasion de hablar de la batalla que ambos trabaron luego. Mas suspenderémoslo por un rato, atentos á echar antes una ojeada sobre la evacuacion de Madrid y ocurrencias habidas con este motivo.

Desde el tiempo en que José saliera de aquella capia Mae tal en marzo, fueron tambien retirándose muchas de drid los france- las tropas francesas que alli habia, quedando reducido

á número muy corto las que se alojaban en toda Castilla la Nueva. Motivo por el cual los invasores trataron con mas

Evacuan por última vez à Ma

ses.

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