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La Comision lamenta profundamente que causas independientes de la voluntad del famoso compilador le hayan impedido presentaros, junto con su memorial, el importante trabajo á que se refiere ; y lo lamenta de ese modo, porque tiene la conciencia de que al contemplarlo, vuestros corazones habrian latido de entusiasmo al recuerdo de la sublime grandeza de ignoradas glorias de la Patria.

Nuestra historia relativamente a los hechos que se verificaron en aquella época solemne de redencion para Colombia, ofrece notables vacíos que es preciso llenar cuanto antes. Cuando así suceda, y únicamente entonces, será que las generaciones actuales, y más tarde la suprema razon del porvenir, sabrán apreciarlos en toda su majestad y su grandeza, al considerar el heroismo sublime y la abnegacion ilimitada de que fueron capaces los inmortales fundadores de la Patria.

¡Cuántos acontecimientos se cumplieron en las poblaciones que hoy forman el Estado soberano de Bolívar, cuando luchaban por conquistar su independencia y la de todos los pueblos sur-americanos, que, sin embargo de ser heróicos en alto grado, permanecerian sepultados en el olvido, si la inteligencia, laboriosidad y patriotismo de un hijo de Bolívar no sé hubieran encargado de recoger y clasificar ordenadamente los documentos auténticos que debian hacerlos conocer !

La justicia y la imparcialidad deben presidir todos los juicios que se formen sobre los hechos humanos ; pero esa justicia y esta imparcialidad, tan necesarias cuando se trata de hechos portentosos, como son los que tienen por objeto la transfiguracion política de los pueblos, faltan por completo en muchas páginas de nuestra historia.

Es posible que semejante falta haya sido involuntaria por la carencia de datos y de documentos capaces de arrojar bastante luz en el asunto. Corregirla, como lo permite hoy el laudable propósito del señor Doctor Corrales, será siempre un acto que, al mismo tiempo que llenará de honra á la Asamblea Legislativa del Estado, al aceptar aquel propósito, lo colmará de aplausos la gratitud pública, y lo estimará bien digno de infinitos encoinios la justicia de la posteridad.

Cree, por lo expuesto, vuestra Comision que acceder al deseo expresado en su memorial por el señor Doctor Corrales, es no solo premiar, aunque débilmente, su interesante obra, sino levantar un nuevo monumento de gratitud á la memoria de nuestros libertadores.

Impulsada de tales sentimientos, vuestra Comision os presenta en pliego por separado un proyecto de ley relativo å tan inportante asunto, y termina el presente informe proponiéndoos el siguiente de resolucion :

“ Dése primer debato al proyecto de ley “ que ordena la compra y publicacion de una coleccion de documentos históricos."

Cartagena, Octubre 20 de 1877.

Ciudadanos Diputados.

M. AMADOR FIERRO.

PRÓLOGO.

LA CIRCUNSTANCIA de haber visitado la Biblioteca nacional varias veces en el año de 1874, primero de mi residencia en esta capital, y leido en aquel instituto algunos documentos que se relacionan con la Historia de la Provincia colonial de Cartagena de Indias, hoy Estado soberano de Bolívar en la Union Colombiana,-me determinó á formar una Coleccion de todos los documentos que pudiese conseguir, ya en la misma Biblioteca, ya en los archivos públicos y privados, que no fuesen conocidos de la generalidad de los hijos de aquel Estado, para que, con vista y consulta de tal Coleccion, pueda escribirse con más exactitud y extension de lo que hasta ahora lo ha sido, la Historia del Estado de Bolívar; Historia interesante por sus inuchos episodios, y por haberse iniciado en él el gran movimiento revolucionario que nos emancipó de la España.

A pesar del empeño constante que he tomado en hacer rica esta Coleccion, por el número y calidad de sus documentos, no he logrado conseguir todos los que deseaba, ni tengo ya esperanzas de obtenerlos. Por el contrario, me asiste la persuasion de que algunos de ellos no se hallarán en el pais, y que otros no existirán sino en muy escaso número y diseminados en muchas manos.

Aparte de los muchos documentos que es natural suponer se llevarian los emigrantes de Cartagena en Diciembre de 1815, y de los que incineraron antes de emigrar, para no dejar á las autoridades españolas que iban á ocupar la plaza pruebas fehacientes de la responsabilidad que los primeros acababan de contraer para con el Gobierno de la Península, por sus compromisos en la Independencia (documentos que debieron perderse por los mismos motivos que perdieron casi todos los emigrantes los intereses que llevaban consigo y algunos su vida),-el Capitan general Don Francisco Montalvo y el General Don Pablo Morillo en Cartagena, y el último en Santafé, recogieron de todas las oficinas públicas y del poder de varios particulares, cuantos hallaron, impresos y manuscritos, que pudieran dañar lo que ellos llamaban la excelencia del sistema colonial de España, o dar alguna luz sobre las medidas adoptadas por las corporaciones y autoridades independientes, y sobre la conducta política de éstas..

Pruebas evidentes de la recogida y destruccion de tales papeles y comprobantes, son, entre muchas que podria citar, el oficio dirigido por el Virey Sámano al Inquisidor Odériz, cuando éste quiso obtener de aquél algunos documentos para acumularlos á ciertos procesos pendientes en el Tribunal de la Inquisicion, que llamaban del Santo Oficio; y la nota que el Intendente del Departamento del Magdalena, General José Ucros, envió al Secretario de lo Interior, en respuesta á la que recibió del Gobierno nacional, sobre remision de los archivos correspondientes á la época de la transformacion política. El primero dice así:

“En virtud del oficio de U. S., de 14 de Abril último, me instruyó “el Comisario del Santo Oficio, Don Antonio Leon, cuáles eran los do"cumentos que U. S. me pide, en el concepto de haberse trasladado de “la imprenta de esa ciudad a la Secretaría de Cámara y Vireinato, en “tiempo de mi inmediato antecesor, y en el de que se condujeron á esta “capital. He hecho escrupulosa indagacion, resultando que todos los pa“peles que existian en esa imprenta se recogieron y examinaron por el “Excelentísimo señor General en jefe del ejército expedicionario, Don “Pablo Morillo, quien tal vez dispuso que se quemasen unos, y reservar “otros llevándolos consigo; y que mi antecesor acordó que se quemase “ó rompiese el resto, con cuyo motivo no vino con la Secretaría ningun “manuscrito ni impreso de tal clase. Y como por otra parte se quemaron " en esta plaza pública, despues del ingreso de las tropas del Rey, cuan"tos habia del mismo género, bien en poder de los impresores, bien en “manos de particulares, es indubitable que no pueden hallarse los indi“cados ciertos documentos.

“Dígolo á U, S. en contestacion á sų citado oficio.
" Dios guarde á U.S,

Juan Sámano.
“Santafé, 19 de Julio de 1818.
"Señor Inquisidordecano, Dr. Don Juan José Odériz-Cartagena."

La segunda es del tenor siguiente:

“ República de Colombia-Intendencia del Magdalena-Número 102–Cartage

“na, á 30 de Noviembre de 1823.

“Señor Secretario de Estado y del Despacho del Interior.

"Como el archivo del Gobierno español en esta plaza contenia solo “ papeles particulares y órdenes poco ó nada interesantes a nuestro actual “Gobierno, se estuvo en el caso de permitir se los llevasen al tiempo de “la emigracion; por consiguiente, y habiéndose quemado en el año de “ 1815, ántes de la evacuacion de esta plaza por nuestras tropas, cuantos “existian anexos a la revolucion de Venezuela y Nueva Granada, siente “esta Intendencia sobre manera no poder dar cumplimiento a las disposi“ciones del Gobierno que V. S. le comunica en oficio de fecha 9 del quo “ finaliza, número 141, á que contesto, “ Dios guarde Å V. S.

J. Ucros."

niento de Caja las bases depreciar debidamos muy nas

Por consiguiente, esta Coleccion quedará reducida á límites estrechos, si puedo expresarme de este modo; pero no por eso carecerá de importancia juzgándola sin favor. En ella figuran documentos muy notables que, los que lleguen á leerlos, sabrán apreciar debidamente.

Yo, por ejemplo, no conocia las bases del Acuerdo celebrado por el Cabildo o Ayuntamiento de Cartagena de Indias en VEINTE Y DOS DE MAYO DE MIL OCHOCIENTOS DIEZ, con asistencia del Comisario regio, Capitan de fragata Don Antonio Villavicencio; ni sabia hasta 1876, en que me impuse de las bases, ó parte sustancial de dicho Acuerdo, quiénes habian suscrito el Acta como asistentes y deliberantes en aquella memorable sesion; sesion que, sin disputa algana, fué el primer paso, y el paso de mayor intrepidez que en esa fecha pudo darse, como iniciativo de la gran revolucion de independencia del Vireinato de la Nueva Granada, despues de los sụcesos de Quito el 10 de Agosto de 1809.

Estoy cierto de que, en el Estado de Bolívar, en la capital del cual se consumó el hecho de firmeza republicana, de dar al Gobernador de la plaza, Don Francisco de Montes, dos Adjuntos ó co-administradores para lo político y militar, no hay ya una docena de individuos que lo recuerden, y menos que hayan leido los documentos relativos á ese hecho de tanta trascendencia, ni que sepan quiénes fueron sus signatarios. En ningun archivo público ni privado, ni en obra alguna impresa he visto el Acuerdo mencionado, y por esta razon lo creo desconocido para casi todos los hijos del Estado de Bolívar.

Presumo que la comunicacion oficial que el Cabildo pasó al Comisionado regio el 23 de Mayo de 1810, fuese igual al texto del Acuerdo del dia anterior, en su forma y redaccion, porque en aquellos tiempos no se acostumbraba variarlas al participar las determinaciones adoptadas por los Cuerpos deliberantes. La primera figura en esta Coleccion, gracias a la marcada benevolencia del señor Coronel Anselmo Pineda, perseverante bibliófilo de los doeumentos relativos á la Historia patria; pues fué él quien se dignó dejarme tomar una copia del archivo privado del referido señor Villavicencio.

Al Acuerdo citado, lo mismo que al de 14 de Junio siguiente, en que el ilustre Ayuntamiento de Cartagena de Indias arrojó el guante al Gabinete de Madrid, destituyendo al Gobernador Móntes del ejercicio de sus funciones, y embarcándolo para las Antillas, algunos de mis compatriotas dan mayor importancia que al ACTA DE INDEPENDENCIA ABSOLUTA DEL 11 DE NOVIEMBRE DE 1811. Al historiador imparcial corresponderá emitir su juicio y apreciar esos actos, segun las circunstancias en que ellos tuvieron lugar.

De ese archivo tambien he compulsado copia de otros varios interesantes documentos, que patentizan lo mucho que Cartagena en especial, y la causa de la Independencia en general, deben al Comisionado regio. Aplicando mi criterio con imparcialidad, y sin intencion de amenguar en lo mínimo los méritos que cada Prócer ó Mártir de la Independencia contrajera para con la Patria y con la causa de la libertad, me atrevo á creer que el Doctor José María García de Toledo y el referido señor Villavicencio, fueron el alma de la revolucion de Cartagena en 1810. Y sin embargo de esto, en las fiestas que anualmente se celebran en dicha ciudad, para conmemorar el ONCE DE NOVIEMBRE DE MIL OCHOCIENTOS

ONCE, rara vez, por no decir nunca, se pronuncia el nombre de Antonio Villavicencio, Mártir ilustre de la Independencia y Libertad de Nueva Granada !

Y deja de oirse el nombre del señor Villavicencio, cuando todos los labios pronuncian los de los nueve ilustres patriotas sacrificados el veinte y cuutro de Febrero de mil ochocientos diez y seis, y los de los veinte signatarios del Acta de Independencia, no por ingratitud; nó! Es probable que los que actualmente sobreviven, conozcan muy poco, ó ignoren en absoluto, la importancia de los servicios que el señor Don Antonio Villavicencio prestó en Cartagena como Comisionado por la Regencia de España, en Mayo y Junio de 1810.

Muchos documentos de esta Coleccion no solo los harán conocer, sino que contribuirán á rectificar algunos hechos y fechas que los historiadores no han referido ni citado con toda exactitud.

No me propongo mencionar todos los puntos ó pasajes que, con presencia de documentos fehacientes, considero mal referidos; porque esa tarea seria ajena de mi propósito. Además, no soy en manera alguna competente para constituirme en censor de las obras que han dado á la publicidad sujetos de vasta instruccion y de grande é ilustrado criterio, como han sido y són todos los que han narrado los acontecimientos del pais.

Me limitare, por tanto, con bastante timidez por cierto, á hacer unas pocas citas, y eso respecto de algunos hechos que corresponden ó so relacionan con la Historia del Estado soberano de Bolívar.

I. El señor José Manuel Restrepo, á la página 36 del tomo 3.o de su obra titulada “Historia de la revolucion de la República de Colombia, en la América meridional.” (edicion de Besanzon, 1858) refiere que la accion de Tenerife tuvo lugar el 25 de Junio de 1820, cuando de las piezas oficiales suscritas, respectivamente, por el Teniente Coronel José María Córdoba y por el Comandante español Don Ignacio Romero, publicadas en los números 1,089 y 1,090 del Diario de Bolívar, y que hacen parte de esta Coleccion, resulta que ese combate, librado por el valiente Comandante, despues General Hermogenes Maza, se verificó a las cinco de la mañana del 27 de Junio citado. Los que posteriormente han escrito sobre la Historia nacional, como el señor D. José María Baraya, en la página 134 de la parte primera de la obra “ Biografías militares, y el señor Isaac Ribon al folio 52 del folleto titulado “ Noticias sobre la inauguracion del monumento conmemorativo del 6 de Agosto de 1810." (edicion de la imprenta de La Palestra—1874), tambien han incurrido en esa inexactitud, probablemente por haber tomado la fecha del texto del señor Restrepo.

II. Este mismo historiador, en el tomo primero de la obra citada, á la página 208, afirma que el Mariscal de campo, Don Francisco de Montalvo, nombrado Capitan general del Nuevo Reino de Granada, llegó á Santa Marta el 30 de Mayo; y por las piezas oficiales que corren en esta Coleccion, se ve que el señor Montalvo llegó al puerto de Rio Hacha el 30 de Mayo de 1813, que el siguiente dia 31, se hallaba en Rio Hacha, y que á bordo del bergantin de guerra “El Borja” llegó al puerto de Santa Marta el 2 de Junio del año expresado.

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