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Marmont refuerzos del ejército francés del norte, y otros del llamado del centro con el rey José en persona. Pero presuntuoso el mariscal francés, probó en breve estar lejos de querer aguardar aquellos socorros. Batalla de Sala- En efecto empezó á maniobrar y girar en torno del

manca. Arapil grande en la mañana del 22, ocupando ambos ejércitos estancias paralelas. Constaba el de los franceses, despues que se le habia unido Bonnet, de unos 47,000 hombres : lo mismo poco mas o menos el de los anglo-portugueses. Apoyaba este su derecha en el pueblo de los Arapiles , delante del cual se levantan los dos cerros del propio nombre ya indicados; y su izquierda en Santa Marta. Afianzaba aquel sus mismos y respectivos costados sobre el Tórmes y Santa María de la Peña; Wellington trajo cerca de sí las fuerzas que habia dejado al otro lado del rio, y las colocó detras de Aldea Tejada, al paso que los franceses , favorecidos con la posesion del Arapil grande, iban tomando una posicion oblicua, que á asegurarla fuera muy molesta para los aliados en su retirada.

Dióse prisa por tanto Wellington á emprender esta , y la comenzó á las diez de la mañana, antes de que los contrarios pudiesen estorbar semejante intento. En él andaba, cuando observando las maniobras del enemigo, advirtió que queriendo Marmont incomodarle y estrecharle mas y mas, prolongaba su izquierda demasiadamente. Entonces con aquel ojo admirable de la campaña, tan solo dado á los grandes capitanes, ni un minuto trascurrió entre moverse el enemigo, notar la falta el inglés, y ordenar este su ataque para no desaprovechar la ocasion que se le presentaba.

Fue la embestida en la forma siguiente : reforzó Wellington su derecha, y dispuso que la tercera division bajo del general Packenham y la caballería del general Urban con dos escuadrones mas, se adelantasen en cuatro columnas, y procurasen envolver en las alturas la izquierda del enemigo, mientras que la brigada de Bradford , las divisiones quinta y cuarta del cargo de los generales Leith y Cole , y la caballería de Collon le acometian por el frente, sostenidas en reserva por la sexta division del mando de Clinton, la séptima de Hope, y la española regida por Don Carlos de España. Las divisiones primera y lijera se alojaban en el ala izquierda, y sonaban como de respeto. Ademas debia apoyar el general Pack la izquierda de la cuarta division , y arremeter contra el cerro del Arapil que enseñoreaba el enemigo.

Correspondió el éxito á las buenas disposiciones del general aliado. Flanqueó Packenham al francés, y arrolló cuanto se le puso por delante. Las divisiones inglesas que atacaron al centro enemigo, desalojaron las tropas de este de una en otra altura, avanzando á punto de amenazar sus costados. No fue permitido con todo al general Pack apoderarse del Arapil grande, aunque le

asalió con el mayor denuedo : solo distrajo la atencion de los que le ocupaban.

En aquella hora que era la de las cuatro y media Gananla - los de la tarde , al ver el mariscal Marmont arrollada una aliados. de sus alas y mal parado el centro, se dirigió en persona á restablecer la batalla, mas su mala estrella se lo impidió , sintiéndose en el mismo instante herido gravemente en el brazo y costado derecho : la misma suerte cupo á su segundo el general Bonnet, teniendo al cabo que recaer el mando en el general Clausel. Contratiempos tales influyeron siniestramente en el ánimo de las tropas francesas; sin embargo, reforzada su izquierda , y señoras todavía las mismas del Arapil grande , hicieron cejar, muy maltratada, á la cuarta division inglesa. Relevóla inmediatamente Wellington con la sexta, é introdujo de nuevo allí buena ordenanza , á punto que ahuyentó a los franceses de la izquierda , obligándolos a abandonar el cerro del Arapil. Manteníase no obstante firme la derecha enemiga , y no abandonó su puesto sino á eso del anochecer. Entonces comenzó a retirarse ordenadamente todo el ejército francés por los encinares del Tórmes. Persiguióle Wellington algun tanto, si bien no como quisiera , abrigado aquel de la oscuridad de la noche. Repasaron los enemigos el rio sin tropiezo, y continuaron los aliados el alcance. Cargaron estos la retaguardia francesa el 23, la cual, abandonada de su caballería , perdió tres batallones. Los ingleses se pararon despues en Peñaranda, reforzado el enemigo con 1,200 caballos procedentes de su ejército del norte.

Apellidaron los aliados esta batalla la de Salamanca por haberse dado en las cercanías de aquella ciudad; los franceses de los Arapiles por los dos cerros que antes hemos mencionado; cerros famosos en las canciones populares de aquel pais, que recuerdan las glorias de Bernardo del Carpio *.

Sangrienta batalla por ambas partes ; pues en ella y en sus inmediatas consecuencias, contaron los franceses entre los heridos á los arriba indicados Marmont y Bonnet , y entre los muertos á los de la misma clase Ferey, Thomières y Desgraviers. Ascendió á mucho su pérdida de oficiales y soldados, con 2 águilas , 6 banderas y unos 11 cañones : cerca de 7,000 fueron los prisioneros. Costó tambien no poco a los aliados la victoria , y no menos que á 5,520 subieron los muertos y heridos : hubo de estos muchos gefes, y entre los primeros se contó al general Le Marchant. Don Carlos de España y Don Julian Sanchez tuvieron algunos hombres fuera de combate; y aunque no tomaron parte activa en la batalla, por mantenerse de reserva con otras divisiones del ejército aliado , no por eso dejaron de ejecutar con serenidad y acierto las maniobras que les prescribió el general en gefe.

En recompensa de jornada tan importante , y á propuesta de la regencia del reino, concedieron las cortes á Lord Wellington la

(

Ap. n. 1.)

too.

Continuan re

franceses.

Castilla la Vieja.

órden del Toison de oro; regalándole el collar Doña Gracias concedidas á Welling- María Teresa de Borbon, princesa de la Paz, cono

cida en este tiempo bajo el título de condesa de Chinchon, collar que habia pertenecido a su padre el infante Don Luis, y de que hacia don aquella señora á tan ilustre capitan en prueba del aprecio y admiracion que le merecian sus altos hechos. Tambien recibió Lord Wellington del parlamenlo británico gracias, mercedes y nuevos honores.

Prosiguieron los franceses su retirada, y se recontirándose los centraron en Tudela y Puente de Duero, á la derecha

de este rio. Fueron tras ellos los ingleses, si bien tenian que parar su consideracion en el rey José, que con la mayor parte de su ejército del centro y otras fuerzas se adelantaba por Castilla la Vieja.

Habia salido de Madrid el 21 de julio trayendo conAranza José Tabla salido de ladri de Madrid á sigo mas de 10,000 infantes y 2,000 caballos. En su

a vieja número se contaba la division italiana de Palombini, procedente de Aragon. Habíala llamado José para engrosar sus fuerzas, y en el mismo dia 21 habia entrado en Madrid. Estaban ya el 25 los puestos avanzados de este ejército en Blasco Nuño, y alli les cogieron los aliados unos cuantos de sus ginetes con dos oficiales. Supo José á poco la derrota de Salamanca, y desde la fonda de San Rafael en donde se albergaba, tomó el 27 la ruta de Segovia , en cuyo punto adoptando una estancia oblicua sobre el Eresma , sin abandonar las faldas de las sierras de Guadarrama ni alejarse mucho de Madrid, conseguia proteger la marcha retrógrada de Clausel, amagando el flanco de los ingleses.

No dejó por eso Lord Wellington de acosar á sus contrarios, obligándolos á continuar su retirada via de Burgos, y á abandonar á Valladolid. Entró en esta ciudad el general en gefe inglés el 30 de julio, y acogiéronle los moradores con júbilo extremado. Guerrilleros en Derramados los guerrilleros de Castilla la Vieja en

Castilla. torno del ejército británico , ayudaban á molestar al francés en su retirada , y el llamado Marquinez cogió el mismo dia 30 en las cercanías de Valladolid unos 300 prisioneros.

cito Igualmente favoreció los movimientos de Lord Welespañol. Bloquea lington el sexto ejército español, compuesto en su varios puntos.

totalidad de 15,300 hombres , entre ellos unos 600 de caballería. Se adelantó en parte desde el Vierzo aquende los Toma el de montes, y bloqueó los puntos de Astorga , Toro y

Tordesillas. Tordesillas. En este pueblo abrigábanse fortificados en la iglesia 250 hombres, que se entregaron el 5 de agosto al brigadier Don Federico Castañon. Se metió al propio tiempo en España con la milicia portuguesa de Tras-los-Montes el conde de Arnarante, y coadyuvó al plan general de los aliados cercando á Zamora.

Sexto ejercito

Revuelve Wel

José.

No hizo en Valladolid larga parada Lord Wellington, queriendo impedir la union que se anunciaba del ejército enemigo de Portugal hacia la parte superior del Duero, con el otro que mandaba José. Por eso, dejando al cuidado de su centro é izquierda el perseguimiento de Clausel , movió el general inglés su derecha á lo largo del Cega, y sentó sus reales en Cuéllar el 19 de agosto ; dia en que el rey intruso , desistiendo de todo otro intento , abandonó á Segovia pensando solo en recogerse á Madrid. No dudó sin embargo Wellington en proseguir inquietándole, porque persuadido de que el ejército francés de Portugal maltratado ahora no podria en algun tiempo empeñarse en nuevas empresas, resolvió estrechar á José y forzarle á evacuar la capital del reino, cuya ocupacion por las armas aliadas resonaria en Europa , y tendria venturosas resultas.

Con este propósito levantó Lord Wellington sus cuarteles de Cuéllar el 6 de agosto ; y atravesando lington contra por Segovia, llegó á San Ildefonso el 8, en donde dosta hizo alto un dia para aguardar á que cruzase su ejército las sierras de Guadarrama. Habia dejado en el Duero al salir de.Cuéllar la division del general Clinton, y la brigada de caballería del general Anson á fin de observar aquella linea. El grueso de su ejército viniendo la vuelta de Castilla la Nueva pasó sin tropiezo alguno en los dias 9, 10 y 11 los puertos de Guadarrama y Navacerrada. El general d'Urban, que precedia á todos con un cuerpo de caballería portuguesa y alemana y tropas ligeras, tropezó con Reencuentro de 2,000 ginetes enemigos, que si bien al principio hi- Majalahonda. cieron ademan de retirarse , tornaron en busca de los aliados, á quienes hallaron en frente de Majalahonda. Ordenó d’Urban el ataque, mas los portugueses aflojaron, dejando en poder del enemigo 3 cañones y al vizconde de Barbacena, que se portó briosamente. Los alemanes , que estaban formados detras del mismo pueblo de Majalahonda , sirvieron de amparo á los fugitivos y contuvieron a los franceses. Perdieron los aliados 200 infantes y 120 caballos en este reencuentro. .

Antes y desde que se susurró entre los parciales Retirase José de del gobierno intruso el progreso de los ingleses y su Madrid. descenso por las sierras de Guadarrama, trataron todos de poner en salvo sus personas y sus intereses. Cualesquiera precauciones no eran sobradas : los partidarios que en todos tiempos batian sin cesar los caminos y sitios cercanos a la capital habian acrecido ahora su audacia , y apenas consentian que impunemente ningun francés suelto ni aficionado suyo asomase por fuera de sus cercas.

En momento tan crítico renovóse hasta cierto punto el caso del dia de Santa Ana en el año de 1809. Azorados los comprometidos con el gobierno intruso acongojábanse, y previendo un porvenir desventurado, enfardelaban y se disponian á ausentarse. Los que

les eran opuestos corrian alborozados las calles , y se agolpaban á las puertas por donde presumian entrasen los que miraban como libertadores. Llegó el 11 de agosto, y José salió de Madrid con parte de su ejército encaminándose al Tajo : hicieron lo mismo en la mañana del dia siguiente aun temprano las fuerzas que quedaban dentro y demas allegados, dejando tan solo en el Retiro una guarnicion de 2,000 hombres con el especial objeto de custodiar á los enfermos y heridos. Entran los alia- Dadas las diez y echadas las campanas å vuelo, dos en la capital empezaron poco despues á pisar el suelo de la capital los aliados y varios gefes de guerrilla , 'señaladamente entre ellos Don Juan Martin el Empecinado y Don Juan Palarea. No tardó en presentarse por la puerta de San Vicente Lord Wellington, á quien salió á recibir el ayuntamiento formado de nuevo, y le llevó a la casa de la villa , en donde asomándose al balcon acompañado del Empecinado , fué saludado por la muchedumbre con grandes aclamaciones. Se le hospedó en palacio en alojamiento correspondiente y suntuoso. Las tropas todas entraron en la capital en medio de muchos vivas, habiéndose colgado y adornado las casas como por encanto. Obsequiaron los moradores á los nuestros y á los aliados con esmero y hasta el punto que lo consentian las estrecheces y la miseria á que se veian reducidos. Las aclamaciones no cesaron en muchos dias, y abrazábanse los vecinos unos á otros, gozándose casi todos no menos en el contentamiento ageno que en el propio.

Recayó el nombramiento de gobernador de Madrid rase la consti- en Don Carlos de España ; y el 13 por órden de Lord

Wellington, conforme a lo dispuesto por la regencia del reino, se proclamó la constitucion formada por las cortes generales y extraordinarias. Presidieron el acto Don Carlos de España y Don Miguel de Alava. El concurso numerosísimo, los aplausos universales. Se prestó el juramento el 14 por parroquias, segun lo prevenido en decreto de 18 de marzo del año en que vamos. Los vecinos acudieron con celo vivísimo á cumplir con este deber, pronunciando dicho juramento en voz alta , y apresurándose espontáneamente muchos á responder aun antes que les llegase su turno : considerando en este acto no solo la constitucion en sí misma, sino tambien y mas particularmente creyendo dar en el una prueba de adhesion á la causa de la patria y de su independencia. Don Carlos de España y Don Miguel de Alava prestaron el juramento en la parroquia de Santa María de la Almudena. Llamó el primero la atencion de los asistentes por los extremos que hizo, y palabras que pronunció en apoyo de la nueva ley fundamental, que, segun manifestó, queria defender aun á costa de la última gota de su sangre.

A pesar de tales muestras de confianza y júbilo no se aquietaba

Publicase y jú

tacion.

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